El recuerdo de Ricardo Lorenzetti: estuvo ayer en el Vaticano durante el último saludo del Papa FranciscoPor Alejandro Caminos
El ministro de la Corte Suprema de Justicia recordó al sumo pontífice en Infobae en Vivo. Y contó algunos de los proyectos con los que trabajaban en forma conjunta
El ministro de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, recordó al Papa Francisco en el día de su fallecimiento: “Es muy importante recordar su legado porque fue un Papa que no solo le habló a la cristiandad, sino a la humanidad”.
Ayer fue su última aparición pública, cuando participó de la misa de Pascuas desde el balcón de la basílica de San Pedro. En silla de ruedas y sin las cánulas nasales para el oxígeno, Jorge Bergoglio realizó la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, donde hizo un contundente llamamiento por la libertad religiosa como condición indispensable para la paz en el mundo.
Temas en común
En su último mensaje al mundo, el sumo pontífice afirmó: “No puede haber paz sin libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los demás”. La declaración fue realizada ante unos 35.000 fieles congregados en la plaza.
En este punto, hizo “un llamamiento a cuantos tienen responsabilidades políticas a no ceder a la lógica del miedo que aísla, sino a usar los recursos disponibles para ayudar a los necesitados, combatir el hambre y promover iniciativas que impulsen el desarrollo”. Y subrayó: “Estas son las ‘armas’ de la paz: las que construyen el futuro, en lugar de sembrar muerte”.
A su vez, Lorenzetti estableció que tenía un vínculo estrecho con el Papa por temas ambientales: “Para todos los que estamos en el tema ambiental fue un enorme apoyo. Hoy el cuidado del planeta es un tema importantísimo en todo el mundo. Sobre todo, la reorientación de la vida social, económica y política hacia un mundo más enfocado en lo humano y protección de la naturaleza”.
También destacó el trabajo conjunto hecho, en relación con la Inteligencia Artificial (IA), al que el juez calificó como “uno de los desafíos más profundos” de la humanidad.

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