Del flechazo en Buenos Aires a una vida juntos: la historia de amor de Robert Duvall con la argentina Luciana Pedraza

La relación de tres décadas entre el legendario actor estadounidense y la actriz salteña desafió la distancia y los 41 años de diferencia. Se conocieron de manera fortuita en el país en 1996 y nunca más se separaron

El último suspiro de una leyenda. Este lunes, el mundo del cine perdió a Robert Duvall, uno de los actores más influyentes de Estados Unidos, quien falleció a los 95 años en su rancho de Virginia. A su lado, como en cada día de los últimos treinta años, estuvo Luciana Pedraza, la argentina nacida en Salta que compartió con él no solo una vida, sino también el mismo día de cumpleaños: el 5 de enero.

Pedraza nació en Salta y es la mayor de cinco hermanas. Su infancia y adolescencia transcurrieron en Jujuy, entre el Instituto Santa Bárbara y el Colegio Nacional. Sin haber terminado la secundaria, se mudó a Buenos Aires, donde completó sus estudios y se graduó en Economía en la Universidad de Buenos Aires.

Aquel encuentro casual en 1996 fue el inicio de una historia de amor sin precedentes para ambos. Iniciaron una relación que se fortaleció con el tiempo, en la que sortearon distancias y el inevitable cruce de dos mundos. Luciana viajó a Estados Unidos junto al actor y en 2005 contrajeron matrimonio. Ella es nieta de la pionera de la aviación argentina Susana Ferrari Billinghurst y del prestigioso piloto Andrés Pedraza.

Duvall y Pedraza se convirtieron en una de las parejas más sólidas del espectáculo internacional. La diferencia de edad, lejos de ser un obstáculo, se volvió una anécdota más dentro de una vida en común. En 2002, Luciana debutó en el cine con Assassination Tango, película escrita, dirigida y protagonizada por Duvall. Dos años después, dirigió el documental Portrait of Billy Joe.

El vínculo entre ambos traspasó la pantalla. Juntos, fueron activos colaboradores de Pro Mujer, una organización dedicada a ayudar a mujeres de América Latina mediante microcréditos y capacitación. La sede de esta ONG se encuentra en la casa familiar de Salta, reforzando el nexo entre sus dos universos.

La vida de la pareja se repartió entre el rancho de Duvall en Virginia Occidental y los viajes frecuentes a la Argentina. El actor visitó Salta, Buenos Aires y el sur del país. En una entrevista para Clarín, confesó: “No me gusta el mate. A Luciana tampoco”. Sin embargo, sí compartían el amor por otros rituales porteños: “Siempre vamos a La Biela, que es mi lugar preferido en todo el mundo. Me lo imagino a Borges allí.”

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