{"id":90387,"date":"2026-06-05T10:28:02","date_gmt":"2026-06-05T13:28:02","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/06\/05\/el-adios-a-carlos-el-indio-solari-el-arquitecto-del-mayor-misterio-del-rock-nacional\/"},"modified":"2026-06-05T10:28:02","modified_gmt":"2026-06-05T13:28:02","slug":"el-adios-a-carlos-el-indio-solari-el-arquitecto-del-mayor-misterio-del-rock-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/06\/05\/el-adios-a-carlos-el-indio-solari-el-arquitecto-del-mayor-misterio-del-rock-nacional\/","title":{"rendered":"El adi\u00f3s a Carlos \u201cel Indio\u201d Solari, el arquitecto del mayor misterio del rock nacional"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>\u200b<\/strong>\u200bHay artistas que reflejan su \u00e9poca y hay otros, escas\u00edsimos, que la inventan. <strong>Carlos Alberto Solari, \u201cEl Indio\u201d,<\/strong> pertenec\u00eda a esa estirpe de creadores que no se limitaron a musicalizar el subsuelo de una naci\u00f3n, sino que tradujeron sus dolores, sus cinismos y sus secretas esperanzas en un evangelio de masas. <strong>Su muerte<\/strong><strong> no solo cierra una p\u00e1gina dorada del rock en espa\u00f1ol;<\/strong> clausura el \u00faltimo gran misterio de nuestra cultura popular. Con la partida del exl\u00edder de <strong>Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota<\/strong>, desaparece no solo un letrista cr\u00edptico y un vocalista formidable, sino el creador de un fen\u00f3meno sociocultural in\u00e9dito a nivel global. El hombre que se rehus\u00f3 a las reglas de la industria y termin\u00f3 fundando su propia mitolog\u00eda. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>\u200bNacido en Paran\u00e1, Entre R\u00edos, el 17 de enero de 1949,<\/strong> pero forjado en la efervescencia platense de los a\u00f1os setenta, Solari fue, ante todo, un <strong>intelectual de trinchera<\/strong> enrolado durante su juventud en el canon que el mismo se\u00f1alara como de la \u201cCultura del Rock\u201d. Junto a <strong>Skay Beilinson <\/strong>y la m\u00edtica \u201cNegra\u201d Poli, transform\u00f3 a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en una anomal\u00eda hermosa y peligrosa. Mientras el <em>establishment <\/em>dictaba las leyes del marketing, <strong>ellos inventaron la autogesti\u00f3n<\/strong>. De los s\u00f3tanos del circuito <em>underground<\/em> al estallido de los estadios a finales de los ochenta, el Indio oper\u00f3 como un cham\u00e1n esquivo que jam\u00e1s negoci\u00f3 su misterio.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Su voz \u2014ese bar\u00edtono punzante, capaz de pasar del desgarro a la iron\u00eda en una sola inflexi\u00f3n\u2014 se convirti\u00f3 en la banda de sonido de una Argentina herida y desencantada. \u200bEl gran triunfo del Indio Solari radic\u00f3 en una paradoja ins\u00f3lita: logr\u00f3 que las multitudes m\u00e1s fervorosas del planeta corearan las letras m\u00e1s herm\u00e9ticas de la m\u00fasica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Ji Ji Ji - Estadio \u00danico de La Plata - Indio en Concierto [2008] Full HD\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/tVvTDVswTxQ?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Sus textos, influenciados por la generaci\u00f3n Beat, la ciencia ficci\u00f3n dist\u00f3pica, el cinismo de la modernidad l\u00edquida y las lecturas de Artaud o Kerouac, nunca fueron f\u00e1ciles. <strong>Temas como \u201cJi ji ji\u201d <\/strong>\u2014due\u00f1o del pogo m\u00e1s grande del mundo\u2014 o \u201cUn poco de amor franc\u00e9s\u201d no eran himnos pop; eran rompecabezas existenciales que el p\u00fablico adoptaba como banderas de identidad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">\u200bCuando el idilio de los Redondos se quebr\u00f3 en el amanecer del siglo XXI, Solari no se retir\u00f3 a los cuarteles de invierno. Con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado demostr\u00f3 que el mito no depend\u00eda de una marca, sino de su presencia. Sus misas ricoteras en el interior del pa\u00eds \u2014verdaderos \u00e9xodos tribales que movilizaban a cientos de miles de almas\u2014 desafiaron las leyes de la f\u00edsica y de la sociolog\u00eda. El Indio no daba conciertos; oficiaba rituales de comuni\u00f3n y pertenencia en una sociedad fragmentada.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">La mitolog\u00eda de Carlos Alberto Solari no comienza en los s\u00f3tanos del rock, sino en el cruce de la geograf\u00eda y el mandato familiar. Su temprana mudanza a La Plata configur\u00f3 el verdadero escenario de su formaci\u00f3n. <strong>Hijo de un jefe de correos <\/strong>\u2014de quien hered\u00f3 el respeto por la disciplina del oficio y cierta distancia observadora\u2014, el peque\u00f1o Carlos creci\u00f3 en un hogar donde los libros y la radio no eran adornos, sino ventanas. \u200bSu juventud estuvo marcada por la b\u00fasqueda y una temprana necesidad de autonom\u00eda. Antes de convertirse en el catalizador de las masas contraculturales, Solari conoci\u00f3 el peso del trabajo cotidiano y la autogesti\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>Su primer empleo formal,<\/strong> lejos de las luces y los escenarios, fue al frente de un <strong>peque\u00f1o taller de estampados y como artesano en telas,<\/strong> un oficio manual que no solo le permiti\u00f3 subsistir en los complejos a\u00f1os setenta, sino que tambi\u00e9n sembr\u00f3 en \u00e9l esa rigurosa \u00e9tica de la independencia y el control est\u00e9tico que luego aplicar\u00eda, de manera implacable, en cada aspecto de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Skay, Semilla Bucciarelli, Indio Solari, Sergio Dawi y Walter Sidotti, desfilando con humor en \u00e9pocas de Momo sampler<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Gentileza Rocambole\/Grafikar<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><h2 class=\"font-primary font-w-bold text-subheading-lg container-center-100 mb-8\"><span>La Poiesis de Solari<!-- --> <\/span><\/h2>\n<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Cuando hablamos de la poes\u00eda del rock, no hay que perder de vista que estamos hablando de letras de canciones, las cuales est\u00e1n conformadas por dos elementos que se complementan entre s\u00ed, letra y m\u00fasica. Si bien ambas forman parte de una unidad que da sentido al todo; hecha la salvedad, podemos hablar espec\u00edficamente de una de ellas, la letra.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">A priori, la simbolista poes\u00eda del Indio (llena de neologismos, con su mezcla de distintos niveles de lengua, su constante subordinaci\u00f3n a la musicalidad de las palabras y una curiosa estructura que, a pesar de dar la sensaci\u00f3n de estar armada en bloques, no pierde coherencia) puede resultar extra\u00f1a e incomprensible. Adem\u00e1s de no ser el tipo de letras que uno esperar\u00eda de un grupo con sus caracter\u00edsticas. Y en gran medida ah\u00ed reside su particular encanto, a la vez de ser una muestra cabal de la universalidad del arte puro. Porque si una cualidad sobresaliente posee la l\u00edrica de Solari, junto a su lucidez y contundencia, es la de ser poes\u00eda pura; aquella que no se decodifica con los mecanismos de la raz\u00f3n y llega directo al alma. Esa que no necesita el poder ser explicada para entenderla o sentirse conmovido, en donde es la sensibilidad la que entra en juego. <strong>Solari escribe como si filmara con flashes, no narra: dispara im\u00e1genes.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>El Indio no solo escrib\u00eda canciones, generaba una <\/strong><em><strong>po\u00edesis ricotera<\/strong><\/em>: un tejido de met\u00e1foras, est\u00e9ticas y sentidos que sus seguidores habitan y resignifican. Es la creaci\u00f3n art\u00edstica entendida como una fuerza transformadora de la realidad. Hablar de las letras del Indio Solari implica ingresar a uno de los universos m\u00e1s singulares de la canci\u00f3n popular argentina. No solamente por la densidad metaf\u00f3rica de sus textos, ni por esa extra\u00f1a mezcla de lunfardo, literatura beat, imaginer\u00eda suburbana y filosof\u00eda callejera que convirti\u00f3 a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en un fen\u00f3meno cultural irrepetible, sino porque detr\u00e1s de cada canci\u00f3n existe una mirada feroz sobre el deseo, el poder, la marginalidad y la decadencia moral de la Argentina contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Solari jam\u00e1s escribi\u00f3 letras \u201cexplicativas\u201d. Su obra no admite el resumen f\u00e1cil ni la traducci\u00f3n lineal. Por el contrario, sus canciones funcionan como peque\u00f1as pel\u00edculas fragmentadas, escenas urbanas llenas de personajes ambiguos, derrotados hermosos, buscavidas nocturnos, adictos sentimentales y sobrevivientes de una modernidad cada vez m\u00e1s cruel. En ese territorio, el Indio construy\u00f3 una po\u00e9tica propia, inmediatamente reconocible. <\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Los ingenieros Breuer y Herrera junto al Indio Solari, durante la masterizaci\u00f3n de Momo sampler en Nueva York<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph --s\">En agosto de 1991 tuve la oportunidad de realizar una entrevista al Indio en Mar del Plata para la revista <em>Rock &amp; Pop<\/em> despu\u00e9s de un muy caliente show en el desaparecido teatro San Martin de la ciudad balnearia, fue el primer reportaje a los Redondos post\/Bulacio. Previamente hab\u00eda tenido la posibilidad de escuchar parte de la versi\u00f3n recientemente terminada de \u201cLa Mosca Y La Sopa\u201d, que ser\u00eda editado unos meses despu\u00e9s. Fue una \u00e9poca delicada con respecto a la relaci\u00f3n de la banda con la prensa (adem\u00e1s hac\u00eda cuatro meses que no actuaban en directo, algo inusual por entonces), pero nuestra vieja camarader\u00eda desde la \u00e9poca de la m\u00edtica revista \u201cCerdos &amp; Peces\u201d me brind\u00f3 el salvoconducto. Durante el mismo abordamos el siempre esquivo tema de las letras y el Indio brind\u00f3 un revelador comentario sobre su poes\u00eda: <em>\u201cLo que se quiere decir est\u00e1 impl\u00edcito en las letras; ni bien termino de escribir una letra soy un testigo m\u00e1s, son momentos, son impresiones que uno vomita casi sin saber cual es el motivo, uno es un veh\u00edculo de eso&#8230; y despu\u00e9s las mira y tiene interpretaciones. Inclusive despu\u00e9s la gente las interpreta de otra manera y te las cuenta y son tan ricas como la tuya. Yo creo que la parte fundamental de la poes\u00eda es ese est\u00edmulo que te da, es lo m\u00e1s cercano a la m\u00fasica, es casi pura forma, es como la interpretaci\u00f3n de la m\u00fasica. Es un poquito menos porque aparece la palabra que esclaviza un poco m\u00e1s, pero en la poes\u00eda la interpretaci\u00f3n debe ser eso el logro es ese, que vos seas un est\u00edmulo para la imaginaci\u00f3n de alguien, para la sensibilidad de alguien. Y en el \u00faltimo de los casos lo que termina de confirmar, y eso ya est\u00e1 uno lejos de lograrlo, es la capacidad de profetizaci\u00f3n que tiene, por el mismo mecanismo de funcionamiento de la poes\u00eda y que no tienen otros textos. La prosa no lo tiene porque te esclaviza al concepto y a lo que vos crees en el momento que lo escrib\u00eds, y eso var\u00eda. Var\u00eda con el tiempo, var\u00edan las circunstancias y todo puede dejar de tener valor; la poes\u00eda, por ese car\u00e1cter que tiene, tiene esa importancia casi profetizadora. Y uno puede darse por contento al escribir una letra o una poes\u00eda de ese tipo, y despu\u00e9s volver a cantar esa canci\u00f3n quince o veinte a\u00f1os despu\u00e9s que la compusiste y ver que no ha perdido vigencia, que no ha estado atada a visiones muy particulares de un momento determinado y que quince a\u00f1os despu\u00e9s uno pueda cantarla y todav\u00eda haya gente que resuene con ella\u201d.<\/em><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota - La Mosca y la Sopa (1991) (Full Album Oficial)\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/91H4zt0UeLg?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">El verdadero secreto de la obra del Indio Solari tal vez resida en haber construido una poes\u00eda popular capaz de narrar las contradicciones humanas sin ofrecer respuestas simples. Sus letras contin\u00faan interpelando porque nunca hablan desde la certeza absoluta. Hablan desde las grietas, desde la fragilidad y desde ese territorio inc\u00f3modo donde conviven el deseo, la derrota y la necesidad desesperada de seguir adelante. <\/p>\n<p><h2 class=\"font-primary font-w-bold text-subheading-lg container-center-100 mb-8\"><span>JI JI JI, la esencia del \u201cpogo m\u00e1s grande del mundo\u201d<!-- --> <\/span><\/h2>\n<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Como suele ocurrir con la casi totalidad de los temas m\u00e1s populares de un grupo o solista, \u201cJi Ji Ji\u201d no es ni de cerca el mejor de los Redondos, aunque s\u00ed es uno de los m\u00e1s conocidos y emblem\u00e1ticos. Por algo ha sido durante largos a\u00f1os el encargado de cerrar la fiesta ricotera como \u00faltimo tema, dando paso (como bien definiera el Indio) a \u201cel pogo m\u00e1s grande del mundo\u201d, y piedra libre para explotar a todos esos chicos que \u201cson como bombas peque\u00f1itas\u201d. El tema -que con el tiempo y lentamente fue cobrando otra entidad e importancia para sus seguidores- naci\u00f3 como una m\u00e1s de las nueve gemas que conten\u00eda \u201cOktubre\u201d, disco que pinta como pocos la otra cara de los ochentas post Malvinas y sangrienta dictadura.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Con los hedonistas fulgores del regreso a la democracia comenzando a velarse ante decepcionantes \u201cfelices pascuas\u201d y fat\u00eddica hiperinflaci\u00f3n, la fiesta parec\u00eda terminarse temprano, m\u00e1s all\u00e1 de la traicionera instauraci\u00f3n de la coca\u00edna como la p\u00e1lida reina de los \u201cque no duermen por la noche.\u201d Sin duda que la poes\u00eda de Charly Garcia y el Indio Solari fueron las encargadas de retratar con mayor sinceridad y vuelo esta infausta moda ochentosa.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">\u201cJi Ji Ji\u201d es como una especie de gui\u00f3n de pel\u00edcula (o de comic a la Frank Miller) que nos describe una pesadilla fruto de la paranoia cocain\u00f3mana. El propio Solari se\u00f1alar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde que \u201chubo una etapa de la d\u00e9cada del ochenta en la argentina, durante la cual tomar coca\u00edna, el menos en ciertos c\u00edrculos, result\u00f3 casi una exigencia social.\u201d Si bien las alusiones a la droga, tanto metaf\u00f3ricamente o con jerga: \u201cen blanca noche\u201d, \u201cla cueva del perico\u201d, \u201ctipos que no duermen por la noche\u201d, \u201clos ojos ciegos bien abiertos\u201d, son numerosas y constantes, la canci\u00f3n no es una apolog\u00eda de la misma, sino una descripci\u00f3n de su abuso.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">El \u201ctema\u201d aqu\u00ed no es la coca\u00edna sino la paranoia, la psicopat\u00eda que produce su consumo. El imaginario roquero de los sesentas y setentas ten\u00eda como trasfondo (aunque sea ideal) un escape hacia lo buc\u00f3lico, lo campestre y natural: \u201cUna casa con 10 pinos\u201d, \u201cCampos verdes\u201d, \u201cEl oso\u201d \u201cMa\u00f1anas campestres\u201d, \u201cQue sea al sol\u201d, etc.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">La postmoderna d\u00e9cada de los 80 que pintaron los Redondos en temas como \u201cJi Ji Ji\u201d nos remite a otro trasfondo m\u00e1s dark y urbano, un paisaje que se ahoga encerrado en oscuros departamentos de la gran ciudad. \u201cJijiji\u201d retrata un clima de paranoia, exceso y alienaci\u00f3n urbana, sintetiza como pocas la est\u00e9tica ricotera: la celebraci\u00f3n y el desastre bailando juntos en una misma escena. Solari escribe como si filmara con flashes. No narra: dispara im\u00e1genes. La canci\u00f3n parece ocurrir en una madrugada interminable donde todos los personajes est\u00e1n al borde del derrumbe moral.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Patricio Rey y Los redonditos de Ricota en la Esquina del Sol<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Alucinante Viaje &#8211; Archivo<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><h2 class=\"font-primary font-w-bold text-subheading-lg container-center-100 mb-8\"><span>La dignidad frente a la tormenta<!-- --> <\/span><\/h2>\n<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Si el \u201cIndio\u201d p\u00fablico es una figura expansiva y magn\u00e9tica, el Solari \u00edntimo es un hombre que ha hecho del misterio y el resguardo familiar su trinchera m\u00e1s sagrada. Este equilibrio tiene un nombre fundamental: Virginia, su compa\u00f1era de vida y esposa, con quien consolid\u00f3 una relaci\u00f3n basada en la complicidad absoluta y el alejamiento deliberado del ruido medi\u00e1tico. Juntos construyeron un b\u00fanker de serenidad, primero en la m\u00edstica de las sierras y luego en el oeste del conurbano bonaerense. \u200bEse universo privado encontr\u00f3 su centro definitivo con la llegada de su \u00fanico hijo, Bruno.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">La paternidad transform\u00f3 la perspectiva del artista, oblig\u00e1ndolo a trazar una l\u00ednea divisoria a\u00fan m\u00e1s n\u00edtida entre el torbellino de los estadios y la calma del hogar. Para Solari, la familia no ha sido un simple cable a tierra, sino el territorio soberano donde Carlos vuelve a ser Carlos, despojado del mito del Indio; un espacio donde la lealtad y el silencio son las \u00fanicas leyes que importan para resguardar la cordura frente a la devoci\u00f3n de las multitudes.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">En sus \u00faltimos a\u00f1os, la batalla contra el Parkinson \u2014ese \u201cm\u00edster Parkinson\u201d al que plant\u00f3 cara con una entereza conmovedora\u2014 lo alej\u00f3 de los escenarios f\u00edsicos, pero no de su laboratorio creativo. Desde la penumbra de su estudio en Parque Leloir, sigui\u00f3 pariendo discos de una sofisticaci\u00f3n tecnol\u00f3gica apabullante y textos que manten\u00edan la lucidez del francotirador. Se convirti\u00f3 en un holograma real, una voz incorp\u00f3rea que segu\u00eda guiando a su grey a trav\u00e9s de las pantallas, demostrando que el arte verdadero no sabe de contingencias biol\u00f3gicas. Se ha apagado la voz, pero el mito queda blindado.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Carlos \u201cEl Indio\u201d Solari se marcha invicto, habiendo cumplido la m\u00e1xima de no vender su propia solemnidad y manteniendo intacto ese pacto de fidelidad inquebrantable con su p\u00fablico. Hoy, el rock argentino se queda un poco m\u00e1s a oscuras, pero en alg\u00fan rinc\u00f3n del viento, ese pogo infinito seguir\u00e1 latiendo para siempre. <\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><script id=\"facebookpixel\" defer=\"\" type=\"text\/javascript\">\n        !function(f,b,e,v,n,t,s)\n        {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n        n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n        if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n        n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n        t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n        s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n        '\n        fbq('init', '492459597522335');\n        fbq('track', 'PageView');\n    <\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u200b\u200bHay artistas que reflejan su \u00e9poca y hay otros, escas\u00edsimos, que la inventan. 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