El superávit fiscal, los desafíos para sostenerlo en 2026 y por qué es la gran diferencia de Milei con los gobiernos anteriores
El resultado de 2025, la dinámica de los ingresos y el gasto dejan un margen limitado para bajar impuestos y planean desafíos crecientes. Pero hay un claro corte con los déficits de casi 15 años de gestiones previas
El programa económico del Gobierno mantiene en el resultado fiscal su principal ancla. A diferencia de administraciones previas, la estrategia oficial se apoya en la obtención y sostenimiento del superávit como eje central de la política macroeconómica. Según un informe de la consultora Invecq, 2025 cerró con un superávit primario de 1,4% del PBI y un superávit financiero de 0,2% del producto, en un contexto de fuerte ajuste del gasto y caída de los ingresos tributarios.
El informe advierte, sin embargo, que el resultado financiero de 2025 debe analizarse con cautela. De acuerdo con la consultora, el superávit de 0,2% del PBI está influido por el tratamiento contable de los intereses capitalizables de la deuda, que bajo el criterio de base caja se registran “por debajo de la línea”. Esto implica que el costo económico total de la deuda queda parcialmente subestimado en el resultado fiscal tradicional.
“Incorporando los intereses capitalizables —considerando solo su componente real— el resultado financiero pasa de un leve superávit a un déficit de 0,8% del PBI en 2025”, explica Invecq. Ese rojo, de todos modos, es calificado como “manejable y financiable”, y representa el doble del déficit corregido de 2024, que había sido de 0,4% del PBI.
Durante 2025, los intereses devengados totalizaron 1,2% del PBI. De ese total, apenas 0,2% correspondieron a intereses en pesos, pese a que la deuda en moneda local alcanza el 29,4% del PBI. El contraste con años anteriores es marcado: en 2020, con una deuda en pesos significativamente menor, equivalente al 19,5% del PBI, los intereses en moneda local registrados ascendieron a 1,1% del producto.
El desempeño fiscal del año pasado estuvo condicionado por una caída de los ingresos más pronunciada que la reducción del gasto. Según Invecq, los recursos totales retrocedieron 1,2% del PBI, mientras que el gasto primario se ajustó 0,8% del producto. La recaudación tributaria cayó cerca de 0,9% del PBI, en gran parte por la eliminación del impuesto PAIS, cuyo impacto sobre las cuentas nacionales fue de alrededor de 1,1% del PBI.
A esa baja se sumaron menores ingresos por Derechos de Exportación y por el impuesto a los Bienes Personales. Esas pérdidas fueron compensadas parcialmente por una mejora en las contribuciones a la seguridad social, en un contexto de recuperación gradual del empleo formal.

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