Francisco Gandione, el bartender de las estrellas, en La Escalada: su cruce con Will SmithPor Julián Zancada

Este emprendedor fundó Holy Champagne que ya cuenta con 50 módulos móviles para eventos privados. El día que dejó la oficina de la ANSES. Y la importancia del boca a boca y las redes sociales para hacer conocer su trabajo

“Che, ¿y la plata que me debés?”. La escena ocurre sin demasiada ceremonia. Es una casa común, en un barrio cualquiera. Un amigo le debe dinero y él ya se cansó de esperar. No hay amenazas. No hay gritos. Solo una afirmación seca, directa, dicha con la tranquilidad de quien ya decidió lo que va a hacer. “Entonces me llevo la barra esa que tenés ahí”, dirá Francisco Gandione, dueño hoy de Holy Champagne, su emprendimiento de barras para eventos privados. Y se la llevó. Ahí empezó todo.

—Tuve que arrancar. Literal. Me debía plata. Y yo dije: “Bueno, arranco con esto”, sostiene Francisco en diálogo con la sección La Escalada de Infobae.

Con ese impulso medio forzado, nació una vocación inesperada. Primero, pequeños eventos. Fiestas mínimas. Barras improvisadas con lo que había: unos vasos, algunas botellas, y mucha intuición. Lo que siguió fue una formación autodidacta compulsiva. No solo tomó un curso de bartender para legitimar lo que hacía: también aprendió diseño web para crear su propia página, estudió fotografía para mostrar bien sus barras, y se metió en el mundo del posicionamiento digital.

Quería venderse. Y sabía que tenía que hacerlo bien. “Yo no solo quería hacer tragos. Quería armar un negocio”, explica Francisco.

El día tenía 24 horas, pero a él no le alcanzaban. De día seguía en la oficina pública; los fines de semana, eventos. Al principio era manejable: uno por mes, después uno por semana. Pero pronto, el calendario empezó a llenarse y los fines de semana dejaron de ser descanso.

El punto de quiebre llegó con el nacimiento de su hijo. “No quiero trabajar más de 9 a 18 – se dijo-. Quiero abocarme al pibe y abocarme a mí”. Esa frase fue una declaración de principios y un cambio radical de vida. Dejó ANSES. Cerró la puerta de la oficina y abrió otra completamente distinta: la del emprendedor que salta al vacío sin red, pero con fe.

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