20:56Exclusivo, habla Marcela Acuña desde la cárcel: “Le pido disculpas a la mamá de Cecilia Strzyzowski”

Desde la Alcaidía de Mujeres del barrio Don Santiago, en Chaco, la imputada por el femicidio asegura que “no cometió ningún delito”. Se desmarca de su hijo César y asegura que va a declarar en el juicio por jurados

Resistencia, Chaco (enviada especial). Llueve otra vez en Resistencia. Es sábado 1° de noviembre y ayer comenzó, oficialmente, el juicio por jurados que deberá decidir si los siete imputados por el femicidio de Cecilia Strzyzowski —entre ellos César, Emerenciano Sena y Marcela Acuña— son culpables o no. Aunque los tres dieron su versión en otras etapas del proceso, todavía se desconoce si van a declarar en el debate.

La mujer de 53 años —que en 2023 se postuló como candidata a la intendencia de Resistencia— lleva 2 años y 4 meses y 21 días alojada en la Alcaidía de Mujeres del barrio Don Santiago. Si los tiempos judiciales se cumplen, el próximo 20 de noviembre, un veredicto popular que definirá su futuro y el de su familia.

La comunicación se da en el marco de las llamadas que los detenidos tienen habilitadas: será una conversación en tiempo de descuento. Solo contamos con diez minutos. Según pudo saber este medio, las reclusas pueden acceder a un teléfono entre cinco y diez minutos, dos veces por semana, para comunicarse con sus familias. Los aparatos son provistos por el Servicio Penitenciario provincial desde que en 2024 se retiraron los celulares personales. Será su hija quien haga de puente entre la Alcaidía e Infobae.

Durante la llamada, Acuña se refirió a Cecilia Strzyzowski como “esa chica”. Según dijo, “apenas la conocía” y siempre le llamó la atención que fuera “más grande” que su hijo. Como mujer que perdió un hijo (NdR.: tuvo un bebé llamado Eneas y que falleció un día después de nacer en el 2002) sostiene, entiende el dolor de Gloria Romero: “Diga lo que diga la mamá de Cecilia, es una mamá, y yo, como madre, le pido disculpas por el dolor que pueda llegar a tener ella y lo mismo a su abuelita. Por más que se enoje o me prejuzgue, porque no me conoce ni yo la conozco, es una señora que parió como yo”.

“Quería decirle que entiendo su dolor. No me interesa lo que ella piense de mí o de mi familia, porque sé que no es así, pero sí sé que el dolor de una madre puede manifestarse de diferentes maneras. Le pido disculpas si en algún momento, sin conocernos, ella focalizó en mí su enojo o su odio. Yo no soy así”, continúa Acuña.

Quiero que sepan que, aun de este lado, aunque ella esté mal, yo la abrazo desde donde estoy. Y no digo esto para influir en nadie, porque no me interesa, pero sí para que la gente sepa que, estemos del lado que estemos —del de la supuesta víctima o del de los posibles victimarios—, siento mucho dolor por todo esto que está pasando”, concluye.

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