Noelia Marzol relató la angustia que sintió durante la operación de su hijo Donatello: “Fue una sensación horrible”
La bailarina contó cómo el procedimiento coincidió con la mudanza de la familia, las fiestas y el estreno de su obra. “No sé cómo estoy parada”, confesó
Entre la ansiedad por las fiestas, la mudanza familiar y la operación de su hijo Donatello, Noelia Marzol atravesó una montaña rusa de sensaciones en la etapa final del año. Así las cosas, este viernes, la bailarina abrió la puerta de su intimidad y relató la angustia que sintió ante el proceso que enfrentó su pequeño: una cirugía programada de amígdalas y adenoides.
Noelia recalcó que, si bien ella vivió un gran desgaste emocional y nerviosismo, fue Donatello quien enfrentó el mayor reto. “No voy a decir nada porque él es el que puso el cuerpo y el que peor la pasó”. Incluso, recomendó a quienes pasan por circunstancias semejantes: “Es una situación que hay que transitar con mucha paciencia y amor”.
El posoperatorio transcurrió sin complicaciones. Al poco tiempo de la intervención, Donatello volvió a jugar y retomar sus actividades habituales en casa. Para favorecer su recuperación y mantenerlo en reposo los diez días recomendados por el equipo médico, la familia recurrió a actividades lúdicas, como un juego de gemas de colores con más de 500 piezas para decorar figuras animadas, que contribuyeron a mantenerlo tranquilo y entretenido.
La operación coincidió con el cierre de año y sumó complejidad a la rutina familiar. Tres días después de la cirugía, la familia debió completar una mudanza, celebrar el cumpleaños de Alfonsina, la hija menor, y atender el estreno teatral de Marzol en Mar del Plata. Frente al agotamiento y el ritmo acelerado, la artista comentó con humor: “Yo no sé cómo estoy parada acá”.
A mediados de año, el niño sufrió una caída en la vía pública y se raspó el rostro. Marzol compartió la anécdota con naturalidad: “Dona aterrizó contra el asfalto… Nada fuera de lo normal. Está regio”, acompañando el mensaje con una imagen de su hijo disfrutando un helado. En julio, el niño se lastimó los dedos con una puerta, hecho que requirió tres puntos de sutura. “Se agarró de manera muy jodida, carne saliéndole por todos lados, por lo cual le dieron tres puntillos”, detalló la madre.
Marzol eligió siempre compartir estos episodios con transparencia y cercanía en redes sociales, apelando al humor y la sinceridad para mostrar la realidad cotidiana de la familia y fomentar empatía entre quienes atraviesan situaciones comparables. En ese contexto, la bailarina no dudó en bromear sobre el límite del cansancio familiar y la tensión vivida. La maternidad y la vida en familia, reconoció Marzol, pueden resultar exhaustivas, pero también constituyen experiencias llenas de autenticidad y aprendizaje.

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