La hipertensión infantil se duplicó en las últimas dos décadas, según un estudio global
Una investigación publicada en The Lancet analizó datos de 21 países y mostró una radiografía global del deterioro cardiovascular en las generaciones más jóvenes debido a la obesidad y los hábitos sedentarios
Durante mucho tiempo se pensó que la hipertensión arterial era un trastorno reservado a los adultos y a las personas mayores. Hoy, sin embargo, la ciencia demuestra que esta condición está echando raíces cada vez más temprano.
Dos décadas más tarde, las cifras treparon hasta el 6,5% en varones y el 5,8% en mujeres. La magnitud del cambio inquieta a los expertos.
“Es profundamente preocupante”, reconoció la investigadora Peige Song, autora principal del estudio. El trabajo, que analizó datos de casi 444.000 participantes de 21 países, ofrece una radiografía global del deterioro cardiovascular en las generaciones más jóvenes.
El profesor Igor Rudan, del Centro de Investigación en Salud Global de la Universidad de Edimburgo, fue tajante: “El aumento de casi el doble en la hipertensión infantil en los últimos 20 años debería alertar a los profesionales sanitarios y a los cuidadores”. Pero, a la vez, destacó un punto de esperanza: “Podemos tomar medidas ahora, como mejorar las pruebas de detección y la prevención, para ayudar a controlar la hipertensión en los niños y reducir el riesgo de complicaciones de salud adicionales en el futuro”.
La hipertensión aparece cuando la sangre ejerce una presión demasiado alta sobre las paredes de las arterias. El corazón se ve obligado a trabajar más de lo normal y, con el tiempo, esa sobrecarga puede dañar vasos, órganos y tejidos. Aunque tradicionalmente se asociaba al envejecimiento, el nuevo estudio confirma que la alteración empieza mucho antes. Según Song, “numerosos estudios han demostrado que la hipertensión infantil, si no se trata, puede persistir en la edad adulta y aumentar significativamente el riesgo de complicaciones cardiovasculares en la vejez”.
Las consecuencias son múltiples. En la edad adulta, la presión alta sin control eleva la probabilidad de sufrir infartos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. El hallazgo más inquietante es que esta alteración, que antes aparecía recién después de los 40 años, hoy comienza en las aulas de primaria.

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