El hallazgo de un diente fosilizado en la Patagonia confirmó la existencia de un mamífero antiguo que convivió con los dinosaurios

Investigadores del CONICET identificaron en Chubut una pequeña pieza ósea que permite probar que una especie extinta, hasta ahora solo registrada en otras regiones del mundo, habitó el sur de Argentina

En un rincón de la Patagonia, un diminuto diente fósil acaba de cambiar la historia. Con apenas tres milímetros, esta pieza reveló que los mamíferos convivieron con los dinosaurios en el sur, resolviendo un misterio que intrigaba a la ciencia.

“Estos mamíferos se diversificaron y dispersaron en un planeta muy diferente al que conocemos hoy, con un clima más cálido y húmedo y ecosistemas en los que predominaban las coníferas, cícadas, que son plantas parecidas a las palmeras, ginkgos y helechos; y una fauna muy diversa, cuyos representantes más conocidos fueron los dinosaurios y los reptiles voladores”, explicó Javier N. Gelfo, investigador de la institución y primer autor del estudio.

Los multituberculados presentaban una morfología craneana que anticipaba la que hoy poseen los roedores: incisivos de crecimiento continuo, un espacio entre ellos y el resto de los dientes, y muelas con múltiples filas de cúspides. Esta estructura permitía funciones como triturar semillas, romper caparazones y cortar vegetales.

El fósil clave es un molar superior de apenas 3 milímetros, encontrado en una campaña paleontológica realizada en Chubut entre 1997 y 1998. La pieza estuvo guardada en una bolsa de sedimentos no analizados durante casi veinte años, hasta que fue revisada en el laboratorio. La investigación detalló que este diente presentaba tres hileras de cúspides alineadas, característica exclusiva de los multituberculados.

“Lo que dejó ver este análisis fue un molar superior con tres hileras de cúspides alineadas que corrobora fehacientemente la presencia de Multituberculata en América del Sur a la vez que confirman indirectamente la hasta ahora dudosa identidad de los registros anteriores”, expresó Gelfo.

El estudio, realizado también por Francisco Goin (CONICET) y Nahuel Vega (Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA), empleó tecnología de microtomografía computada para reconstruir el ejemplar tridimensionalmente sin dañarlo. El nuevo mamífero fue bautizado Notopolytheles joelis. “Notopolytheles” significa “multituberculado del sur” y “joelis” honra a Joel Carino, el estudiante que logró identificar la pieza bajo lupa binocular, relató el equipo.

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