Desregulación: el Gobierno transfirió funciones clave a los administradores de aeródromos
La ANAC busca mejorar la eficiencia operativa y ordenar el marco normativo de los aeropuertos
El Gobierno modernizó la regulación aeroportuaria para mejorar la eficiencia operativa, clarificar responsabilidades y fortalecer la seguridad operacional. Puntualmente, se introdujo un nuevo esquema mediante el cual se transfieren a los explotadores de aeródromo funciones que hasta el momento eran desarrolladas por las Jefaturas de Aeródromos y Aeropuertos de la ANAC.
Esta disposición permite agilizar la comunicación de información esencial para la operación aérea —como el estado de la superficie de pista— y evita retrasos innecesarios en la difusión de datos operativos relevantes.
Por otra parte, se introducen modificaciones en los requisitos relativos a los Planes de Emergencia de Aeródromo (PEA). En ese sentido, se dispone que los aeródromos públicos controlados deberán contar con un Plan de Emergencia de Aeródromo aprobado por la ANAC.
En cambio, los aeródromos de menor complejidad y riesgo operativo —entre ellos los aeródromos públicos no controlados y los privados— deberán disponer de un Plan de Respuesta ante Emergencias, sustentado en la coordinación con los recursos locales disponibles, sin que sea necesaria la aprobación previa del organismo.
Asimismo, se dispone que los comités locales —entre ellos los de Seguridad Operacional, Riesgo por Fauna y Facilitación— pasen a ser coordinados por los explotadores de aeródromo, mientras que el jefe de aeródromo conservará las funciones vinculadas al control y la fiscalización.
Por su parte, los explotadores deberán elevar a la ANAC, dentro de los treinta días corridos posteriores a la entrada en vigencia de la nueva normativa, un cronograma para la transferencia de los servicios operativos.

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