Estafaron a una familia con un falso alquiler en la Costa Atlántica y la Policía no quiso tomar la denuncia

Las víctimas, oriundas de Santa Fe, transfirieron un adelanto al supuesto propietario que luego desapareció

Una familia santafesina que planeaba pasar sus vacaciones en la Costa Atlántica fue víctima de una estafa. Al llegar a destino, se enteraron de que la casa que habían señado no era utilizada para tal fin. Cuando quisieron hacer la denuncia, les respondieron que no era posible rastrear el número telefónico involucrado.

En línea con lo publicado por el medio La Voz del Interior, al presentarse en el lugar, una vecina les informó que la propiedad pertenecía a un familiar y no estaba en alquiler, por lo que decidieron contactar a las personas con las que habían hablado. Sin embargo, habían bloqueado los llamados y mensajes. Cuando la familia intentó hacer la denuncia, desde la comisaría les dijeron “que no podían rastrear el número, que no se podía hacer nada y que esto no era Estados Unidos”, relató la mujer.

Minutos después, los estafadores enviaron una selfie tomada dentro de una celda, en la que se los veía sonriendo. Los damnificados aseguraron que la imagen correspondía al titular de la cuenta bancaria utilizada para la operación.

La familia conserva los comprobantes de transferencia, los datos bancarios y los perfiles en redes sociales asociados, pero hasta el momento, no recibieron novedades sobre la investigación.

Algunos especialistas advirtieron sobre este tipo de delitos, que suele aumentar en la temporada de vacaciones, especialmente al pagar con tarjeta y códigos QR en destinos turísticos. El uso de tarjetas y billeteras digitales en destinos como la Costa Atlántica, la Patagonia, Brasil, Uruguay y Chile se vuelve habitual y expone a los turistas a nuevos riesgos de fraude.

Los métodos más frecuentes incluyen el “cambiazo” de tarjeta, que ocurre cuando el plástico sale del campo visual del usuario y es reemplazado por uno similar, y la clonación mediante terminales de pago adulteradas. En estos casos, los delincuentes capturan los datos de la tarjeta y, en ocasiones, también el PIN, lo que facilita consumos no autorizados que muchas veces se detectan recién al revisar el resumen de cuenta.

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