05:00Viajar después de los 50 ya no es excepción: el turismo silver crece en la Argentina y en el mundo
Mujeres que parten solas, datos oficiales y una industria que se adapta a la nueva longevidad
Andrea decidió celebrar su cumpleaños sola, escalando el cerro Tronador. Armó una mochilita, reservó una habitación individual en un hostel y partió. Un día entero de ascenso, caminata, nubes y silencio. Hasta que llegó al refugio y descubrió algo que no esperaba: la mayoría de los caminantes eran solos y solas, de cincuenta años para arriba, viviendo su propia aventura.
—Cuando los chicos se hicieron grandes, de pronto un día miré y pensé: está cada uno haciendo lo que tiene ganas menos yo, que me lo súper merezco. Y ahí pasé al otro extremo. De armar cinco valijas a no armarme ni la mía y salir con una mochilita.
“Lo importante está en poder caminar, en poder comer rico, en leer, en sentarme y mirar esto. Nada es como volver a uno solo, a uno mismo. Es un viaje despojado de todo. Tengo mi mochila con dos cosas. No compré regalos, no compré nada”. Conoció extranjeros, tomó unos tragos, rió contando anécdotas. “Una experiencia muy hermosa”. También se perdió, sin miedo. “Ayer salí por otro lado… caminé muchas horas, pero en ningún momento sentí que no iba a poder con algo”. Le gritó a un ciclista para preguntar el camino. “Tranquila. Pensando que, de última, tendría que hacer dedo cuando oscurezca”.
Lo de Andrea no es una excepción ni una nueva forma de ser hippies. Es otra cosa, mucho más concreta: un modo de vivir la nueva longevidad que, además, ya empuja al turismo en Argentina y en el mundo. Hombres y mujeres, pero sobre todo mujeres, que viajan, exploran, descubren, solas o en grupos de amigas, después de los cincuenta y los sesenta. Para el mercado tiene un nombre práctico: turismo silver. Para ellas, suele ser algo más íntimo: nuevas elecciones, más libertad, una vida que vuelve a ensancharse.
En enero de 2025, el European Parliament publicó el estudio Role of the Longevity Economy in the Tourism Sector. No es una nota de tendencia: es un paper técnico que analiza cómo el envejecimiento poblacional reconfigura el turismo europeo. Allí se proyecta que el gasto turístico de personas mayores de 55 años en la Unión Europea podría alcanzar los 369.500 millones de euros hacia 2040, lo que representaría un incremento del 111% respecto de 2019. El documento organiza el fenómeno en categorías precisas: turismo de bienestar, cruceros, turismo accesible, estancias largas, migración internacional de retiro, smart tourism y viajes multigeneracionales. Y señala un dato que la industria repite: el viajero mayor es clave para reducir la estacionalidad porque viaja fuera de los meses escolares y permanece más noches en destino.
En nuestro país, el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Argentina de la Empresa publicó un informe que identifica a las mujeres mayores de 50 años como uno de los grupos con mayor predisposición a viajar. Allí se señala que el 70,4% de las encuestadas realiza actividad física tres o más veces por semana, un dato que el estudio vincula con mayor autonomía para viajar. El documento también recoge que una proporción creciente manifiesta preferencia por viajes con amigas o en modalidad individual, asociando turismo con bienestar y reapropiación del tiempo.

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