Vitamina D: cómo obtenerla de forma natural sin poner la piel en peligro

La exposición moderada al sol sigue siendo la principal vía para que el organismo produzca este nutriente fundamental, aunque los especialistas advierten sobre los riesgos de la radiación ultravioleta y recomiendan precauciones para evitar lesiones cutáneas

La vitamina D cumple un papel esencial en la salud ósea, muscular e inmunológica, y el sol es su principal fuente natural. Sin embargo, la exposición solar sin cuidados puede dañar la piel y aumentar el riesgo de cáncer cutáneo. Por este motivo es necesario saber cómo obtener suficiente vitamina D de manera segura, combinando hábitos saludables de exposición solar, alimentación y, en algunos casos, suplementos.

De acuerdo con la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la deficiencia de vitamina D puede asociarse a enfermedades como el raquitismo en niños, osteomalacia y osteoporosis en adultos, debilidad muscular y mayor riesgo de fracturas. Un análisis de sangre es el método habitual para determinar los niveles de 25-hidroxivitamina D, el metabolito que se utiliza como referencia clínica en Europa y América.

Las recomendaciones varían según el fototipo de piel y las condiciones ambientales. Según la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV), en la población caucásica resulta suficiente una exposición diaria de unos 15 minutos en cara y brazos entre marzo y octubre, tres veces por semana, siempre con factor de protección entre 15 y 30. En pieles oscuras, el tiempo sugerido puede oscilar entre 30 y 60 minutos diarios.

Desde el sitio especializado Medical News Today se indica que, en los meses soleados, las personas con piel clara requieren de 10 a 15 minutos diarios, mientras que quienes presentan piel más oscura necesitan entre 25 y 40 minutos. En invierno, el tiempo de exposición debe incrementarse, ya que la radiación UVB es más baja.

La evidencia científica recogida por la Sociedad Española de Investigación Ósea y Metabolismo Mineral (SEIOMM) sugiere que la síntesis de vitamina D adecuada puede lograrse con actividades cotidianas al aire libre, sin necesidad de tomar el sol de forma intencionada.

El uso de protector solar reduce la absorción de radiación UVB, pero no impide totalmente la síntesis de vitamina D. La Academia Americana de Dermatología (AAD) indica que, aunque un protector solar SPF 30 bien aplicado puede bloquear hasta el 95–98 % de la síntesis, en la práctica esto rara vez ocurre por la cantidad y frecuencia con la que se aplica.

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