Una pequeña molécula intestinal podría reducir el riesgo de diabetes tipo 2

Investigadores identificaron la trimetilamina (TMA) como aliada en la prevención de la enfermedad metabólica. Alimentos ricos en colina, como huevos, carnes y legumbres, favorecen su producción

La diabetes es una enfermedad metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de azúcar en sangre. Se manifiesta cuando el cuerpo no produce insulina suficiente o no logra emplearla de forma eficaz. Existen dos formas principales: la diabetes tipo 1, menos habitual, y la diabetes tipo 2, que abarca cerca del 85% de los casos.

La TMA figura entre los metabolitos más abundantes que producen las bacterias intestinales al descomponer la colina, nutriente esencial presente en alimentos como huevos y carne. La trimetilamina (TMA) que este compuesto bacteriano también puede derivarse de la carnitina y otros elementos, y que posteriormente se transforma en N-óxido de trimetilamina (TMAO) en el hígado.

Aunque históricamente se asoció la TMA —y especialmente el TMAO— con efectos adversos cardiovasculares, la nueva evidencia indica que la TMA, en ciertos contextos metabólicos, ofrece funciones protectoras y desafía perspectivas previas sobre su impacto en la salud.

La TMA actúa como inhibidor natural de la proteína IRAK4, según demostró el equipo internacional de investigadores, entre ellos Patrice Cani (Imperial College y Universidad de Lovaina), Dominique Gauguier (Imperial College, Inserm-París y Universidad McGill) y Peter Liu (Instituto de Cardiología de la Universidad de Ottawa).

Mediante una combinación de modelos celulares humanos, estudios con ratones y análisis de quinasas, el grupo demostró que la TMA se une directamente a IRAK4 y la inhibe, reduciendo la inflamación desencadenada por dietas altas en grasas y restaurando la respuesta a la insulina.

Así, el estudio prueba que un metabolito microbiano puede dirigirse a una quinasa central del sistema inmunitario y reconfigurar respuestas metabólicas a la dieta. Este hallazgo desafía las creencias previas sobre el impacto de la TMA y su derivado oxidado, el TMAO, tradicionalmente vinculado con enfermedades cardiovasculares.

Los comentarios están cerrados.