Una modalidad que preocupa: los presos que usan a menores como mano de obra para ejecutar sus ataques violentos

El modus operandi se repite con frecuencia y quedó expuesto en varios de los últimos casos que causaron gran impacto social

Así como cada vez se conocen más casos de asaltos violentos en la provincia de Buenos Aires, también hay una indignante modalidad delictiva detrás de estos episodios que se repite: el uso de menores de edad como mano de obra. Quienes los contactan son presos, que los llaman por teléfono desde sus propias celdas para que pedirles que ejecuten los ataques que ellos planean desde el encierro con minuciosos trabajos de inteligencia.

Tanto en este caso como en varios otros que se repiten en la provincia de Buenos Aires, lo que hacen los reclusos generar una red de delincuentes menores en libertad, pedirles que ejecuten asaltos millonarios y prometerles un buena recompensa a cambio.

Si alguno demuestra alguna duda con el trabajo, los presos les llevan tranquilidad: “no pasa nada”, les dicen. Son inimputables.

Esta historia que comienza en distintos penales bonaerenses pone bajo la mira dos de los temás más discutidos en la agenda de seguridad. La primera es el uso de telefonía en las cárceles; la segunda, la implicación de menores en hechos delictivos.

Esta semana, la Cámara de Diputados le dio la media sanción al nuevo Régimen Penal Juvenil, que no solo baja la edad de imputabilidad a los 14 sino que también establece una pena máxima de prisión de hasta 15 años para delitos graves como homicidios, robos violentos, abusos sexuales o secuestros.

Por otro lado, prevé una serie de penas alternativas para los delitos con condenas menores a los 10 años de prisión, por ejemplo: la amonestación, la prohibición de acercamiento a la víctima, servicios comunitarios, monitoreo electrónico, reparación integral del daño, prohibición de concurrir a determinados lugares y la prohibición de conducir vehículos.

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