Fue fuente de financiamiento para la obra pública hasta que el gobernador las abolió: el fin de las corridas de toros en Buenos Aires

Desde los tiempos virreinales que lidiar con los toros se había hecho costumbre en la ciudad. Cuáles fueron las plazas donde se daba este espectáculo, para qué se hacían y por qué desaparecieron

Los vecinos que vivían en las casas y quintas de la zona del hueco de Monserrat, se sorprendieron por los golpes de martillo de los hombres del carpintero Raimundo Mariño. En lo que actualmente es el terreno delimitado por Belgrano, Lima, Moreno y Bernardo de Irigoyen estaban construyendo en 1790 la primera plaza de toros con la que contó la ciudad de Buenos Aires.

Porque si de obras públicas se trataba, el deplorable estado de las calles de la ciudad, todas de tierra, llenas de basura, de restos de animales, se transformaban en lodazales infranqueables cuando llovía.

El virrey Juan José Vértiz, que conocía muy bien la ciudad por haber sido su gobernador entre 1770 y 1776, fue el primero en 1783 en comenzar un plan de obra de empedrado de la metrópoli. Lo inició por la cuadra de Bolívar, entre Alsina e Yrigoyen. Fue con fondos del gobierno pero también con el aporte de los vecinos de esa cuadra.

Este funcionario fue el de la idea de promover las corridas para obtener fondos. Lo recaudado se iba a destinar para el alumbrado, el mantenimiento de las calles o para instituciones siempre necesitadas, como los Niños Expósitos.

No fue sencillo fijar un calendario. Vértiz, cuando determinó que se corrieran toros las tardes de todos los días festivos desde el día de San Martín de Tours hasta carnaval, el obispo se quejó, argumentando que la gente no iría a misa. Debió mediar el propio rey.

A Nicolás Antonio de Arredondo, quien fue virrey entre 1789 y 1795, le solicitaron autorización para la construcción de una plaza de toros. Mientras las autoridades no dieron el visto bueno, igual se hacían en distintos lugares del Interior, pero clandestinas. Arredondo, previa consulta al Cabildo, aprobó la construcción y fijó que parte de lo recaudado fuera a las obras de empedrado de la ciudad.

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