Día Mundial de los Humedales: qué amenazas enfrentan estos ecosistemas clave para la biodiversidad
La degradación de estos espacios avanza a un ritmo preocupante, según cifras de organismos internacionales
La Convención sobre los Humedales (RAMSAR) los define como ecosistemas donde el agua, ya sea dulce o salada, domina el entorno y determina las características físicas, vegetales y animales del lugar. Estos ambientes abarcan lagos, ríos, turberas, estuarios, manglares y marismas, así como aquellos creados por el ser humano, como arrozales y embalses.
En 2026, la campaña internacional destaca los lazos entre los humedales y las prácticas culturales, las tradiciones y los sistemas de conocimientos de las comunidades. El objetivo es mostrar cómo los saberes contribuyen a la protección y el manejo sostenible de estos ecosistemas y la manera en la que forman parte del patrimonio cultural de numerosos pueblos.
Según la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, los humedales pueden formarse tanto con agua dulce como salada, de origen marino, fluvial, pluvial o subterráneo. La biodiversidad que albergan es notable. Desde la Organización de las Naciones Unidas (ONU) informan que cerca del 40% de las especies vegetales y animales del planeta depende de los humedales para sobrevivir.
Además, proveen agua dulce, filtran contaminantes, regulan el clima y actúan como barrera ante eventos climáticos extremos. Cifras del Global Wetland Outlook 2025, informe internacional elaborado por la Secretaría de la RAMSAR, estiman que los humedales restantes generan beneficios anuales de entre 7,98 y 39,01 billones de dólares a nivel mundial.
El valor de los humedales no se agota en su función ecológica. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) detalla que estos entornos funcionan como “supermercados biológicos”, ya que mantienen complejas redes alimentarias y sirven de refugio a especies en peligro. Además, subrayan su papel en la protección contra inundaciones, la estabilización de costas y la provisión de recursos naturales como alimentos, medicinas y materiales de construcción.
La ONU advierte que solo en los últimos 50 años desapareció el 35% de los humedales del planeta. Esta situación afecta directamente a más de mil millones de personas que dependen de estos ecosistemas para obtener agua, alimentos y empleo. Además, el PNUMA explica que la pérdida de humedales provoca una cadena de consecuencias negativas: disminuye la biodiversidad, se reducen las fuentes de trabajo y crece la pobreza en las comunidades más vulnerables.

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