{"id":87848,"date":"2026-04-27T20:39:03","date_gmt":"2026-04-27T23:39:03","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/04\/27\/mono-villegas-exporto-el-jazz-argentino-volvio-al-pais-para-formar-dos-trios-notables-y-dejo-decenas-de-historias-miticas\/"},"modified":"2026-04-27T20:39:03","modified_gmt":"2026-04-27T23:39:03","slug":"mono-villegas-exporto-el-jazz-argentino-volvio-al-pais-para-formar-dos-trios-notables-y-dejo-decenas-de-historias-miticas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/04\/27\/mono-villegas-exporto-el-jazz-argentino-volvio-al-pais-para-formar-dos-trios-notables-y-dejo-decenas-de-historias-miticas\/","title":{"rendered":"Mono Villegas: export\u00f3 el jazz argentino, volvi\u00f3 al pa\u00eds para formar dos tr\u00edos notables y dej\u00f3 decenas de historias m\u00edticas"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201c<strong>Enrique Villegas<\/strong> fue un extraordinario m\u00fasico argentino. Su actividad como pianista es conocida en el mundo entero y en Buenos Aires siempre fue un hombre curioso y amigo de la gran m\u00fasica. El primer ejecutante de Ravel en el Col\u00f3n. La m\u00fasica contempor\u00e1nea lo contaba entre sus mejores oyentes y comentaristas. Y fue adem\u00e1s un gran amigo, un gran jazzista, y un hombre de la cultura popular, int\u00e9rprete de la m\u00fasica tradicional\u201d, dec\u00eda el <strong>Cuchi Leguizam\u00f3n<\/strong> sobre una de las figuras m\u00e1s legendarias del piano argentino, a quien le dedic\u00f3 una hermosa melod\u00eda, \u201cBalada para el Mono Villegas\u201d. El Cuchi sol\u00eda tocar con el Mono en encuentros de solo piano junto a Manolo Ju\u00e1rez y Gerardo Gandini. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cVillegas era un tipo bastante aparte de todos. \u00c9l era de una familia de mucho dinero, pero los padres hab\u00edan muerto y lo criaron las t\u00edas. Hab\u00eda estudiado piano cl\u00e1sico desde muy chico. Fue el pianista que estren\u00f3 el Concierto en sol de Ravel en Argentina, en el a\u00f1o 32 o 33, un a\u00f1o despu\u00e9s de su estreno en Francia. Tocaba muy bien el piano. Recuerdo que toc\u00f3 la <em>Rhapsody in Blue en <\/em>una cancha de f\u00fatbol\u201d, le dijo <strong>Carlos Franzetti<\/strong> al periodista Claudia Parisi en <em>Mono. Buscando a Enrique Villegas <\/em>(Vadem\u00e9cum). \u201cMis t\u00edas nunca me obligaron a nada que yo no quisiera. Por ello fui un pibe feliz que decid\u00eda por su cuenta lo que iba a realizar ese d\u00eda de su vida\u201d, aseveraba el Mono. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Prosigui\u00f3 Franzetti, en <em>Buscando a Villegas<\/em>: \u201cEra un tipo sin ning\u00fan filtro para opinar, era peligroso. Hab\u00eda gente que le hu\u00eda por eso, porque se pon\u00eda a gritar en medio de la calle. Hab\u00eda gente tambi\u00e9n que no se lo aguantaba, porque el Mono era muy buen m\u00fasico, muy buen lector de m\u00fasica, un tipo que hab\u00eda adoptado al jazz luego de haber estudiado mucho. Hay que tener en cuenta que en las d\u00e9cadas del 40 o el 50 casi no hab\u00eda pianistas de jazz\u201d. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Pionero de una \u00e9poca, cuando el jazz era una cosa ex\u00f3tica en Argentina, el Mono como un <em>self-made man<\/em>, una especie de duende de la bohemia porte\u00f1a, y conocido por todos. \u201c\u00c9l era una especie de pianista amateur que ven\u00eda de una familiar rica y se hab\u00eda dedicado a tocar m\u00fasica. Era una especie de arist\u00f3crata que se dedic\u00f3 al jazz, como Bioy Casares se dedic\u00f3 a la literatura o Victoria Ocampo con la revista Sur\u201d, contin\u00faa el pianista y cantante Carlos Franzetti, que trat\u00f3 de cerca su explosivo temperamento. Record\u00f3 cuando Oscar Peterson toc\u00f3 en el Gran Rex, en 1970, con su maravilloso tr\u00edo y el Mono dijo: \u201cSi yo tuviera una secci\u00f3n r\u00edtmica, sueno igual que \u00e9l\u201d. Estaba presente Oscar L\u00f3pez Ruiz y lo insult\u00f3 de arriba abajo. Se pusieron a discutir a los gritos. El Mono nunca claudic\u00f3 en su postura. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Hasta los 50 a Enrique Villegas (1913-1986) todav\u00eda no lo llamaban Mono. Se lo ve\u00eda, sobre todo, de noche. \u201cVilleguita\u201d, lo nombraban algunos, como Astor Piazzolla, que le dedic\u00f3 un tema. Era locuaz y se explayaba a trav\u00e9s de m\u00faltiples an\u00e9cdotas en los conciertos, no siempre de m\u00fasica. Hac\u00eda chistes y sobre \u00e9l circulaban infinidad de historias y leyendas urbanas, como la de que viv\u00eda en un monoambiente donde solamente ten\u00eda una cama, pilas de diarios viejos, libros, partituras, y dos pianos de cola. \u201cComo ped\u00eda el General, yo voy de la cama al piano y del piano a la cama\u201d, dec\u00eda con gracia. Un pianista excepcional, a veces m\u00e1s conocido por su verborragia y su destreza de <em>showman<\/em> que por su m\u00fasica. \u201cEra un gran personaje. Y eso eclips\u00f3, tal vez, al m\u00fasico. Eso y un pecado capital para el p\u00fablico \u2018entendido\u2019 de ese g\u00e9nero: fue demasiado conocido por los oyentes no especializados\u201d, explica el cr\u00edtico Diego Fischerman. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A Villegas quien lo bautiz\u00f3 \u201cMono\u201d fue el compositor Rodolfo Arizaga, que en los a\u00f1os sesenta era cr\u00edtico de m\u00fasica cl\u00e1sica en la revista Primera Plana. El pianista se lo tom\u00f3 con humor: \u201cPor ah\u00ed me dicen Mono porque imito bastante bien a los seres humanos\u201d. Entre 1955 y 1958, Villegas vivi\u00f3 en Estados Unidos: fichado por Columbia Records, lleg\u00f3 a Nueva York y grab\u00f3 dos discos con su tr\u00edo junto a Cozy Cole y Milt Hinton, ejecutantes en lo m\u00e1s alto del g\u00e9nero. Le propusieron entonces grabar temas del compositor cubano Ernesto Lecuona y se neg\u00f3. \u201cNunca me arrepent\u00ed de no haber seguido en Columbia por haberme negado a tocar otra cosa que no fuera jazz\u201d, dir\u00eda, dejando de lado lo que para cualquier otro m\u00fasico hubiera sido un error imperdonable. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando retorn\u00f3 a Buenos Aires, Villegas form\u00f3 un tr\u00edo con Jorge L\u00f3pez Ruiz en contrabajo y Eduardo Casalla en bater\u00eda; luego vendr\u00eda una segunda formaci\u00f3n, con Alfredo Remus y N\u00e9stor Astarita. Las mismas son referenciadas hoy en el pa\u00eds como bandas vanguardistas en improvisaci\u00f3n, flexibilidad r\u00edtmica y expresividad pian\u00edstica. En 1966, grab\u00f3 su primer disco de estudio en la Argentina, <em>En cuerpo y alma<\/em>. Y lo hizo en Trova, un sello creado por Alfredo Radoszynski. El pianista grab\u00f3 all\u00ed ocho discos y actualmente su hijo Sergio, responsable de RP (Radoszynski Producciones), encar\u00f3 la reedici\u00f3n de todo ese material, como un memorable encuentro del Mono con m\u00fasicos de Duke Ellington, de sus compositores favoritos, tales como Paul Gon\u00e7alves en saxo tenor y Willie Cook en trompeta. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El disco sali\u00f3 bajo el t\u00edtulo <em>Encuentro <\/em>y recoge una juntada junto al tr\u00edo del pianista en 1968, durante la visita de Ellington a Buenos Aires. El repertorio de la hist\u00f3rica sesi\u00f3n incluy\u00f3 el cl\u00e1sico de Ellington, \u201cPerdido\u201d; \u201cSt. Louis Blues\u201d, de W.C. Handy; \u201cBlues for BA\u201d, compuesto por Gonsalves en honor a Buenos Aires; y los standards \u201cI Cover The Waterfront\u201d, \u201cJust Friends\u201d y \u201cI Can\u2019t Get Started\u201d; m\u00e1s el medley \u201cGone With The Wind\/Tenderly\/Ramona\u201d. Y esta edici\u00f3n incluye tres bonus tracks grabados en 1972 en otra reuni\u00f3n entre amigos del Mono, en la que el pianista interpreta \u201cLullaby of The Leaves\u201d, \u201cBlues en Do\u201d y \u201cNobody Knows The Trouble I\u2019ve Seen\u201d. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En el \u00e9ter digital se encuentran grabaciones in\u00e9ditas, otras publicadas por Melopea, y la discograf\u00eda completa en Music Hall y Trova, en la que se destacan los vol\u00famenes dedicados a Thelonious Monk, Jerome Kern y Gershwin, parte de su columna vertebral. All\u00ed hay otras joyas, como las trece composiciones que grab\u00f3 de Los Hermanos \u00c1balos, entre zambas, gatos, chacareras, carnavalitos, triunfos y bailecitos. Y el notable <em>Metamorfosis<\/em>, su registro de los preludios de Chopin -otro de sus preferidos- con contrabajo y bater\u00eda. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Lo primero que hizo el periodista Claudio Parisi para escribir <em>Buscando a Villegas<\/em> fue armar una lista con posibles entrevistados. El rompecabezas fue pieza a pieza. Luego, entre sus archivos, encontr\u00f3 charlas relacionadas a Villegas con personas ya fallecidas -Alfredo Radoszynski, Nano Herrera, Horacio Chivo Borraro y Selma Henry-. Poco despu\u00e9s, empez\u00f3 con los mensajes y llamadas. Algunos enviaban un audio con sus historias, otros ped\u00edan un cuestionario para responder; hubo tambi\u00e9n numerosos encuentros en persona y comunicaciones al Uruguay -como Julio Frade, que cuenta una experiencia en Montevideo casi desconocida en Argentina- y Estados Unidos -Lalo Schifrin, Fernando Gelbard y Carlos Franzetti-. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cSin embargo, ni bien comenc\u00e9 con esta investigaci\u00f3n, me encontr\u00e9 con un artista y un personaje que -a pesar de que ya pasaron casi cuarenta a\u00f1os de su muerte- todav\u00eda despierta tanto cari\u00f1o y adhesiones como rechazo a su personalidad sin filtro y cierto menosprecio hacia su m\u00fasica. No obstante, unos y otros, en algo coincid\u00edan: Villegas era un personaje con todas las letras, alguien que trascend\u00eda el terreno de lo musical a trav\u00e9s de sus mon\u00f3logos en medio de los conciertos, su corrosivo sentido del humor y el modo totalmente incorrecto en que expresaba sus opiniones, imposible de pensarlo en el siglo XXI\u201d, asienta Parisi en la introducci\u00f3n. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Ning\u00fan artista del jazz argentino ha sido tan popular como \u00e9l. Villegas, en plena era anal\u00f3gica, invent\u00f3 su propio marketing y cultiv\u00f3 el stand-up sin saber de qu\u00e9 se trataba. Entre sus actuaciones y la aparici\u00f3n de sus discos, quienes lo conocieron aseguran que el Mono logr\u00f3 lo imposible para un m\u00fasico de jazz en Argentina: lo segu\u00eda una gran cantidad de p\u00fablico, de diversa estirpe. Se cre\u00f3 una frase que circulaba de boca en boca: \u201cHay que ir a ver a Villegas\u201d. Muchos cuentan que la gente lo saludaba en la avenida Corrientes o mientras viajaba en subte. Y que lo reconoc\u00edan personas que no necesariamente estaban familiarizadas con su m\u00fasica: en la memoria qued\u00f3 aquel concierto ante 20.000 personas en la cancha de V\u00e9lez, donde interpret\u00f3 <em>Rhapsody in Blue<\/em> junto a la Sinf\u00f3nica Nacional dirigida por Jacques Bodmer. El Mono en todo su esplendor. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Desde el arranque de su carrera, ciertamente, despert\u00f3 el inter\u00e9s de la prensa. Acordaban los especialistas que su reputaci\u00f3n era tal que Villegas se convirti\u00f3 en uno de los primeros m\u00fasicos de jazz argentinos <em>for export<\/em>, mucho antes que Lalo Schiffrin o Leandro \u201cGato\u201d Barbieri. En el jazz abri\u00f3 el camino para otros m\u00fasicos que formaron parte de la escena musical de los \u00b460-\u201870, como Jorge Anders, Horacio Malvicino, Alberto Favero, Rodolfo Alchourr\u00f3n, Jorge Navarro, Santiago Giacobbe y Alfredo Remus, estimulados por las visitas a la Argentina de figuras como Joao Gilberto, Stan Getz, Duke Ellington, Bill Evans y Cannonball Adderley. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Modernista y agitador cultural, fue adem\u00e1s socio fundador del Bop Club Argentino, que reun\u00eda a los solistas m\u00e1s sobresalientes del jazz argentino. \u201cY claro, una personalidad \u00fanica como la de Villegas se mov\u00eda a sus anchas en esa ciudad, disfrutando de su modesta notoriedad. Que no fue mayor quiz\u00e1s por su decisi\u00f3n de mantenerse inquebrantablemente fiel a los dictados de su musa, sin condescender jam\u00e1s a propuestas que lo hubieran tornado \u201ccomercializable\u201d. Pero el Mono, duende noct\u00e1mbulo y bohemio, no necesitaba mucho. S\u00f3lo tener siempre un piano al alcance de sus manos. Es famosa su frase diciendo que para vivir le alcanzaba con tener 30 amigos, que lo invitaran a comer a sus casas una vez por mes\u201d, apunta Claudio Kleiman sobre su personalidad. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cruzando otras disciplinas art\u00edsticas, Villegas conoci\u00f3 a Jorge Luis Borges, Macedonio Fern\u00e1ndez, Xul Solar, y fue un seguidor de las ense\u00f1anzas de Krishnamurti, a quien tambi\u00e9n conoci\u00f3 personalmente. \u201cA los siete a\u00f1os agarr\u00e9 el piano y no lo largu\u00e9\u201d, contaba. \u201cSer\u00e1 el destino de uno, como dice Peralta Ramos: \u2018Ser\u00e1s lo que te toque ser, y dejate de joder\u2019\u201d, sol\u00eda bromear. Lo cierto es que el ni\u00f1o Villegas fue anotado en el Conservatorio y el jazz lleg\u00f3 poco despu\u00e9s, a sus nueve a\u00f1os. Dir\u00eda: \u201cMe fascin\u00f3 porque yo ten\u00eda facilidad. Ten\u00eda mucha imaginaci\u00f3n, que en el jazz es una materia prima imprescindible. Empec\u00e9 a dejar los dedos sobre el teclado y el teclado me daba ideas. Es decir, que el piano me hizo a m\u00ed\u201d. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Aplicado y constante, Enrique Villegas tocaba el piano entre nueve y diez horas diarias, y su primer maestro fue el compositor Alberto Williams, que le permiti\u00f3 ejecutar todos los g\u00e9neros. No casualmente luego podr\u00eda interpretar la m\u00fasica cl\u00e1sica, el folklore, el tango y la m\u00fasica contempor\u00e1nea con tanta familiaridad como sent\u00eda con el jazz. Porte\u00f1o de ley, cierta vez toc\u00f3 el tango \u201cCaminito\u201d, d\u00e1ndole un aire de blues, retomando la apuesta de su amigo Gato Barbieri con la impronta latinoamericana en el jazz. \u201cEsos famosos puentes musicales de Juan de Dios Filiberto en el tango que terminaremos como podamos\u201d, dijo en un concierto en vivo, en 1973, pidiendo disculpas a los ortodoxos. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Con su s\u00f3lida formaci\u00f3n acad\u00e9mica, destacaba que Art Tatum, Fats Waller, Duke Ellington y Louis Armstrong eran sus maestros espirituales, a los que luego incorporar\u00eda a Thelonious Monk y Bill Evans. Era cin\u00e9filo, gran lector -su \u00eddolo era Albert Camus- y dec\u00eda que le encantaban las mujeres aunque su vida sentimental era un misterio. \u201cLa vida es lo m\u00e1s maravilloso que existe, pero lo frustrante del presente es que muy pronto se convierte en pasado. Y el futuro es siempre incierto. El \u00fanico futuro es la muerte\u201d, filosofaba. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cAl gran pueblo argentino, \u00a1pianos!\u201d, la famosa frase la pronunci\u00f3 Enrique Villegas durante un recital en sus noches porte\u00f1as y dio t\u00edtulo a uno de sus discos. Unir el piano con una consigna patri\u00f3tica fue otra de sus grandes marcas. \u201cEl Mono era extraordinario contando an\u00e9cdotas. Un esp\u00edritu libre. Siempre te lo encontrabas caminando por el centro o por alguno de los cafetines de Corrientes. En 1972 fui a ver a Santana al Luna Park y al lado m\u00edo estaba sentado el Mono. \u00b4Toca fen\u00f3meno ese tipito\u00b4, me dijo. Escuchaba toda la m\u00fasica. B\u00e1sicamente, el Mono era un noble pensador, un artista \u00fanico, inquebrantable en su forma de vida\u201d, precis\u00f3 <strong>Litto Nebbia<\/strong> en otro de los testimonios que reuni\u00f3 Claudio Parisi para <em>Buscando a Villegas<\/em>. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El Mono, una leyenda argentina. Personaje entra\u00f1able, tan porte\u00f1o como cosmopolita, que dej\u00f3 un lenguaje singular en las blancas y negras.<\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><script id=\"facebookpixel\" defer=\"\" type=\"text\/javascript\">\n        !function(f,b,e,v,n,t,s)\n        {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n        n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n        if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n        n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n        t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n        s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n        '\n        fbq('init', '492459597522335');\n        fbq('track', 'PageView');\n    <\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEnrique Villegas fue un extraordinario m\u00fasico argentino. 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