Cómo gestionar el tiempo libre y por qué el ocio reduce el riesgo de enfermarse

En Infobae en Vivo, Emmanuel Ferrario habló sobre los distintos estudios que muestran cómo los momentos sin actividades programadas son claves para el bienestar físico y mental

¿Qué hacemos con nuestro tiempo libre? ¿El ocio hace bien a la salud? El docente universitario de economía del comportamiento y legislador de la Ciudad de Buenos Aires Emmanuel Ferrario abrió el debate sobre estos interrogantes en Infobae en Vivo de 9 a 12.

Aunque la planificación es clave, la sociedad moderna a menudo se encuentra atrapada en la necesidad constante de estar ocupada: “Vivimos en una cultura que nos impone estar siempre haciendo algo, y eso genera una trampa que nos impide disfrutar de nuestro tiempo libre de forma plena”, comentó Ferrario.

Cómo impacta el tiempo libre en la salud

“En su libro Ensayos de persuasión, publicado en 1930, Keynes predecía que, gracias a los avances tecnológicos, las personas solo trabajaríamos 15 horas a la semana para el año 2030. Claramente, nos equivocamos. La productividad aumentó, pero el tiempo libre no”, afirmó el legislador. Esta afirmación da pie a una reflexión crítica: si bien la productividad ha mejorado, las horas de trabajo se han mantenido e incluso aumentado, reduciendo el espacio disponible para el descanso y el ocio.

Un punto clave que Ferrario destacó durante su intervención es el impacto que la gestión del tiempo libre tiene en la salud. “Si no somos conscientes de cómo administrar nuestro tiempo, ese escaso tiempo libre puede tener efectos negativos en nuestra salud mental y física.

El estrés crónico, la ansiedad y las enfermedades cardiovasculares están estrechamente relacionados con la falta de descanso adecuado”, comentó. Este tipo de problemas se ve intensificado en una sociedad que valora más la ocupación constante que el bienestar. Según el legislador, este fenómeno está particularmente vinculado a las grandes ciudades, donde las presiones laborales y sociales generan una sensación de estar siempre en “modo trabajo”.

En términos de la ciudad y las políticas públicas, Ferrario hizo hincapié en la necesidad de diseñar ciudades que favorezcan el bienestar de sus habitantes. “Las ciudades deben contar con infraestructura para el bienestar: parques, plazas deportivas y lugares de encuentro. Esto no solo mejora la calidad de vida, sino que también tiene un impacto directo en la salud mental y física de las personas”, afirmó. Este enfoque sobre la planificación urbana no es solo una cuestión de estética, sino de salud pública y cohesión social.

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