{"id":89302,"date":"2026-05-19T16:20:15","date_gmt":"2026-05-19T19:20:15","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/05\/19\/maxim-vengerov-y-polina-osetinskaya-realizaron-una-brillate-e-inolvidable-presentacion-en-el-teatro-colon\/"},"modified":"2026-05-19T16:20:15","modified_gmt":"2026-05-19T19:20:15","slug":"maxim-vengerov-y-polina-osetinskaya-realizaron-una-brillate-e-inolvidable-presentacion-en-el-teatro-colon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/05\/19\/maxim-vengerov-y-polina-osetinskaya-realizaron-una-brillate-e-inolvidable-presentacion-en-el-teatro-colon\/","title":{"rendered":"Maxim Vengerov y Polina Osetinskaya realizaron una brillate e inolvidable presentaci\u00f3n en el Teatro Col\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>Recital de Maxim Vengerov, viol\u00edn, y Polina Osetinskaya, piano<\/strong>. <strong>Programa: <\/strong>Schubert: <em>Sonata para viol\u00edn y piano en sol menor, D.408<\/em>; Shostakovich: <em>Sonata para viol\u00edn y piano, op.134;<\/em> Brahms: <em>Sonata para viol\u00edn y piano N\u00ba3, op.108<\/em>. Ciclo Aura. Teatro Col\u00f3n. <strong>Nuestra opini\u00f3n:<\/strong> excelente.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">En un arte admirado y valorado desde la m\u00e1s plena subjetividad y con una construcci\u00f3n discursiva cuyos par\u00e1metros son imposibles de ser parangonados, es rid\u00edculo plantear \u2014y, menos a\u00fan, poder demostrar\u2014 qui\u00e9n es <strong>el mejor violinista del mundo.<\/strong> Con todo, <strong>parece plausible pensar que <\/strong><strong>Maxim Vengerov<\/strong><strong>a podr\u00eda ser quien encabezara esa hipot\u00e9tica competencia. <\/strong>Despu\u00e9s de haberlo visto ayer, en la apertura del <strong>ciclo Aura 2026,<\/strong> la admiraci\u00f3n emergi\u00f3 irrefrenable e inapelable ante su dominio t\u00e9cnico, ante su extremada versatilidad para saber c\u00f3mo aproximarse y exponer lo mejor de obras de diferentes tiempos y estilos, ante sus infinitas capacidades expresivas y por la sabia facultad para armar un repertorio variado, desafiante y coherente.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Pero de un d\u00fao de c\u00e1mara estamos hablando y, por lo tanto, es menester entender que Vengerov, con toda su historia, sus talentos, su atracci\u00f3n y su renombre, es, exactamente, la mitad del plantel. En este sentido, habr\u00e1 que convenir que, a sus m\u00faltiples aptitudes, tambi\u00e9n sabe a qui\u00e9n elegir para aventurarse en caminos tan dificultosos como es el de las tres sonatas que eligi\u00f3 para este programa.<strong> Polina Osetinskaya es una pianista consumada <\/strong>que, en paralelo a su carrera sol\u00edstica, demostr\u00f3 ser, adem\u00e1s, una gran pianista de c\u00e1mara que puede aliarse en pie de igualdad a Vengerov para construir un recital estupendo.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Con indudables objetivos de poder dar continuidad al concierto, Vengerov decidi\u00f3 transitar por tres sonatas, de distintos tiempos, distintos compositores y, esencialmente, distintas construcciones y estilos. <strong>La primera de ellas fue la <\/strong><em><strong>Sonata D.408,<\/strong><\/em><strong> de Schubert, escrita en 1816, <\/strong>cuando Franz ten\u00eda diecinueve a\u00f1os y no era sino un m\u00e1s que pr\u00f3digo compositor del clasicismo vien\u00e9s, con indudables influencias beethovenianas, pero cuyas impulsividades rom\u00e1nticas a\u00fan no hab\u00edan aparecido dentro de su m\u00fasica instrumental. A lo largo de sus cuatro movimientos, Vengerov y Osetinskaya, con recatos expresivos, detalles elegantes, ocasionales exabruptos necesarios y un ajuste estricto ofrecieron una interpretaci\u00f3n diligente, atractiva e insuperable de una sonata inicial po\u00e9tica e incluso algo inocente en comparaci\u00f3n con lo que habr\u00eda luego de sobrevenir.<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Maxim Vengerov junto a la pianista Polina Osetinskaya en la apertura del ciclo Aura 2026 realizado en el Teatro Col\u00f3n<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Juanjo Bruzza\/Teatro Col\u00f3n<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Sin retirarse del escenario para volver a entrar luego de los aplausos, indudablemente para denotar la continuidad program\u00e1tica deseada, Maxim y Polina se aprestaron a seguir con la aventura. Con todo, como si estuviera en el living de su casa en una funci\u00f3n con amigos, Vengerov, que hab\u00eda tocado Schubert de memoria y ahora hab\u00eda recurrido a un atril con partitura electr\u00f3nica para la obra de Shostakovich, palp\u00f3 sus bolsillos y, pidiendo disculpas, se retir\u00f3 explicando que se hab\u00eda olvidado sus anteojos. Viol\u00edn en mano, march\u00f3 a los vestuarios. Sobre el escenario, por algunos segundos, s\u00f3lo se vio a Osetinskaya, sonriente, esperando sentada en su banqueta. De buen humor, a su regreso, Maxim explic\u00f3 que esto pasa cuando ya se tienen m\u00e1s de cincuenta. Y a continuaci\u00f3n, ofrecieron una interpretaci\u00f3n insuperable y <strong>contundente de la <\/strong><em><strong>Sonata para viol\u00edn y piano, op.134<\/strong><\/em><strong> de Shostakovich.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\"><strong>Esta sonata, dedicada a David Oistrach<\/strong>, es una obra del per\u00edodo final de Shostakovich y est\u00e1 estructurada, muy libremente, en tres movimientos, los dos externos lentos, muy diferentes el uno del otro, y un \u201cAllegro furioso\u201d central salvaje, r\u00fastico, potente y tr\u00e1gico. Desde el mismo comienzo, queda claro que, lejos del dolor y el dramatismo m\u00e1s estructurados de los \u00faltimos cuartetos, Shostakovich se interna aqu\u00ed en un territorio arm\u00f3nico y formalmente mucho m\u00e1s inestable. Ah\u00ed est\u00e1n una clara inasibilidad arm\u00f3nica -el comienzo es una serie dodecaf\u00f3nica ascendente-, la imprevisibilidad que deviene de la ausencia de centros tonales y de la libertad r\u00edtmica y m\u00e9trica y el extra\u00f1o entrelazamiento textural entre ambos instrumentos. Lejos de las rigideces y l\u00edmites planteados por el realismo socialista, en 1968, Shostakovich se permiti\u00f3 sonoridades, indagaciones y planteos tan vanguardistas como poderosos. <strong>La gran sorpresa final,<\/strong> en el \u00faltimo movimiento, es la aparici\u00f3n de dos cadencias sucesivas dentro de una sonata, la primera para el piano, la segunda para el viol\u00edn. A lo largo de unos treinta minutos, esta sonata funciona como un di\u00e1logo que expone una experiencia emocional intensa, cambiante y ambigua en la que aparecen, imprevisibles, sensaciones de desolaci\u00f3n, de tragedia, de vac\u00edo, de amarguras, de violencia, de dolor y hasta de alguna fragilidad.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Vengerov y Osetinskaya, con una <strong>interpretaci\u00f3n extraordinaria,<\/strong> extrajeron todos los misterios que laten dentro de la partitura, interactuando impecablemente. Dif\u00edcil imaginar una realizaci\u00f3n m\u00e1s profunda y vital que la que tuvo lugar en el Col\u00f3n. Una menci\u00f3n especial para ambos por la intensidad, la perfecci\u00f3n t\u00e9cnica y la potencia expresiva con la que le dieron vida a ambas cadencias.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Para traer las pasiones rom\u00e1nticas al recital, hasta ese momento ausentes, en la segunda parte, Vengerov y Osetinskaya, con todas las perfecciones t\u00e9cnicas y las solturas expresivas, ofrecieron <strong>una interpretaci\u00f3n pasional y exuberante de la \u00faltima de las tres sonatas para viol\u00edn y piano de Brahms. <\/strong>Hubo dramas, poes\u00eda, pasajes l\u00fadicos y una vigorosa sensaci\u00f3n de libertad en el hacer de estos dos enorm\u00edsimos m\u00fasicos.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph --s\">Y en el final, con <strong>cuatro piezas fuera de programa, <\/strong>Vengerov asumi\u00f3 el rol de solista virtuoso y Osetinskaya, la del \u201cmero\u201d pianista acompa\u00f1ante. Sucesivamente, a pura sonrisa y virtuosismo, Maxim se luci\u00f3 con <em>Danza h\u00fangara N\u00ba17<\/em>, de Brahms, la <em>Melod\u00eda op.42, N\u00ba3<\/em>, de Chaikovsky, la \u201cMarcha\u201d de la \u00f3pera <em>El amor por tres naranjas<\/em>, de Prokofiev y <em>Marche miniature viennoise<\/em>, de Fritz Kreisler. Los aplausos y las ovaciones siguieron un poco m\u00e1s, pero Polina y Maxim, este ya sin el viol\u00edn en la mano, salieron por \u00faltima vez para despedirse muy c\u00e1lidamente del p\u00fablico. La fiesta y la felicidad hab\u00edan terminado.<\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><script id=\"facebookpixel\" defer=\"\" type=\"text\/javascript\">\n        !function(f,b,e,v,n,t,s)\n        {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n        n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n        if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n        n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n        t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n        s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n        '\n        fbq('init', '492459597522335');\n        fbq('track', 'PageView');\n    <\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recital de Maxim Vengerov, viol\u00edn, y Polina Osetinskaya, piano. 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