05:21¿Vaca Muerta y nada más?: qué pasa con las demás cuencas de petróleo y gas de la Argentina

La formación con epicentro en Neuquén tiene un peso casi excluyente en producción, reservas e inversión. Expertos advierten riesgos de ese nivel de dependencia. La relevancia en la región

Vaca Muerta es, sin dudas, la “joya energética” de la Argentina. Segunda formación de recursos “no convencionales” de gas del mundo, y cuarta de recursos del mismo tipo de petróleo, ya revirtió a positivo el balance comercial energético y es uno de los activos que, junto a la agroindustria, la minería y los servicios basados en el conocimiento, como reiteran casi como cliché políticos y analistas, permitirá dejar atrás la escasez de divisas que suele abortar las rachas de crecimiento económico de la Argentina.

El estudio sobre las reservas de hidrocarburos de la Argentina, realizado por el petrofísico Juan Carlos Glorioso, un ex ypefiano y consultor en certificación de reservas y recursos de hidrocarburos, precisa que entre 2006 y 2024 la producción “No Convencional” (NC, centrada en Vaca Muerta) logró revertir la tendencia declinante en materia de reservas totales, desde 2013 en el caso del Gas Natural y desde 2018 en el del petróleo.

“Desde el comienzo de los años 2000 el país ha consumido reservas durante más de una década, sin adecuada reposición, hecho muy marcado para el gas. Luego, la incorporación de reservas de tipo No Convencional ha hecho que el balance mejore”, dice el estudio.

Sobre las tendencias más recientes, precisa que en 2024 la producción total de petróleo aumentó 10,4% y la de gas natural 5,5%, pero con evoluciones muy diferenciadas por tipo de recursos: la producción “no convencional” (esto es, Vaca Muerta) de petróleo aumentó 27% y la de gas 14%, en tanto la producción “convencional” siguió declinando casi hasta la desaparición en la Cuencas Cuyana en el caso del petróleo y en las cuentas Austral y Noroeste en el caso del gas, como puede verse en los gráficos adjuntos.

Ya en 2024 el sector “no convencional” (de vuelta, Vaca Muerta) explicó el 56% de la producción total de petróleo y 63% del total de gas. El fenómeno se acentuó a lo largo de 2025 y, teniendo en cuenta los datos de reservas, seguirá haciéndolo en los próximos años.

Algunas métricas sustentan ese pronóstico. En 2024 se produjeron 42 millones de metros cúbicos de petróleo, pero se incorporaron 55 millones a las “reservas probadas” (una relación positiva de 1,36) y en gas las cifras fueron de 51 y 110 billones de metros cúbicos de gas respectivamente, lo que arroja un “índice de reposición de 2,16”, precisa el estudio de marras.

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