‘El juguete rabioso’ de Roberto Arlt cumple 100 años: así lo analizó Noé Jitrik

La lectura del prestigioso crítico literario y escritor argentino propone que los conflictos del protagonista reflejan las contradicciones de la cultura argentina y los dilemas de la modernidad

El centenario de la publicación de El juguete rabioso, la primera novela de Roberto Arlt, marca la ocasión para revisar un análisis detallado a cargo del crítico literario y escritor Noé Jitrik (1928-2022). Su reflexión aborda las múltiples capas ideológicas de la obra y examina su influencia duradera en la narrativa argentina: El juguete rabioso plantea una compleja ecuación entre ideología, estructura narrativa y experiencia individual en la literatura argentina. El crítico considera que la novela debe interpretarse en función de cómo articula procesos de significación social y personal, exponiendo la tensión de su protagonista, Silvio Astier, ante la realidad de su tiempo.

Jitrik pone especial atención en el modo en que la novela organiza el espacio y el desplazamiento. Para Silvio Astier, su personaje central, el movimiento no solo es físico, sino también simbólico, configurando una novela de aprendizaje. Caminar por la ciudad marca etapas fundamentales de su desarrollo. Y el dinero, en este contexto, actúa como fundamento ideológico y catalizador de las acciones y deseos de Astier. Las escenas de la novela muestran cómo el espacio urbano —calles, ferias y comercios— se conecta con la búsqueda o acumulación monetaria. Estos elementos quedan integrados en la propia estructura narrativa y forman parte del crecimiento del personaje.

Según Jitrik, los episodios centrales —robos, huidas y búsqueda de empleo— se organizan en torno al desplazamiento. Así, el movimiento de Astier no solo vertebra la acción, sino que también refleja su evolución interna y sitúa la novela dentro del modelo de formación, donde cada experiencia deja un aprendizaje decisivo. “(…) hay un caminar que nutre específicamente la peripecia entendida en un sentido clásico; si Silvio Astier no se desplazara no habría nada para describir y/o mostrar. La ‘feria’, como ‘estampa’ que nos ha permitido trabajar, es descubierta por Astier en sus caminatas como vendedor y, por añadidura, vendedor de papel, que sirve, como todos sabemos, no sólo para envolver sino también para escribir”.

En su análisis, Jitrik destaca la relación entre la literatura argentina y la realidad presente en la obra de Arlt. El papel del narrador es esencial para fusionar la experiencia individual con el contexto social. Una característica relevante que identifica Jitrik es la predominancia de imágenes geométricas y metálicas. Estos símbolos transmiten la imagen de una realidad dura y excluyente, en la que la “separación” es central. La literatura se convierte entonces en el medio a través del cual esa distancia social y existencial se hace visible. La realidad, argumenta Jitrik, no se representa de forma directa, sino que se organiza y significa mediante recursos literarios. Las formas narrativas elegidas por Arlt resultan fundamentales para comprender la identidad fragmentada y marginal encarnada por Silvio Astier.

“En ese sentido, el personaje, que mediante el robo quería eludir un circuito, se ve obligado a entrar en él, con una desesperanza casi absoluta de integrarse en la primera clase, sabiendo que, haga lo que hiciere, se quedará en la segunda, pero pensando que tal vez no sea del todo así (episodio del Colegio Militar, visita a Souza)”, escribe Jitrik. La novela construye una relación entre libros, dinero y trabajo a partir del robo como elemento estructural y símbolo social. Jitrik sostiene que el primer robo en la historia está dirigido a los libros —objetos que pueden transformarse en dinero o atesorarse—, mientras que el segundo apunta de manera explícita al dinero. Ambos actos revelan la tensión entre cultura y economía en la vida del protagonista.

El análisis muestra que los libros representan tanto valor material como modelos de conducta, y que el robo sirve para cuestionar el carácter sagrado de la cultura acumulada. A través de las acciones de Astier, la novela teje el trabajo y el robo como dimensiones interconectadas, poniendo en evidencia las ambigüedades del rol del escritor y las distintas formas de acumulación cultural.

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