El fuerte choque entre el arquero de River Santiago Beltrán y Abel Hernández: las lágrimas del jugador de Peñarol

El reemplazante de Franco Armani salió a cortar un avance e impactó contra la pierna del rival, que debió abandonar el partido lesionado

El amistoso entre River Plate y Peñarol de Uruguay congregó la atención internacional en el Estadio Domingo Burgueño Miguel de Maldonado. Este enfrentamiento, enmarcado en los Clásicos Sudamericanos 2026, dejó una imagen desoladora en su inicio: el delantero del Carbonero Abel Hernández se retiró del campo entre lágrimas.

*El desconsuelo de Abel Hernández

El llanto de Abel Hernández se explica en su historia. El delantero de 35 años tuvo su primera etapa en el Manya en 2008, pero su continuidad se vio afectada por una arritmia ventricular que lo marginó más de un mes de los entrenamientos y se temió porque ese fuera el final de su carrera. Sin embargo, recibió la aprobación para poder seguir jugando. Luego de eso, comenzó su largo periplo en Europa, donde jugó en clubes como Palermo de Italia y Hull City, en Inglaterra.

Retornó al club uruguayo en 2023, pero las lesiones no le permitieron jugar con regularidad. Y es por eso que abandonó la institución en condición de libre. Se fue a Rosario Central, aunque solo jugó un año y regresó a Uruguay para jugar en Liverpool, donde destacó y su nivel hizo que Peñarol lo considere para una tercera etapa.

En diálogo con El Espectador Deportes, Hernández explicó: “Me propuse disfrutar de este momento, de volver a Peñarol, que mis hijos puedan vivir el mundo Peñarol, disfrutarlo. Porque son hinchas pero no tuvieron la posibilidad de disfrutarlo tanto e ir a la cancha”.

El delantero llegó al Carbonero tras cerrar, a su juicio, una de las mejores campañas de su carrera con Liverpool en la temporada 2025. Hernández destacó la importancia del trabajo físico personalizado implementado en el club negriazul y lo consideró clave en su rendimiento: “Liverpool fue muy inteligente en ese sentido. En las primeras semanas y partidos tenía los minutos contados, jugaba 60 minutos hasta la quinta fecha. Al principio hacía un gol y si me sacaban no salía tan enojado, pero hubo otros que no me tocaba convertir y me sacaban a los 60 minutos y me sentía súper bien y salía fastidiado. El profe fue muy inteligente y me explicó el trabajo que querían hacer conmigo y que al final del torneo o más adelante se lo iba a agradecer y la verdad que estoy muy agradecido con el profe Ignacio Barboza”.

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