El comunicado del colegio Palermo Chico sobre el caso del empresario acusado de abusar a los compañeros de su hijo
En el escrito al que accedió Infobae, las autoridades informaron que su familia fue desvinculada de la institución. El denunciado es Marcelo Porcel, que ya no podía acercarse al establecimiento por una medida cautelar para proteger a las víctimas
La Dirección General del emblemático colegio Palermo Chico desvinculó de la institución a la familia del empresario Marcelo Porcel, acusado de abusar a los compañeros de clase de su hijo entre 2022 y 2024. La decisión fue notificada en las últimas horas a los miembros de su comunidad educativa, quienes recibieron un escrito luego de que el caso tuviera repercusión pública.
En este contexto, detallaron: “Tan pronto fue informado, el Colegio actuó de manera inmediata, activando los protocolos vigentes, dando intervención al Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y poniendo los hechos en conocimiento de las autoridades educativas jurisdiccionales”.
Finalmente, concluyeron con la novedad: “Queremos, asimismo, informar que la familia involucrada ya no forma parte de nuestra comunidad educativa. Desde nuestro Colegio, reafirmamos que el cuidado integral de nuestros alumnos constituye una prioridad institucional y agradecemos a las familias la confianza permanente depositada en la institución. Los saludamos cordialmente. Dirección General Colegio Palermo Chico”.
La causa contra Marcelo Porcel tiene al menos 10 denuncias de compañeros del Colegio Palermo Chico de su hijo. Los relatos de los denunciantes, que se sumaron progresivamente desde mediados de 2024, detallan un patrón de conductas que se habrían repetido durante los últimos dos o tres años, en distintos escenarios: el domicilio familiar del acusado en Palermo, un departamento vacío de su madre en la Torre Le Parc de Puerto Madero y oficinas de su propiedad.
Según los testimonios, las reuniones eran organizadas por el empresario y tenían características particulares. Los adolescentes eran invitados a pasar la noche y se les pedía absoluta discreción, comunicándose principalmente a través de mensajes de WhatsApp. En estos encuentros, el acusado, apodado “el capitán”, proponía desafíos y actividades que incluían el consumo de alcohol y la realización de apuestas en línea.
Para incentivar la participación, ofrecía premios como figuritas del Mundial Qatar 2022, transferencias de dinero y, en algunos casos, sumas en efectivo para que los chicos apostaran en plataformas digitales, incluso cuando uno de los menores ya presentaba problemas de ludopatía.

Los comentarios están cerrados.