Trueno, la cara visible del hip hop argentino con conciencia social

El rapero y freestyler, una de las mayores estrellas del género en español, habla de su colaboración con Gorillaz y cómo la historia de su familia, con padre y abuelo músicos, se refleja en sus canciones

Uno de los raperos de habla hispana más importantes del mundo, aquí y ahora, es este joven prolijamente peinado que sonríe y se presta al diálogo con Infobae Cultura sobre la historia de su colaboración artística con Damon Albarn y el proyecto Gorillaz, las raíces nativas de sus rimas y el sentido de convertir -una vez más, ya pasó con el rock hace más de 60 años- una cultura surgida a miles de kilómetros y en otro idioma, en un estilo propio, expresada en el idioma de su tierra. Si hay rock argentino (“nacional”, nunca pareció el término apropiado pero así se constituyó), Trueno es la prueba concreta que hay hip hop argentino.

—Para entender tu colaboración con Gorillaz hay que remontarse a fines de abril de 2022 cuando subiste al escenario de Tecnópolis con ellos. Fue toda una sorpresa.

—Me llegó la invitación de hacer un freestyle en la canción “Clint Eastwood”. Para mí era una locura… Hacer freestyle fue algo que representó un disfrute super grande para mí. Hacía mucho tiempo que no había freestyleado porque me estaba transportando hacia la música, era una época de transición. Estuvo todo increíble, ¿viste? La banda increíble, Damon una persona supergrosa. El acercamiento fue por su hija, Missy, que sabe hablar en español, y me conocía a mí, conocía el rock argentino.

—En ese momento fue muy impactante lo que dijiste. Entiendo que lo improvisaste porque así son las reglas, pero fue muy simbólico: “Desde Argentina llegamos hasta Inglaterra, por culpa de un micrófono ya no existe más guerra”…

—Exacto, fue como ponerle una curita. Y traté de unir un poco todo, porque también ellos son no solamente, para mí, la banda más emblemática del Reino Unido, sino que son los jefes de una generación, de un estilo de hacer música y ser una banda sin mostrar una cara humana, por así decirlo, de carne y hueso. Eso marcó un montón. Y que estuvieran tocando en Argentina, que me inviten a mí… Siempre trato de no premeditar nada, de no pensarme ni siquiera una sola palabra. Justamente la magia del freestyle es esa, ¿viste? Ver con qué me encuentro, qué cae del cielo. Y creo que recibí tanto aporte de él, de la banda, de los coros, del equipo de trabajo, que me nació darle ese entre, decirles: “Bienvenidos a Argentina, siéntanse en casa, que acá los amamos y está todo bien”.

—Aquella invitación se continuó luego con tu participación en el nuevo disco de Gorillaz.

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