Populismos a izquierda y derecha: qué resultados económicos tuvieron, según un estudio académico

Una investigación evaluó las experiencias de 60 países a lo largo de más 120 años y midió sus efectos económicos e institucionales

La marea populista de izquierda en América Latina a partir de la primera década de este siglo, la primera presidencia de Donald Trump en EEUU a fines de la segunda y la oleada de populismos de derecha en Europa en los últimos años llevaron a un estudio internacional sobre la historia y los efectos económicos e institucionales de los regímenes populistas a lo largo de más de 120 años.

El anti-elitismo de los populismos de izquierda, más frecuentes en América Latina, se enmarca básicamente en términos económicos: el ataque a elites capitalistas “saqueadoras” del país y del “pueblo” en el marco de la globalización y con el respaldo de bancos, fondos de inversión y entes multilaterales como el FMI. Su receta básica es intervención estatal y nacionalismo económico con un discurso polarizador centrado en cuestiones financieras y económicas y otro cultural “inclusivo” y “multicultural”.

Los populismos de derecha, más característicos de Europa, pero no extraños a América Latina, suelen plantear su discurso en términos de rechazo a inmigrantes, extranjeros y minorías religiosas contrarias a la “cultura” y la “identidad nacional”. Al igual que los populistas de izquierda, los de derecha también se declaran anti-elitistas: dicen defender al “hombre común” y quieren recuperar “valores tradicionales”. También son críticos de la globalización, pero en el ámbito económico promueven -en general- baja regulación, bajos impuestos e intervención estatal limitada.

“Basados en estas definiciones Vladimir Putin, Ronald Reagan y Barack Obama, por ejemplo, no pueden ser clasificados como populistas, pero Jair Bolsonaro, Silvio Berlusconi y Donald Trump claramente sí”, dicen los autores, cuyo estudio, por el período que abarca, no incluye al gobierno de Javier Milei, aunque la definición en que se basan se le aplica al discurso con el que el hoy presidente llegó al gobierno y mantuvo en su etapa inicial, pero atenuó tras su reciente triunfo en las elecciones legislativas. Otro estudio, de 2025, sobre la tendencia de los populismos de izquierda a cambiar las reglas y alargar sus mandatos, cita un libro académico que incluye expresamente a los gobiernos de Milei en la Argentina y de Nayib Bukele en El Salvador como “populismos de derecha”.

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El estudio de los investigadores alemanes afirma que los regímenes populistas se basan en un falso “sentido común” de nacionalismo y proteccionismo y típicamente socavan las instituciones democráticas. El foco no es estudiar las causas del relativo éxito electoral del populismo (por qué los votan) sino sus efectos económicos e institucionales.

Es una cuestión importante, pues -según surge del estudio- en términos de peso político el populismo está en un pico histórico, los gobiernos populistas tienden a durar más que los no populistas y los países que han tenido liderazgos populistas tienden a recaer en ellos, pese a sus malos resultados.

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