Ver la luz diurna en horarios precisos mejora energía, sueño y metabolismo
Expertos del sueño recomendaron que la exposición a la luz ambiental natural, más allá del sol directo, se consolida como eje central en la sincronización hormonal y la prevención de alteraciones en el ritmo circadiano
La exposición a la luz diurna en momentos clave, especialmente durante la primera hora después de despertar y cerca del atardecer, resulta fundamental para el funcionamiento adecuado del ritmo circadiano humano.
Según la American Academy of Sleep Medicine (AASM), esta sincronización define los patrones de vigilia y sueño, además de incidir en funciones metabólicas, inmunológicas y en el estado de ánimo.
El ritmo circadiano se conserva en la mayoría de los seres vivos y se ajusta diariamente gracias a factores ambientales, siendo la luz solar el estímulo más poderoso. La AASM señaló que, sin señales luminosas externas, los ritmos internos tienden a adoptar su propio ciclo, que en humanos suele superar las veinticuatro horas, dificultando la sincronía con el entorno.
Según Andrew Huberman, neurocientífico, podcaster estadounidense y profesor asociado de neurobiología y oftalmología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford y la literatura médica es importante recibir luz intensa durante la primera hora de la mañana para elevar los niveles de cortisol, hormona relacionada con el despertar y la activación.
Huberman afirmó: “En la primera hora, después de despertarse, la luz brillante, especialmente la proveniente del sol, eleva el cortisol de una manera que también reduce el cortisol en la noche”. Esta variación natural mantiene el estado de alerta durante el día y facilita el incremento nocturno de melatonina, esencial para inducir el sueño y los procesos de reparación corporal.
Según el sitio de noticias de salud Verywell Health, recibir luz brillante al comenzar el día no solo incrementa la energía, sino que también adelanta el inicio del sueño nocturno, favoreciendo un descanso más temprano y reparador. Para optimizar estos efectos, se recomienda exponerse entre treinta y cuarenta y cinco minutos a la luz diurna tras el despertar y repetir la exposición al acercarse el atardecer, si es posible.

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