{"id":31782,"date":"2025-01-27T06:40:03","date_gmt":"2025-01-27T09:40:03","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2025\/01\/27\/la-discografia-de-los-piojos-ordenada-de-peor-a-mejor\/"},"modified":"2025-01-27T06:40:03","modified_gmt":"2025-01-27T09:40:03","slug":"la-discografia-de-los-piojos-ordenada-de-peor-a-mejor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2025\/01\/27\/la-discografia-de-los-piojos-ordenada-de-peor-a-mejor\/","title":{"rendered":"La discograf\u00eda de Los Piojos ordenada de peor a mejor"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div>\n<p class=\"com-paragraph  --capital --s\">Pocos discos pero significativos. La discograf\u00eda de <strong>Los Piojos<\/strong> implic\u00f3 7 \u00e1lbumes de estudio, 15 a\u00f1os de desarrollo, 94 canciones (una oculta) y contextos pol\u00edticos y sociales opuestos entre el inicio y el final de la banda, m\u00e1s all\u00e1 de que igual se las arreglaran para ser transversales y alcanzar popularidad. Del estreno de la convertibilidad a las v\u00edsperas de la 125, de la no-grieta a la si-grieta, del <em>rocandombe<\/em> a la modernizaci\u00f3n del sonido rioplatense en los albores del nuevo milenio, aqu\u00ed un posible ranking <em>piojoso<\/em>, pero ordenado <strong>de peor a mejor.<\/strong><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Ning\u00fan disco de Los Piojos es malo o regular. Todos tienen canciones que calaron hondo y una idea fuerza que los anim\u00f3 y dio entidad. <em>M\u00e1quina de sangre<\/em>, sin embargo, es el que menos fuerte luce en su cohesi\u00f3n; el que, a la distancia, m\u00e1s evidencia cierto cansancio art\u00edstico y espiritual. Cierta desconexi\u00f3n interna acumulada. Y eso que con los anticipos, en su momento, preanunciaron lo contrario. \u201cFantasma\u201d, el primer corte, fue un <em>rockazo<\/em> a lo AC\/DC que demol\u00eda cimientos. Y \u201cComo Al\u00ed\u201d, el siguiente, un ska saltar\u00edn y <em>despabila-momias<\/em> sobre la extra\u00f1eza de un pajuerano metido a ciegas en una rave suburbana (\u201cEmborrachar mi coraz\u00f3n y rebotar quiero yo\u201d, tangueaba <strong>Andr\u00e9s Ciro<\/strong>) que se convirti\u00f3 en hit inesperado y en uno de los m\u00e1s importantes en la historia de la banda.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Langostas - Los Piojos\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/5l5cLx97K3Y?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La expectativa, entonces, de un disco rotundo estuvo al caer. Pero, salvo excepciones, no logr\u00f3 sostenerse. Las excepciones: \u201cCanci\u00f3n de cuna\u201d, personal\u00edsima de Ciro, una armon\u00eda muy a lo Beach Boys para el emotivo relato con im\u00e1genes concretas y cotidianas sobre el maravilloso impacto de ser padre; \u201cSudestada\u201d, del guitarrista <strong>Tavo Kupinski<\/strong>, sobre la otra melancol\u00eda rioplatense, la de la vista clavada en el cielo nublado y el oleaje marr\u00f3n (y que Los Piojos supieron capturar antes; chequear \u201cGris\u201d en <em>Tercer arco<\/em>); \u201cDientes de cordero\u201d, \u00e9pica en la l\u00ednea de \u201cMorella\u201d, aunque m\u00e1s pol\u00edtica, punzante y aguda, y \u201cEntrando en la ciudad\u201d, cr\u00e9dito del otro guitarrista, <em>Piti Fern\u00e1ndez<\/em>, un <em>mid-tempo<\/em> de elegancia suburbana; cl\u00e1sico rockero, dir\u00eda Juanse. Hasta ah\u00ed las destacadas. El resto no es que est\u00e9 mal (las gaitas \u00e9picas de \u201cLangosta\u201d tienen lo suyo; lo mismo la fuerza percusiva de \u201cMotumbo\u201d) pero no terminan de enamorar. La sensaci\u00f3n es la de un \u00e1lbum que no logra volverse memorable. Y que salvo los muy fan\u00e1ticos, nadie pone de corrido.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Apenas arranca \u201cMar\u00eda y Jos\u00e9\u201d, esa f\u00e1bula de cristianismo <em>nac&amp;pop<\/em> en las v\u00edsperas de 2001, se percibe el cambio: las guitarras irrumpen con otra estridencia, otra fuerza. La canci\u00f3n \u201cpesa\u201d m\u00e1s. Todo el disco \u201cpesa\u201d m\u00e1s. En las perillas ya no est\u00e1 <strong>Alfredo Toth<\/strong> sino Ciro y el resultado inmediato es el acabado menos pop y el sonido menos radial desde <em>Ay Ay Ay<\/em> a la fecha. El cambio tambi\u00e9n se percibe en la base r\u00edtmica. Ya no est\u00e1 ese golpe seco, sint\u00e9tico, s\u00edmil bailable de <strong>Dani Buira<\/strong>, que abandon\u00f3 intempestivamente la banda en medio del proceso de grabaci\u00f3n, sino el mucho m\u00e1s gen\u00e9rico y rockero <strong>Roger Cardero<\/strong>, que no logra hacer olvidar a su predecesor.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Mar\u00eda y Jos\u00e9 - Los Piojos\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/6IwBhIKcE3w?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A no confundir: <em>Verde paisaje<\/em>&#8230; tiene grandes temas como \u201cLuz de marfil\u201d (que a primera escucha no dice mucho, pero en vivo cobra una dimensi\u00f3n de cl\u00e1sico y favorito); \u201cRuleta\u201d, otro favorito, adem\u00e1s de hit; la tr\u00edada de \u201crockero con estilo\u201d que componen \u201cLabios de seda\u201d, \u201cMedia ca\u00f1a\u201d y \u201cMi babe\u201d (tal vez los tres temas en donde mejor calza la producci\u00f3n de Ciro) y la propia \u201cMar\u00eda y Jos\u00e9\u201d, que junto a la chacarera de \u201cSan Jauretche\u201d, una noble reivindicaci\u00f3n al ensayista, conforman el <em>best of<\/em> del disco. P\u00e1rrafo aparte para \u201cVine hasta aqu\u00ed\u201d, una pieza de sublime melancol\u00eda conurbana en la que Piti Ferna\u0144dez exhibe por vez primera sus talentos como compositor solista (antes hab\u00eda tallado en \u201cMuy despacito\u201d). La cumbre del disco con otros puntos altos pero que evidentemente sufre el impacto de la partida de Buira y la producci\u00f3n novel de Ciro.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Cuando sali\u00f3 <em>Azul<\/em> muchos <em>piojosos<\/em> de la primera hora se golpearon el pecho: \u201cEsto es lo que nosotros bancamos\u201d. \u00bfLos motivos? Un cl\u00e1sico de la cultura rock: tomar distancia de los advenedizos que el \u00e9xito comercial de <em>Tercer arco<\/em> hab\u00eda tra\u00eddo aparejado y, en contraposici\u00f3n, entregar un disco \u201cmenos hitero\u201d. Pasado el tiempo, sin embargo, qued\u00f3 claro que <em>Azul<\/em> no s\u00f3lo ten\u00eda hits (\u201cGenius\u201d, \u201cDesde lejos no se ve\u201d) sino tambi\u00e9n cl\u00e1sicos (\u201cAgua\u201d), favoritos durables (\u201cMurguita\u201d, \u201cBuenos tiempos\u201d, la casi grunge \u201cQuemado\u201d). Y que si bien era cierto que \u201cEl balneario de los doctores crotos\u201d, como corte de difusi\u00f3n, era m\u00e1s intrincado y desafiante que \u201cEl farolito\u201d o \u201cVerano del 92\u2033, tambi\u00e9n lo era que no hab\u00eda, en esencia, un cambio profundo entre <em>Azul<\/em> y su antecesor. Al contrario: el nuevo disco, en todo caso, era la profundizaci\u00f3n del anterior. El golpe seco de Dani Buira, de hecho, se luc\u00eda m\u00e1s que nunca en temas como \u201cDesde lejos no se ve\u201d u \u201cOlvidate\u201d, y Andr\u00e9s Ciro, con \u201cMurguita\u201d o la citada \u201cEl balneario&#8230;\u201d, se terminaba de recibir como el m\u00e1s montevideano de los cantantes argentinos. Un presente pleno, n\u00edtido, \u201cazul\u201d, que no hac\u00eda pensar en que pronto, apenas dos a\u00f1os, algunas cosas cambiar\u00edan significativamente.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"El rey del blues - Los piojos\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/BqDMNvPhiNo?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Si es por resonancia social, <em>Tercer arco<\/em> tranquilamente podr\u00eda haber liderado este ranking. Y si es por cantidad de hits y cl\u00e1sicos, tambi\u00e9n. Pero&#8230; (perd\u00f3n, no hacemos las reglas) <em>Tercer arco<\/em> no inaugur\u00f3 una est\u00e9tica como <em>Ay Ay Ay<\/em> s\u00ed lo hizo, no moderniz\u00f3 ni relanz\u00f3 a la banda como <em>Civilizaci\u00f3n<\/em> s\u00ed lo hizo, y no captur\u00f3 un esp\u00edritu de \u00e9poca como <em>Chac tu chac<\/em> tambi\u00e9n s\u00ed lo hizo. Nada de lo cual quita, claro, que sea el disco que efectivamente enamor\u00f3 a cientos de miles (\u00bfmillones?) en todo el pa\u00eds. Y que, en los hechos, marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la historia del grupo. No hay duda de que, adem\u00e1s de los hits bisagra (el cuartetazo rock de \u201cEl farolito\u201d; la murga generacional de \u201cVerano del 92\u2033; el credo con riff piazzolliano de \u201cMarad\u00f3\u201d), <em>Tercer arco<\/em> solidific\u00f3 ese \u201crock rioplatense\u201d parido en <em>Ay Ay Ay<\/em> con grandes temas como \u201cTodo pasa\u201d, \u201cQu\u00e9 dec\u00eds\u201d, \u201cAl atardecer\u201d y \u201cDon\u2019t say tomorrow\u201d. Pero tambi\u00e9n con \u201cTaxi boy\u201d y \u201cShup-shup\u201d, donde de manera s\u00f3lida por primera vez se mostraron incursionando en esa especie de stone barrial (\u201cXimenita\u201d y \u201cPega pega\u201d no califican y el \u201cBlues del traje gris\u201d es m\u00e1s Elvis que <em>rolinga<\/em>) que luego les seguir\u00eda dando m\u00e1s buenos r\u00e9ditos (por ejemplo, \u201cGenius\u201d, en <em>Azul<\/em>).<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Esquina Libertad\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/N6lTpP4Xnlk?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">La producci\u00f3n de <strong>Alfredo Toth<\/strong>, por otra parte, que ya hab\u00eda brillado en <em>Ay Ay Ay<\/em>, vuela. El ex Git y Los Gatos dot\u00f3 de formato y precisi\u00f3n pop lo que en esencia no lo era (y est\u00e1 perfecto, ese queso-dulce siempre les calz\u00f3 bien). Y le dio a cada instrumento, pero especialmente a la mu\u00f1eca de <strong>Dani Buira<\/strong>, una definici\u00f3n perfecta, de audio \u201cal vac\u00edo\u201d que elev\u00f3 el sonido al infinito. Quincy Jones, un poroto.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cNunca del todo se puede escapar mientras la sombra te siga detr\u00e1s\u201d, canta <strong>Andr\u00e9s Ciro<\/strong> en uno de los buenos versos de \u201cEsquina Libertad\u201d, el tema que abre el album. Y a la distancia corresponde observar algo: la consagraci\u00f3n de Los Piojos estaba al caer, ya maduraba el knock-out. Las buenas rese\u00f1as de <em>Ay Ay Ay<\/em>, el boca en boca creciente, los recitales m\u00edticos en Arpegios (los que estuvieron ah\u00ed saben lo que fue esa sensaci\u00f3n de estar presenciado una banda tan buena que era imposible que se mantuviera under por mucho m\u00e1s tiempo), todo conspiraba para que tarde o temprano Los Piojos pegaran el gran salto. Ese salto lo pegaron con <em>Tercer Arco<\/em> porque, adem\u00e1s de todo, es un gran disco.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u00bf<em>Chac tu chac<\/em> en tercer lugar? Hagamos un juego. Imaginemos que por alg\u00fan infortunio Los Piojos se terminaban tras su debut. \u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pasado? Arriesgamos: para muchos nada. Para otros, en cambio, incluso cr\u00edticos que luego los terminar\u00edan rechazando, la lamentable p\u00e9rdida de una banda que hab\u00eda logrado captar (al igual que <em>Manos vac\u00edas<\/em> de Los Caballeros de la Quema) cierta desesperanza suburbana de la \u00e9poca. Cierto <em>zeitgeist<\/em>. Y habr\u00edan tenido raz\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Ya la portada arltiana (dato: la autora es Isol, la misma de los indie pop Entre R\u00edos, el personaje Petit y los premiados libros de literatura infantil, entre otras preciosuras art\u00edsticas de su vida) lo dec\u00eda bastante. Ese hombre apesadumbrado tom\u00e1ndose la cabeza en un banco pelado mientras un tren t\u00f3rrido pasa de fondo. \u00bfQu\u00e9 lo apesadumbra tanto? Tambi\u00e9n ese arranque rasposo, latoso, m\u00e1s cerca del rock de garage que del rocanrol, de \u201cLlevatel\u00f3\u201d: \u201cEstoy as\u00ed, tan triste ves. Estoy atado, sobre tu riel\u201d. O, ya m\u00e1s adentrados en el disco, ese <em>wah-wah<\/em> desvencijado de \u201cCancheros\u201d: \u201cNo queremos pasarle la lengua a tu papel. No queremos los restos de tu buena fe\u201d. O ese post-punk sucio a dos guitarras de \u201cLos Mocosos\u201d, \u201cYira Yira\u201d y \u201cCruel\u201d: \u201cSomos fantasmas pele\u00e1ndole al viento\u201d. Todo desnuda un conurbano desolado, derruido, desangelado. La entonaci\u00f3n vocal es tanguera, pero el lamento est\u00e1 corrompido por el rock. No hace falta bajar l\u00ednea. El sonido es el mensaje.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"A  Veces - Los Piojos\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/yEJNGIYm18k?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Los Piojos ten\u00edan veintipocos cuando grabaron este disco. Eran de Ciudad Jard\u00edn, El Palomar. No sab\u00edan la popularidad que les iba a asaltar en breve. Pero s\u00ed del desempleo y la precarizaci\u00f3n creciente de una convertibilidad que lograba frenar la hiperinflaci\u00f3n, aunque a costa de desmantelar el aparato productivo, y plasmaron esa vivencia sin intelectualizar en esta joya del rock suburbano de los 90. Un \u00e1lbum entra\u00f1able en su herrumbrada belleza que tambi\u00e9n tra\u00eda el germen de lo que profundizar\u00edan despu\u00e9s: \u201cA veces\u201d, como previa de la l\u00ednea caribe\u00f1a de \u201cAndo Ganas\u201d, \u201cY quem\u00e1s\u201d o \u201cBasta de penas\u201d; y \u201cChac tu chac\u201d como previa del <em>freestyle<\/em> rioplatense de \u201cPistolas\u201d o \u201cDesde lejos no se ve\u201d. La perla fue \u201cTan solo\u201d, hoy su tema m\u00e1s escuchado en Spotify, pero en aquel momento un hit under: esa balada embriagada y en falsa escuadra que se recomendaba de boca en boca. Si Los Piojos se hubieran separado tras su debut, ya s\u00f3lo con esa canci\u00f3n se habr\u00edan ganado el cielo. Por suerte no lo hicieron.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">Es probable que ni los propios integrantes de Los Piojos tuvieran plena conciencia del salto en todo sentido que dieron con <em>Civilizaci\u00f3n<\/em>. Este claro que, a diferencia de <em>M\u00e1quina de sangre<\/em>, hab\u00edan puesto especial \u00e9nfasis en lograr un disco \u201crealmente bueno\u201d. Pero una cosa es propon\u00e9rselo y otra lograrlo. As\u00ed, <em>Civilizaci\u00f3n<\/em> fue muy bien recibido cuando sali\u00f3, pero reci\u00e9n fue ganando relevancia y consideraci\u00f3n a\u00f1os despu\u00e9s. La raz\u00f3n de la progresiva alta consideraci\u00f3n es sencilla: adem\u00e1s de ser un \u00e1lbum compacto y cohesivo, donde cada tema vale por s\u00ed mismo y a la vez como un todo, tambi\u00e9n es moderno; un disco repleto de arreglos y de detalles de producci\u00f3n que lo hacen sonar en consonancia con el tiempo por venir. Que no atrasa. Sin duda, la vuelta a la producci\u00f3n de <strong>Alfredo Toth<\/strong>, que no ocupaba ese rol pleno desde <em>Azul<\/em> (tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, el aporte de <strong>Chucky de Ipola<\/strong> en los teclados), es clave. Los Piojos vuelven a tener un excelente orden de los temas, un acabado pop que no va en desmedro de su filo y potencia, y principalmente una sensaci\u00f3n de identidad fresca y actual no re\u00f1ida con su pasado.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cPiernas van abiertas, fuego, fuego, est\u00e1 caliente el vapor\u201d, se contornea Ciro, entre la velocidad de los teclados de Chucky, en uno de los arranques m\u00e1s sexuales de Los Piojos que se conozca. En seguida, ese post-punk en la l\u00ednea de \u201cMorella\u201d o \u201cDientes de cordero\u201d pero mejor que es \u201cPac\u00edfico\u201d. Y la cita al mundo de Manu Chao (amigo de cuando hicieron ese determinante viaje a la Par\u00eds inmigrante, previo a <em>Ay Ay Ay<\/em>) en \u201cCivilizaci\u00f3n\u201d. Van tres temas y ya es un discazo. Pero la novedad es que lo que sigue no decae. \u201cBicho de ciudad\u201d (cr\u00e9dito de <strong>Piti Fern\u00e1ndez<\/strong>) y \u201cDif\u00edcil\u201d (baladaza de Ciro, muy en la onda de lo que ahondar\u00eda luego como solista), componen dos momentos de alto poder dram\u00e1tico, la canci\u00f3n gan\u00e1ndose el sentimiento de quien escucha. Lo mismo el tango a lo Bajofondo de \u201cPollo viejo\u201d, una exhibici\u00f3n de modernidad porte\u00f1a: as\u00ed puede sonar Buenos Aires en el siglo XXI. O el entramado maquinoso de \u201cUnbekannt\u201d y la extra\u00f1eza de ser un desconocido en Alemania. Todo suena moderno y a la vez <em>piojoso<\/em>. Hasta los \u201croncanroles\u201d de \u201cHoy es hoy\u201d y \u201cCruces y flores\u201d, irresistibles y bailables, tienen un acabado mucho m\u00e1s definido y compacto que an\u00e1logos de discos anteriores. <em>Civilizaci\u00f3n<\/em> vino con aires de renovaci\u00f3n pero tambi\u00e9n de aceptaci\u00f3n y popularidad. No es un disco dif\u00edcil de asimilar, como fue el caso de otras bandas cuando tambi\u00e9n marcaron un cambio de rumbo en una discograf\u00eda (caso t\u00edpico, Los Redondos). Al contrario: <em>Civilizaci\u00f3n<\/em> hace atractivo el cambio.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Los Piojos - Manjar (Con letra)\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/d5Fw2mEtWu4?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u00bfQu\u00e9 hubiera pasado con Los Piojos si segu\u00edan? \u00bfHubieran confirmado este salto moderno, sin perder identidad, como hicieron despu\u00e9s de <em>Tercer arco<\/em>? \u00bfO hubieran vuelto a terrenos m\u00e1s corrientes, m\u00e1s comunes, m\u00e1s aburridos? No hay respuesta, s\u00f3lo la satisfacci\u00f3n de que el cierre con \u201cBuenos d\u00edas Palomar\u201d es tambi\u00e9n el final t\u00e1ntrico de una gran historia con una m\u00edstica a la altura. \u201cOh, un barco vikingo va surcando el Maldonado\u201d, ora Ciro mientras Los Piojos van regresando al barrio, a El Palomar, pero de la mano de una canci\u00f3n que mecha Sumo con experimentaci\u00f3n. Y que al finalizar queda haciendo eco. El final es un comienzo.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">El arranque a puro son de guerra babil\u00f3nica (\u201cArco\u201d) marca la ruptura: ya no se trata del rock de los suburbios del disco debut sino de una nueva amalgama aut\u00f3ctona y poderosa. Un \u201crocandombe\u201d, bautizan ellos mismos, que por momentos ser\u00e1 volc\u00e1nico (\u201cArco\u201d, \u201cTe dir\u00eda\u201d), por otros m\u00e1ntrico (\u201cAy Ay Ay\u201d, \u201cAndo ganas\u201d), por otros saltimbanqui y <em>quilombero<\/em> (\u201cBabilonia\u201d, \u201cManise\u201d, \u201cFumigator\u201d). Y que quedar\u00e1 graficado en la portada (otra vez el hermoso arte de Isol) de ese piojito levantando la espada sumeria entre perros cada vez m\u00e1s grandes y rabiosos que pretenden com\u00e9rselo (como se sabe, no lo lograr\u00e1n). La sucesi\u00f3n de temas es un continuo casi perfecto (los rellenos de \u201cEs sentir\u201d y \u201cXimenita\u201d est\u00e1n ah\u00ed para que recordemos esto mismo) y la conclusi\u00f3n, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, es estar en presencia de la fundaci\u00f3n de un lenguaje que no estaba ah\u00ed antes. Una est\u00e9tica que con marchas y contramarchas perdurar\u00e1 hasta el final de los d\u00edas <em>piojosos<\/em> y desbordar\u00e1 en otras bandas, en otras vivencias, en otros formatos (\u00bfo no parecen los personajes de <em>Okupas<\/em> como salidos de un disco de Los Piojos?) y hasta de otras pol\u00edticas.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Los Piojos - Arco\" width=\"1170\" height=\"878\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/0JIJyb7CQFw?wmode=transparent&amp;rel=0&amp;feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">\u201cTanto, tanto te cuidaba y ahora est\u00e1s enconfinada\u201d, canta Ciro en \u201cPistolas\u201d, el corte del disco, como en un espasmo afrofunk. Y podr\u00eda decirse que esa s\u00edntesis de ritmo y fraseo sincopado sobre guitarras endiabladas compone el n\u00facleo medular de Los Piojos en este \u00e1lbum, que luego tambi\u00e9n sabr\u00e1 recorrer otros meandros. Como por ejemplo alcanzar la densidad grunge en \u201cAngelito\u201d, moldear la artesan\u00eda folk del dolor en \u201cMuy despacito\u201d, deshojar el candombe de una relaci\u00f3n en \u201cManise\u201d, confeccionar un Dire Straits murguero en la coda instrumental de \u201cAy Ay Ay\u201d y desfallecer al filo de un postpunk tanguero en \u201cTe dir\u00eda\u201d.<\/p>\n<p class=\"com-paragraph   --s\">A partir de <em>Ay Ay Ay<\/em>, Los Piojos se convirtieron en una de las dos bandas nuevas de los 90 (la otra es Babas\u00f3nicos, que curiosamente con <em>Trance zomba<\/em> tambi\u00e9n pegaron el estir\u00f3n ese a\u00f1o) que comenz\u00f3 a marcar el pulso radial de los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Y que lo har\u00eda bajo sus propios t\u00e9rminos: adaptando la corriente a ellos y no ellos adapt\u00e1ndose a la corriente. <em>Ay Ay Ay<\/em> es el gran \u201caqu\u00ed estamos, esto somos\u201d, del grupo. El mundo reci\u00e9n se anotici\u00f3, es cierto, con <em>Tercer arco<\/em>. Pero con <em>Ay Ay Ay<\/em> es que empezaron a hacerse insoslayables.<\/p>\n<section class=\"border border-bottom border-thin border-neutral-light-100 py-24 mb-32\">\n<div class=\"w-100 flex flex-column gap-4\"><span class=\"text ln-text text-12\">Conforme a <strong> los criterios de<\/strong><\/span><\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pocos discos pero significativos. La discograf\u00eda de Los Piojos implic\u00f3 7 \u00e1lbumes de estudio, 15 a\u00f1os de desarrollo, 94 canciones (una oculta) y contextos pol\u00edticos y sociales opuestos entre el inicio y el final de la banda, m\u00e1s all\u00e1 de que igual se las arreglaran para ser transversales y alcanzar popularidad. 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