{"id":87831,"date":"2026-04-27T15:36:05","date_gmt":"2026-04-27T18:36:05","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/04\/27\/beethoven-y-su-batalla-mejor-ganada-himnos-britanicos-una-musica-llena-de-canonazos-y-aquel-mambru-que-se-fue-a-la-guerra\/"},"modified":"2026-04-27T15:36:05","modified_gmt":"2026-04-27T18:36:05","slug":"beethoven-y-su-batalla-mejor-ganada-himnos-britanicos-una-musica-llena-de-canonazos-y-aquel-mambru-que-se-fue-a-la-guerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2026\/04\/27\/beethoven-y-su-batalla-mejor-ganada-himnos-britanicos-una-musica-llena-de-canonazos-y-aquel-mambru-que-se-fue-a-la-guerra\/","title":{"rendered":"Beethoven y su batalla mejor ganada: himnos brit\u00e1nicos, una m\u00fasica llena de ca\u00f1onazos y aquel Mambr\u00fa que se fue a la guerra"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph  --capital --s\">En la m\u00fasica, muchas veces no hacen falta palabras, estrofas y estribillos para contar una historia. Durante el siglo XIX se extendi\u00f3 la costumbre de escribir m\u00fasica program\u00e1tica, esa que qued\u00f3 totalmente afianzada en el siglo siguiente, con la llegada del cine. Un tema extra musical que adquiere una forma musical para ser contada. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuenta la leyenda que, como concepto, fue <strong>Franz Liszt<\/strong> quien comenz\u00f3 a definirla de ese modo, pero lo cierto es que, cuando el peque\u00f1o Franz a\u00fan tomaba mamadera, <strong>Ludwig van Beethoven<\/strong> ya hab\u00eda escrito su <em>Wellingtons Sieg<\/em>, una obra de 15 minutos, de car\u00e1cter sinf\u00f3nico, que relataba en sonidos la famosa batalla en la que los ej\u00e9rcitos aliados de Espa\u00f1a, Inglaterra y Portugal (al mando de sir Arthur Wellesley, duque de Wellington) vencieron a los franceses, que guiados por Napole\u00f3n Bonaparte ven\u00edan haciendo una exitosa campa\u00f1a para apoderarse de buena parte de Europa y del m\u00e1s all\u00e1 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Seg\u00fan el idioma con el que se titule la obra, aparecer\u00e1n diferentes pistas, pero la principal se desprende del t\u00edtulo en alem\u00e1n de este Op 91 del cat\u00e1logo de Beethoven: <em> Wellingtons Sieg oder die Schlacht bei Vittoria (<\/em>La victoria de Wellington o la batalla de Vitoria). Tambi\u00e9n habr\u00eda servido la palabra asedio. De eso se trat\u00f3 realmente aquel enfrentamiento entre la coalici\u00f3n de tres pa\u00edses -los estudiosos calculan que participaron 79.000 hombres en esos movimientos- y los franceses que defend\u00edan su posici\u00f3n en esa Espa\u00f1a tomada, durante la segunda d\u00e9cada del 1800, con Jos\u00e9 Bonaparte, hermano de Napole\u00f3n, como principal autoridad en el territorio.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\"> El asedio fue un ataque por distintos frentes que oblig\u00f3 a los franceses a una inmediata retirada de Vitoria, situada en el Pa\u00eds Vasco. Ni los ca\u00f1ones pudieron llevarse. Quedaron all\u00ed m\u00e1s de 140. Y seguramente sean aquellos que, meses despu\u00e9s, Beethoven hizo resonar en su admirada obra, que estren\u00f3 en diciembre de 1813 en Viena.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">S\u00ed, resonar. Nunca mejor usada esta palabra para una partitura que lleva indicado un org\u00e1nico integrado por cien m\u00fasicos y decenas de explosiones de artiller\u00eda. Dos flautas, un flaut\u00edn, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro cornos, seis trompetas, tres trombones, timbales, una gran secci\u00f3n de percusi\u00f3n (que incluye elementos para simular los sonidos de mosquetes y artiller\u00eda pesada) y, por supuesto, la familia de cuerdas integrada por violines, violas, violonchelos y contrabajos. <\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Beethoven Welilngton&#039;s Victory Berlin Philharmonic Orchestra Herbert von Karajan\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/R_ibES7i-HU?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El siglo XIX ya estaba bien iniciado, las orquestas crec\u00edan y empezaba a tener un rol muy diferente del que hab\u00edan tenido durante el clasicismo musical.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En su partitura, Beethoven enfrenta a los dos bandos b\u00e9licos a trav\u00e9s de melod\u00edas. Para representar a los aliados y, especialmente al poder\u00edo brit\u00e1nico, incluy\u00f3 dos piezas. La primera que suena, ya en los primeros compases, es <strong>\u201cRule, Britannia!\u201d<\/strong>, pieza patri\u00f3tica con m\u00fasica de Thomas Arneen sobre un poema de James Thomson, de 1740. Inicialmente fue escrita para un triunfo que nunca lleg\u00f3. Porque no fueron los brit\u00e1nicos sino los espa\u00f1oles quienes salieron victoriosos de la Guerra del Asiento, de 1741, en Cartagena de Indias. Sin embargo, el tema tuvo nuevas oportunidades para envalentonar tropas, en batallas posteriores de otras latitudes. Es curioso que se utilizara inicialmente en un contexto de conquista, m\u00e1s que en uno de defensa, ya que su texto original, dice: \u201dLos brit\u00e1nicos nunca seremos esclavos&#8221;. De ah\u00ed que, aunque sin letra (solo su melod\u00eda) tiene m\u00e1s sentido en batallas de defensa o incluso, en los compases de la obra de Beethoven. La segunda cita que el compositor hizo para ensalzar la valent\u00eda del bando de los aliados fue &#8220;<strong>God Save The King&#8221;<\/strong>, el himno nacional brit\u00e1nico, escrito a mediados del siglo XVIII.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">En cambio, no hay marchas oficiales para el bando franc\u00e9s, sino una canci\u00f3n burlona, llamada \u201cMambr\u00fa se fue a la guerra\u201d. El dato no es menor. Mambr\u00fa es una manera sencilla de pronunciar \u201cMalbrough\u201d, porque el t\u00edtulo original era \u201cMalbrough s\u2019en va-t-en guerre\u201d, y respond\u00eda al tono burl\u00f3n con el que despu\u00e9s de la batalla de Malplaquet, en 1709, los franceses creyeron haber dado muerte a John Churchill, duque de Marlborough. No solo no lo lograron, tampoco ganaron aquella batalla contra Gran Breta\u00f1a. Sin embargo, la canci\u00f3n trascendi\u00f3 y su melod\u00eda tom\u00f3 nuevas formas. <\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Mar\u00eda Antonieta se la escuch\u00f3 a una de sus empleadas y eso lo dio un nuevo <em>hype <\/em>en la Francia prerevolucionaria. Pero la melod\u00eda sigui\u00f3 su rumbo. De ah\u00ed que se haya escuchado con esos versos en ingl\u00e9s, que dice: \u201cFor He\u2019s a Jolly Good Fellow\u201d. Por estos lares la conocemos como \u201cPorque es un buen compa\u00f1ero.., y nadie lo puede negar\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Volvamos a Beethoven y a su orquestaci\u00f3n. Con el antecedente de que sus obras grandes ven\u00edan siendo estrenadas en Viena, no hubiera sido buena decisi\u00f3n incluir un fragmento de \u201cLa Marsellesa\u201d en la obra, o de cualquier otro motivo patrio franc\u00e9s mucho m\u00e1s solemne. En este trabajo Beethoven deja en claro de qu\u00e9 lado est\u00e1 y lo que referencia es ni m\u00e1s ni menos que aquella batalla, en dos planos y en dos secuencias. Describe protagonistas, representa la contienda con cada ca\u00f1onazo y erige al vencedor, en el \u00faltimo tramo de la partitura.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los bi\u00f3grafos estiman que Beethoven compuso \u201cWellintons sieg&#8230;\u201d entre agosto y octubre de 1813. El estreno se realiz\u00f3 el 8 de diciembre de ese a\u00f1o en Viena, durante un concierto a beneficio de los soldados austriacos y b\u00e1varos que hab\u00edan sido heridos en la batalla de Hanau. El director fue el propio Beethoven, quien ya para ese momento sufr\u00eda de una sordera casi total (los primeros s\u00edntomas que comenzaron a resultarle un problema para la vida cotidiana hab\u00edan comenzado a manifestarse en 1800, de ah\u00ed que Beethoven pasara casi la mitad de sus 56 a\u00f1os de vida perturbado por la afecci\u00f3n).<\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">Ilustraci\u00f3n de Beethoven<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Celina Carelli<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u00bfPor su sordera incluy\u00f3 a tantos m\u00fasicos? No, esa ser\u00eda una explicaci\u00f3n demasiado simplista, que, de hecho, se refuta f\u00e1cilmente con el gran trabajo din\u00e1mico que imprimi\u00f3 a otras obras que escribi\u00f3 (antes y despu\u00e9s). Quiz\u00e1, Beethoven (y aunque esta suposici\u00f3n tambi\u00e9n suene simplista) solo quer\u00eda representar esa batalla, con formaciones rivales numerosas.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Relatores de la \u00e9poca han dicho que esta pieza no estaba entre las favoritas del genio de Bonn. Incluso, no le daba mayor valor, si se tiene en cuenta que ya hab\u00eda estrenado casi una d\u00e9cada atr\u00e1s la <em>Sinfon\u00eda tercera<\/em>, conocida como <em>Heroica<\/em> (aquella que originalmente ser\u00eda dedicada a Napole\u00f3n y finalmente tuvo otro destino) y en 1808 su hoy famosa <em>Sinfon\u00eda Quinta<\/em>. \u00c9stas, junto a la noventa (y \u00faltima), sin duda que son obras de m\u00e1s largo aliento y reflexi\u00f3n. Sin embargo, \u201cLa victoria de Wellington\u201d surgi\u00f3 en el momento indicado, tuvo \u00e9xito, increment\u00f3 la fama del compositor alem\u00e1n e, incluso, tambi\u00e9n habr\u00eda aumentado el dinero que entraba en sus bolsillos. Dicho de otro modo o tra\u00eddo a nuestros d\u00edas: un hit que se viraliz\u00f3 y tuvo millones de reproducciones. <\/p>\n<div class=\"content-media\">\n<section role=\"button\" class=\"mod-media   \">\n<figure role=\"button\" tabindex=\"0\" class=\"mod-figure \"><figcaption class=\"mod-figcaption\"><span class=\"com-text --caption --twoxs\">18 de junio 1815, la famosa batalla de Waterloo.<\/span><span class=\"com-text --credit --twoxs\">Ol\u00e9o de William Sadler<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/section>\n<\/div>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Claro que en esa \u00e9poca solo se pod\u00eda escuchar m\u00fasica en vivo, por una orquesta o por conjuntos de c\u00e1mara. Pero lo singular es que el tema estaba instalado porque la guerra segu\u00eda en pie. Hasta dos a\u00f1os despu\u00e9s, el nombre de esta obra estaba vigente. El 18 de junio 1815, el ej\u00e9rcito imperial de Napole\u00f3n (Grande Arm\u00e9e) se enfrent\u00f3 en Waterloo (B\u00e9lgica) contra las tropas brit\u00e1nicas, neerlandesas y alemanas, dirigidas, nada menos, que por el duque de Wellington, y el ej\u00e9rcito prusiano del mariscal de campo Gebhard von Bl\u00fccher.\u200b<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La hegemon\u00eda francesa y la resistencia a sus embates tuvieron otros cap\u00edtulos musicales, incluso muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s. El 20 de agosto de 1882 se estren\u00f3 en Mosc\u00fa la <em><strong>Obertura 1812<\/strong><\/em><strong>, de Tchaikovsky,<\/strong> que recordaba la defensa rusa de aquel a\u00f1o ante las tropas francesas en Borodino (a poco m\u00e1s de 100 kil\u00f3metros de Mosc\u00fa). Si bien esta fue una obra \u201cpara la paz\u201d, en el final Tchaikovsky tambi\u00e9n pens\u00f3 en una pieza de similar duraci\u00f3n y, para este caso, puso a los timbales al servicio de la artiller\u00eda.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Tchaikovsky.- Obertura 1812\" width=\"1170\" height=\"658\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/QlGDmbW80I8?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Beethoven no fue el primero ni el \u00faltimo en contar historias a trav\u00e9s de la m\u00fasica. Entre su batalla y la de Tchaikovsky, fueron muchos los autores del romanticismo que optaron por la composici\u00f3n program\u00e1tica y por darle entidad a lo que se conoci\u00f3 como poema sinf\u00f3nico. A mediados del siglo XIX se pueden encontrar obras como<em> M\u00e1 vlast<\/em>, de Bed\u0159ich Smetana, con un <em>corpus<\/em> de seis poemas sinf\u00f3nicos en los que se pueden hacer varios recorridos, desde visitar un castillo o los prados de Bohemia hasta dejarse llevar (si uno cierra los ojos) por el curso del r\u00edo Moldava. Claro, en ese tiempo -en el de Beethoven, en el de Smetana- no exist\u00eda ni el cine ni los celulares.<\/p>\n<section class=\"container-center-100 mb-40 border border-bottom border-thin border-neutral-light-700\">\n<hr\/>\n<\/section>\n<\/div>\n<p><script id=\"facebookpixel\" defer=\"\" type=\"text\/javascript\">\n        !function(f,b,e,v,n,t,s)\n        {if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n        n.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n        if(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n        n.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n        t.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n        s.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n        '\n        fbq('init', '492459597522335');\n        fbq('track', 'PageView');\n    <\/script><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la m\u00fasica, muchas veces no hacen falta palabras, estrofas y estribillos para contar una historia. 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