04:07Se cumplen 10 años de la muerte de Amelia Bence, la actriz de “Los ojos más lindos del mundo”

Murió a los 101 años el 8 de febrero de 2016. Desde pequeña supo que su destino era ser actriz y a lo largo de su vida filmó unas 40 películas, además de brillar en teatro y televisión. Ícono del cine de oro argentino y recordada para siempre por la belleza de su mirada, construyó una carrera que trascendió fronteras y generaciones

Los ojos más lindos del mundo se cerraron, definitivamente, hace ya diez años. Amelia Bence tenía 101 años cuando, ese 8 de febrero de 2016, partió de este mundo. Llevaba varios días internada en la Clínica Zabala del barrio de Belgrano por una obstrucción intestinal. Tenía los achaques típicos de su edad. Sin embargo, apenas tres meses antes, había estado celebrando el aniversario de su natalicio rodeada de amigos como Mirtha Legrand, los periodistas Jorge Lafauci y Daniel Rinaldi, el director de cine Oscar Barney Finn, el productor Carlos Furnaro, el diseñador Carlos Kassar y el presentador Martín Wullich. Había levantado su copa para brindar por “veinte años más”, sabiendo que ese deseo no se iba a cumplir.

A los 18 años, participó en la obra musical Wunder Barcon, de Enrique y Armando Discépolo. Debutó en la pantalla grande en 1933, con el film Dancing, de Luis Moglia Barth. Y, desde entonces, el cine la amó. En 1942, participó de La guerra gaucha, de Lucas Demare. Hasta que en 1943 llegó su primer protagónico en Los ojos más lindos del mundo, de Luis Saslavsky, film por el que se ganó el mote con el que se la conoció durante toda su vida. ¿Algunas de las 40 películas por las que se las recuerda? Son cartas de amor, de Luis César Amadori, trabajo de 1943 que le valió el premio como mejor actriz de la Federación de redactores Cinematográficos y Teatrales de Cuba, A sangre fría, de Daniel Tinayre en 1947 y Alfonsina, de Kurt Land, en 1957.

Su fama cruzó la frontera y le abrió las puertas para trabajar en distintos países de Latinoamérica, Estados Unidos y España. Y, con la llegada de la televisión, comenzó a trabajar en ficciones como Esos que dicen amarse, Las veinticuatro horas, Alta comedia, Los premios Nobel o Romina. Según había confesado, al principio le había costado aceptar este nuevo medio de comunicación. Pero, después de trabajar en su primera telenovela, encontró en la pantalla chica el lugar donde quería estar.

El amor no le fue esquivo. Y sus romances ilustraron las portadas de todas las revistas del corazón de la época. “Soy de una capacidad amatoria intensa”, decía. Y no le importaba sufrir si ese era el precio por sentir apasionadamente. Claro que no fue mujer de un solo hombre, como se suponía que debían ser las damas de su época. Por el contrario, ella tuvo varias relaciones, algunas que se hicieron públicas y otras cuyo secreto guardó bajo siete llaves.

De lo que se supo, se puede mencionar su primer matrimonio con Alberto Closas, con quien estuvo ocho años en pareja y casada desde 1950 hasta 1953. Él había sido su primera ilusión. Sin embargo, a diferencia de otras esposas, ella decidió no tolerar la infidelidad del actor y se separó. Entre 1955 y 1957, en tanto, estuvo con el escritor José María Fernández Unsain, quien le hizo sentir que podía volver a creer en el amor.

Entre 1964 y 1970, Amelia estuvo en pareja con el actor y director teatral Osvaldo Cattone. Esa historia, para ella, fue una suerte de oasis. Según confesó, fue la persona con la que pudo conocer la paz. Pero el sentimiento también fue finito. Tras un amorío con el actor y escritor Carlos Thompson, en 1980 contrajo enlace con Charlie Ortiz Basualdo, un hacendado que murió apenas dos años después de la boda. Luego de eso, nunca volvió a formalizar. Pero su corazón siguió latiendo fuerte con cada caballero que le resultaba atractivo y, sin importar su edad, siempre se permitió disfrutar de los hombres.

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