De hummus a guacamole: cuáles son los diez mejores untables del mundo y qué ingredientes los hacen únicos

Una selección pone en valor la riqueza cultural y gastronómica de sus países de origen, donde recetas tradicionales conquistan paladares

El universo de los untables trasciende fronteras y revela la identidad de cada región a través de preparaciones tradicionales. Desde mesas familiares hasta desayunos típicos, estas cremas y pastas reflejan la historia y los sabores locales, formando parte esencial del día a día en diversas culturas.

En Líbano y Siria, el toum representa una de las cremas más distintivas de la cocina levantina. Este untable se prepara con ajo fresco, aceite neutro, aceite de oliva y limón, logrando una textura esponjosa y un aroma penetrante. Su presencia en la mesa realza carnes y platos principales, y su versatilidad permite que se conserve hasta tres semanas. La publicación subraya que el toum ha trascendido fronteras, llegando a países de la cuenca mediterránea. La sencillez de ingredientes y su potente sabor lo convierten en un imprescindible.

El hummus beiruti, originario de Beirut, intensifica el ajo y las especias respecto a la versión clásica. Este untable incluye garbanzos, tahini, ajo, limón, aceite de oliva y yogur, además de condimentos como comino y pimentón. Se sirve con pan de pita fresco y su puntuación de 4,4 refleja la preferencia de los comensales por sabores complejos. La adición de yogur aporta cremosidad y un matiz ácido, lo que distingue a esta preparación dentro del repertorio de untables de Oriente Medio.

En Turquía, el bal kaymak se considera el untable principal para el desayuno. Consiste en kaymak, un producto lácteo tradicional parecido a la nata cuajada elaborado con leche de búfala, cubierto de una generosa capa de miel.

La combinación de textura sedosa y dulzor lo convierte en un protagonista de la mesa turca matinal. El bal kaymak cuenta con una valoración de 4,3.

La tirokafteri es una crema griega que mezcla feta, yogur, pimiento picante, ajo y aceite de oliva. En Grecia, esta receta conquista gracias a su cremosidad y la combinación del queso con el toque picante de los pimientos.

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