La actividad en los restaurantes cayó 30% en un año: cuáles son los nuevos hábitos de consumo
En la Ciudad de Buenos Aires, el rubro continúa golpeado por la baja demanda y los empresarios apuestan a acciones concretas que generen más movimiento
El consumo en los restaurantes porteños no repunta y las mesas sin ocupar generan preocupación en el sector, cuyos costos permanecen elevados. Aunque varios locales no lograron continuar y se vieron forzados a cerrar, la mayoría de los establecimientos busca resistir la crisis reduciendo sus márgenes de rentabilidad.
Respecto al impacto en los distintos segmentos de restaurantes, Suárez señaló que “la crisis golpea a todos, aunque de manera diferente y por distintas causas”. Por ejemplo, en Puerto Madero, la menor cantidad de turistas hizo que las ventas disminuyeran notablemente. En el Microcentro, en cambio, donde predominan las oficinas, lo que se percibe es que el flujo de clientes se mantiene hasta el día 10 o, como mucho, hasta mediados de mes.
En tanto, los bodegones registran un mayor consumo debido a que los platos, al ser abundantes en muchos casos, pueden compartirse, lo que hace la salida más accesible. Esto permite reducir el gasto individual y mantiene la opción de comer afuera con un presupuesto más acotado.
En la misma línea, Gustavo Levinson, de la Asociación de Pizzerías y Casas de Empanadas (Apyce), afirmó que desde marzo las ventas venían en declive pero el mes pasado y los primeros días de noviembre notaron una recuperación. “Hay que ver si es una tendencia, pero estacionalmente a fin de año siempre aumentan los pedidos. Además, se ven más turistas, principalmente de EEUU y Brasil”.
No obstante, precisa que el ticket promedio es bajo. “No se pide una segunda bebida, no siempre se elige postre y tampoco se opta por un buen vino. A veces la salida sigue estando, pero con restricciones: el consumo se ajusta y, por ejemplo, ya no se prefieren las variedades de pizza más caras”, resaltó Levinson.
Por otro lado, Suárez contó que es difícil para los restaurantes ofrecer descuentos o promociones dado que están “al límite” con los precios: “Los costos, fundamentalmente de servicios, están muy altos y, sinceramente, no es momento de trasladarlos íntegramente a los valores finales”. Y agregó que debieron achicar bastante los márgenes de rentabilidad para ser competitivos. “La calidad no se toca”, aseguró.

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