Los ocho cuidados que hay que tener para que la Calathea crezca sana y rápido en el hogar
Esta planta requiere atención rigurosa para mantener su crecimiento. Las recomendaciones clave
La Calathea se convirtió en una de las plantas de interior más apreciadas por su follaje llamativo y sus patrones únicos. Sin embargo, su atractivo va acompañado de ciertas exigencias: para que crezca sana y con vigor, es necesario aplicar cuidados específicos y constantes.
Entre las variedades más populares se encuentra la Calathea Fusión Amarilla, apreciada por sus hojas con matices en tonos verdes, blancos y amarillo pastel. También sobresalen la Calathea Lancifolia Insigne, con hojas alargadas y onduladas de color verde brillante, la Calathea Warscewiczii, de superficie aterciopelada y dibujos en tonos oscuros, y la Calathea Makoyana, cuyas hojas recuerdan a las plumas de un pavo real.
Todas ellas comparten el movimiento de las hojas siguiendo la luz diurna, un fenómeno conocido como nicteinastia, por lo que también se las llama plantas de oración.
Para que la Calathea crezca vigorosa en el hogar, es clave imitar su hábitat natural de selva tropical. La planta necesita luz moderada e indirecta; la exposición directa al sol puede quemar sus hojas, mientras que un lugar sin suficiente luminosidad limita su crecimiento.
El riego debe ser regular, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo pero sin encharcar. Es recomendable dejar secar la capa superior del sustrato antes de volver a regar y emplear agua de baja mineralización.
La humedad ambiental alta, por encima del 60%, se consigue agrupando plantas, utilizando bandejas con agua y guijarros, o con humidificadores. Las temperaturas ideales para la Calathea oscilan entre 16 y 27°C. Se debe evitar colocar la planta cerca de fuentes de calor, corrientes de aire o zonas de frío intenso.

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