Cómo una proteína perdida con la edad puede reactivar el sistema inmunitario y hacerlo más fuerte

Científicos lograron que células madre sanguíneas viejas se comporten como jóvenes al restaurar una proteína clave asociada al envejecimiento

El envejecimiento deja huellas visibles en el cuerpo humano, como la pérdida de fuerza muscular o el encanecimiento del cabello, pero también provoca transformaciones profundas y silenciosas en sistemas esenciales para la salud. Entre ellos, el sistema inmunológico y el sistema sanguíneo sufren un deterioro progresivo que aumenta la vulnerabilidad a infecciones, reduce la eficacia de los trasplantes y eleva el riesgo de cánceres hematológicos.

Los investigadores demostraron que la disminución del factor plaquetario 4 actúa como una señal clave que impulsa el envejecimiento de estas células madre. Al restaurar esa señal, tanto en modelos animales como en células humanas, el equipo logró revertir rasgos típicos del deterioro asociado a la edad. El hallazgo no prometió detener el envejecimiento de todo el organismo, pero sí abrió una vía concreta para mejorar la función inmunológica en etapas avanzadas de la vida.

Las células madre hematopoyéticas cumplen un rol central en el mantenimiento del equilibrio inmunológico.

En personas jóvenes, estas células producen dos grandes linajes celulares de manera balanceada. Por un lado, las células mieloides, que incluyen glóbulos rojos y ciertos componentes del sistema inmune innato. Por otro, las células linfoides, entre las que se encuentran los linfocitos T y B, fundamentales para la respuesta inmunitaria adaptativa.

Con el paso del tiempo, este equilibrio se rompe. Las células madre envejecidas tienden a generar más células mieloides y menos linfoides, lo que debilita la respuesta frente a infecciones y reduce la eficacia del sistema inmunológico. Además, estas células acumulan mutaciones genéticas que aumentan el riesgo de inflamación crónica, enfermedades cardiovasculares y cánceres de la sangre.

“Nuestras células madre hematopoyéticas son muy poco comunes. “Las consideramos el Santo Grial del sistema inmunitario”, afirmó Sandra Pinho, profesora asociada de farmacología y medicina regenerativa de la Facultad de Medicina de la UIC. Esa rareza y su enorme impacto explican por qué su envejecimiento representa un problema central en la biología del envejecimiento humano.

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