{"id":13471,"date":"2023-11-25T01:44:13","date_gmt":"2023-11-25T04:44:13","guid":{"rendered":"https:\/\/maxradio923.com\/index.php\/2023\/11\/25\/mundos-intimos-tres-personas-vieron-en-mi-talentos-que-yo-ignoraba-y-me-mostraron-otros-caminos-hoy-los-quiero-recordar\/"},"modified":"2023-11-25T01:44:13","modified_gmt":"2023-11-25T04:44:13","slug":"mundos-intimos-tres-personas-vieron-en-mi-talentos-que-yo-ignoraba-y-me-mostraron-otros-caminos-hoy-los-quiero-recordar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/2023\/11\/25\/mundos-intimos-tres-personas-vieron-en-mi-talentos-que-yo-ignoraba-y-me-mostraron-otros-caminos-hoy-los-quiero-recordar\/","title":{"rendered":"Mundos \u00edntimos. Tres personas vieron en m\u00ed talentos que yo ignoraba y me mostraron otros caminos. Hoy los quiero recordar"},"content":{"rendered":"<p><strong>El abuelo Carlos<\/strong><\/p>\n<p>Ignoro c\u00f3mo \u00ablo vio\u00bb, pero mi abuelo intuy\u00f3 o detect\u00f3 como pocos el itinerario de mis pasiones futuras. Ese a quien todav\u00eda llamo abuelo Carlos solo compart\u00eda el mismo nombre de pila con mi abuelo biol\u00f3gico: el primer Carlos muri\u00f3 de c\u00e1ncer cuando mi madre todav\u00eda no hab\u00eda cumplido los nueve a\u00f1os. Este abuelo Carlos se cas\u00f3 con mi abuela cuando yo estaba en primaria. A \u00e9l le debo tres obsequios fundantes para mi(s) vocaci\u00f3n(es), recibidos cuando era muy chico.<\/p>\n<p>El primero de ellos, por extra\u00f1o que suene, fue un libro de actas. Tal vez me vio escribiendo historietas en hojas sueltas o tomando notas en alg\u00fan bloc o imitando las tiras originales de papel vegetal del Cine Graff para proyectar mis propias vi\u00f1etas en las paredes, no lo s\u00e9; pero lo cierto es que un d\u00eda me regal\u00f3 ese libro de actas y ah\u00ed empec\u00e9 a escribir las historias de un robot superh\u00e9roe (que le deb\u00eda bastante al robot de \u201cEl planeta prohibido\u201d, \u201cEl ni\u00f1o invisible\u201d y \u201cPerdidos en el espacio\u201d) mezclando textos manuscritos con im\u00e1genes dibujadas a pura fibra Sylvapen. Curiosas vueltas de la vida: <strong>d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, tendr\u00eda la suerte de publicar un cuento en la revista \u201cSalvaje Sur<\/strong>\u201d, cuyo exquisito dise\u00f1o en A5 es lo que en vano yo anhelaba lograr en aquel libraco tama\u00f1o oficio.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, mi abuelo me regal\u00f3 su Remington. No, no una escopeta, sino una m\u00e1quina de escribir. Como si con su robusto peso no bastara, vino acompa\u00f1ada por un escritorio que \u00e9l mismo fabric\u00f3 con madera y f\u00f3rmica y que dur\u00f3 hasta el final de mi secundaria. Pasaba tanto tiempo frente a ese milagro mec\u00e1nico que mi madre ten\u00eda que obligarme a salir para hacer alg\u00fan deporte -dur\u00e9 muy poco tiempo en todos ellos, solo en nataci\u00f3n persever\u00e9 m\u00e1s- y todav\u00eda hoy una t\u00eda me llama cari\u00f1osamente \u201cTiquitiqui\u201d por el ruido que sal\u00eda de mi escritorio. Durante mi ni\u00f1ez y adolescencia, us\u00e9 la Remington para escribir todo: trabajos pr\u00e1cticos, cuentos, poemas, un par de obritas de teatro y hasta una novelita que gan\u00f3 un intercolegial (ojal\u00e1 haya sido amorosamente olvidada).<\/p>\n<p>El tercer obsequio fue una c\u00e1mara de fotos Joya con cuerpo de pl\u00e1stico negro. La recib\u00ed para Reyes, en Villa Carlos Paz, durante unas vacaciones. Fue mi primera incursi\u00f3n en el mundo de las im\u00e1genes (<strong>deb\u00ed esperar unos a\u00f1os a que mi padre me prestara y, \u00a1por fin!, me regalara la c\u00e1mara 8mm para filmar<\/strong>). Aquellas primeras fotograf\u00edas que tom\u00e9 con la Joya fueron mi iniciaci\u00f3n a la luz, al encuadre y al celuloide.<\/p>\n<p>Sin embargo, la pasi\u00f3n por el cine empez\u00f3 poco despu\u00e9s y mi abuelo Carlos tambi\u00e9n dej\u00f3 su huella en mi cinefilia, de modo que podr\u00edamos hablar de un cuarto regalo que no por inmaterial tiene menos valor que los otros: nos llevaba a mi hermano y a m\u00ed, de chicos, a las matin\u00e9s continuadas de cines de barrio, en especial al Parque, en Villa del Parque -donde a\u00f1os m\u00e1s tarde ir\u00eda en grupo, viernes por medio, con mis compa\u00f1eros y amigos del aula-, sala donde juntos vimos decenas de pel\u00edculas. Recuerdo, en especial, dos programas dobles: \u201cShane el desconocido\u201d con \u201cPap\u00e1 soy yo\u201d y \u201cBatalla por el planeta de los simios\u201d con \u201cEl factor Neptuno\u201d.<\/p>\n<p>Mi abuelo Carlos muri\u00f3 cuando yo todav\u00eda era un adolescente. En el poema 10 de mi librito \u201cEl repliegue\u201d intent\u00e9 hablar sobre ese final sin caer en sentimentalismos, pero sospecho que no lo consegu\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Miguel \u00c1ngel Viola<\/strong><\/p>\n<p>Mi entrada a la narraci\u00f3n lleg\u00f3 cuando yo cursaba segundo grado y est\u00e1 vinculada a la m\u00fasica y a la amistad. Un nuevo compa\u00f1ero de aula hab\u00eda escrito una composici\u00f3n que me hab\u00eda parecido extraordinaria y yo me dije: \u00absi \u00e9l puede, yo tambi\u00e9n\u00bb (ese voluntarismo coincide con la primera mastectom\u00eda de mam\u00e1; no debe ser casual). La tapa del disco \u201cCantan Los pollitos\u201d me sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n y entregu\u00e9 mi composici\u00f3n a la se\u00f1orita Nora con la esperanza de haber alcanzado o, m\u00e1s a\u00fan, superado al reci\u00e9n llegado.<\/p>\n<p>No recuerdo qu\u00e9 escrib\u00ed ni cu\u00e1l fue la devoluci\u00f3n, pero aquel <em>recienvenido<\/em>, Jos\u00e9 Mar\u00eda Perazzo, <strong>es hoy uno de mis mejores y m\u00e1s antiguos amigos, un gran escritor in\u00e9dito y un traductor extraordinario<\/strong> que da muestra de su genio en el blog letras cantables y en el disco de Vera Cirkovic con Lito Vitale, \u201cVera canta Barbara\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, reci\u00e9n en sexto grado mi escritura capt\u00f3 la atenci\u00f3n de alguien \u00abcon autoridad\u00bb. Y eso fue gracias al famoso grillo de Nal\u00e9 Roxlo que nos ley\u00f3 el maestro Miguel \u00c1ngel Viola, sobre el cual tuvimos que escribir (s\u00ed, otra vez) una composici\u00f3n.<\/p>\n<p>Se me ocurri\u00f3 reemplazar la redacci\u00f3n cl\u00e1sica por un poema: nunca antes lo hab\u00eda intentado y quiz\u00e1s eso fue lo que m\u00e1s asombr\u00f3 al docente. Su devoluci\u00f3n fue laudatoria y me inst\u00f3 a seguir escribiendo poes\u00eda. Claro, yo ignoraba que Viola era poeta, hab\u00eda codirigido los \u201cCuadernos del Alfarero\u201d y ten\u00eda una bibliograf\u00eda que iba de libros de cuento y poes\u00eda para ni\u00f1os a publicaciones en la revista Sur y poemarios para adultos de intenso aliento m\u00edstico-existencialista; es m\u00e1s: todo eso lo ignor\u00e9 hasta que lo busqu\u00e9 en internet a fines del siglo XX, con la idea de incluir algo de su autor\u00eda en una publicaci\u00f3n online.<\/p>\n<p>Tuve la suerte de que Viola volviera a ser nuestro maestro en s\u00e9ptimo grado. En esa ocasi\u00f3n nos ayud\u00f3 a armar un \u00absemanario mural\u00bb (una cartulina sobre una plancha de telgopor en la que papeles pinchados con alfileres serv\u00edan de soporte para chistes, citas y dibujos) titulado \u201cEl chism\u00f3grafo\u201d, nos introdujo en la obra de Horacio Quiroga, Ray Bradbury y Edgar Allan Poe y sigui\u00f3 alent\u00e1ndome a escribir en prosa y verso. Cuando yo ya hab\u00eda terminado la primaria y \u00e9l no ten\u00eda ning\u00fan motivo laboral para hacerlo, continu\u00f3 insistiendo con eso de <strong>\u00abGobbo, \u00a1no abandones la escritura!\u00bb<\/strong>, enunciado mientras con las manos pretend\u00eda domar los pelos rebeldes que le rodeaban la cabeza y le daban un aura de profesor loco.<\/p>\n<p>Su empuje fue fundamental para empezar a sentir que alg\u00fan d\u00eda podr\u00eda convertirme en escritor y para entender que, para serlo, primero ten\u00eda que ser un buen lector.<\/p>\n<p><strong>Puelles y el librero<\/strong><\/p>\n<p>En 1979 yo cursaba el primer a\u00f1o del bachiller en un colegio religioso de Villa Devoto. El profesor de Castellano se llamaba (\u00bfLuis?) Puelles y una ma\u00f1ana nos ley\u00f3 un cuento que me emocion\u00f3 sobremanera. Volv\u00ed a casa y le ped\u00ed a mi madre dinero para comprar el libro que inclu\u00eda al cuento, con la excusa de tener que llevarlo a clase, y me fui a recorrer las librer\u00edas de la calle Cuenca en su busca, solo con el t\u00edtulo del cuento y de su autor: en cada una de ellas me miraban como si preguntara por una edici\u00f3n facsimilar del borrador de El Quijote o, peor a\u00fan, de un libro y un autor solamente conocidos al otro lado del cosmos.<\/p>\n<p>Desalentado, fui a tomar el 24 para volver a casa. A metros de Cuenca, sobre Nogoy\u00e1, descubr\u00ed una librer\u00eda a la que nunca hab\u00eda entrado. \u00abNo pierdo nada\u00bb, pens\u00e9.<\/p>\n<p>Libros viejos y en saldo se mezclaban con novedades editoriales sobre una mesa central coronada por cajones donde se agolpaban revistas de canje. Contra las paredes laterales, unos anaqueles conten\u00edan varias filas de ejemplares reconocibles por sus lomos. Al fondo, detr\u00e1s de un escritorio, un hombre, que me pareci\u00f3 m\u00e1s viejo que mi pap\u00e1, le\u00eda un volumen forrado en papel madera. Mi mirada se fij\u00f3, de inmediato, en las publicaciones de Minotauro que se suced\u00edan en la mesa central, tanto por reconocer el nombre de Bradbury como por el arte de las tapas.<\/p>\n<p>-Hola, \u00bfbusc\u00e1s algo en particular? -me pregunt\u00f3 el hombre.<\/p>\n<p><strong>-S\u00ed, un libro de \u00c1lvaro Yunque, el que tiene el cuento Pucho.<\/strong><\/p>\n<p>El hombre entrecerr\u00f3 los ojos, hizo una pausa y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p><strong>-\u00bfY qui\u00e9n te pidi\u00f3 ese libro?<\/strong><\/p>\n<p>Le cont\u00e9 que lo hab\u00edamos le\u00eddo en clase.<\/p>\n<p>-\u00bfEn clase? -dijo, con un tono que estaba a mitad de camino entre la sorpresa y el escepticismo-. \u00bfY a qu\u00e9 colegio vas?<\/p>\n<p>No s\u00e9 si en ese momento me llam\u00f3 la atenci\u00f3n el cuestionario o si fue mi madre quien me lo se\u00f1al\u00f3 cuando se lo cont\u00e9 m\u00e1s tarde. De todos modos, le contest\u00e9. Recib\u00ed un \u00abah\u00e1\u00bb como \u00fanica respuesta.<\/p>\n<p>Con parsimonia, el hombre abandon\u00f3 su lugar y se encamin\u00f3 a la entrada. Asom\u00f3 la cabeza fuera del local, mir\u00f3 hacia ambos costados y volvi\u00f3 a ingresar. Se detuvo frente a uno de los anaqueles y con una mano tom\u00f3 cuatro libros, de los que estaban ubicados a mayor altura. Para mi sorpresa, hab\u00eda una segunda hilera de ejemplares detr\u00e1s de los que all\u00ed exhib\u00edan sus lomos amarillos. En puntas de pie, finalmente, extrajo el libro tan buscado con la otra mano.<\/p>\n<p>-Tom\u00e1.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo era \u201cBarcos de papel\u201d y hab\u00eda sido editado por Plus Ultra en 1974.<\/p>\n<p>Fue el primero de varios libros. Con el tiempo, el hombre se volvi\u00f3 m\u00e1s conversador y menos desconfiado. Ah\u00ed compr\u00e9 mi primer Borges (Historia de la eternidad, que incluye esa maravilla llamada El arte de injuriar); \u00e9l me recomend\u00f3 a Calvino y le hice caso. As\u00ed inici\u00e9 un camino de t\u00edtulos y autores, atento a sus indicaciones, pero sometido siempre al arbitrio de mi hedonismo lector.<\/p>\n<p>Luego mis actividades se mudaron al centro y dej\u00e9 de frecuentar el barrio; m\u00e1s tarde, me mud\u00e9. Volv\u00ed a pasar despu\u00e9s de la crisis de 2001 y hab\u00eda una verduler\u00eda donde hab\u00eda estado el local.<\/p>\n<p>No fue sino hasta un poco m\u00e1s de un lustro despu\u00e9s que <strong>termin\u00e9 de entender todo el complejo y peligroso engranaje que un cuento hab\u00eda puesto en funcionamiento<\/strong>, al enterarme de que Ar\u00edstides Gandolfi Herrero, que firmaba sus libros como \u00c1lvaro Yunque, hab\u00eda estado prohibido durante la dictadura. Tambi\u00e9n otros autores cuyos libros el vendedor -cuyo nombre nunca supe- tomaba de esa segunda hilera, oculta en los anaqueles m\u00e1s altos, para recomendarme. Y reci\u00e9n entonces comprend\u00ed el recelo de ese hombre ante un p\u00faber que buscaba, en pleno 1979, un libro y un autor censurados.<\/p>\n<p>\u00bfSab\u00eda Puelles que la circulaci\u00f3n de ese texto no estaba permitida en esos a\u00f1os? De ser as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo se hab\u00eda animado a cruzar esa grieta del sistema desde un colegio privado religioso? Tal vez sin saberlo, <strong>ese profesor me hab\u00eda invitado a recorrer un sendero de lecturas clandestinas <\/strong>guiado por un librero de buen gusto y mucha intrepidez, lo cual me llevar\u00eda a revisar los v\u00ednculos de mi historia en la Historia de mi pa\u00eds desde una \u00f3ptica totalmente distinta a la que me hab\u00edan inculcado. Otro profesor, pero de Historia, tambi\u00e9n hab\u00eda indicado el rumbo: Zalloco nos dec\u00eda que no confi\u00e1ramos ciegamente en los manuales e investig\u00e1ramos las fuentes, los documentos.<\/p>\n<p>Cada una a su manera, estas personas notables nutrieron al lector-escritor y al cin\u00e9filo-realizador de mi adultez.<\/p>\n<p>Otras alimentaron al mel\u00f3mano-m\u00fasico.<\/p>\n<p>Y otras, al amante-amado.<\/p>\n<p>Pero esas son otras historias.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p><strong><em>Marcelo Gobbo<\/em><\/strong><em>, escritor y realizador audiovisual, public\u00f3 \u201cContra la fatiga del arte\u201d (ensayo), \u201cMini\u201d (microficci\u00f3n), \u201cBodega\u201d (novela), \u201cNombres propios\u201d (no-ficci\u00f3n), los libros de cuentos \u201cBarbarie y civilizaci\u00f3n\u201d, \u201cDe la misma madera\u201d y \u201cRestos culturales\u201d y los de poes\u00eda \u201cEl humo de la noche\u201d (ilustrado por Viviana Errecalde), \u201cEl repliegue\u201d y \u201cLa necesidad de los vivos\u201d. Obtuvo m\u00e1s de treinta distinciones, entre ellas el Premio \u00danico de Cuento en los Juegos Florales Hispanoamericanos 2015 y el Premio Internacional de Cuentos Juan Ruiz de Torres 2022. Mel\u00f3mano incurable, hace m\u00fasica en el d\u00fao Monferrato\/Gobbo. Vive en San Mart\u00edn de los Andes, donde su familia ya no aguanta m\u00e1s sus chistes malos.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El abuelo Carlos<br \/>\nIgnoro c\u00f3mo \u00ablo vio\u00bb, pero mi abuelo intuy\u00f3 o detect\u00f3 como pocos el itinerario de mis pasiones futuras. Ese a quien todav\u00eda llamo abuelo Carlos solo compart\u00eda el mismo nombre de pila con mi abuelo biol\u00f3gico: el primer Carlos muri\u00f3 de c\u00e1ncer cuando mi madre todav\u00eda no hab\u00eda cumplido los nueve a\u00f1os. Este abuelo Carlos se cas\u00f3 con mi abuela cuando yo estaba en primaria. A \u00e9l le debo tres obsequios fundantes para mi(s) vocaci\u00f3n(es), recibidos cuando era muy chico.<br \/>\nEl primero de ellos, por extra\u00f1o que suene, fue un libro de actas. Tal vez me vio escribiendo historietas en hojas sueltas o tomando notas en alg\u00fan bloc o imitando las tiras originales de papel vegetal del Cine Graff para proyectar mis propias vi\u00f1etas en las paredes, no lo s\u00e9; pero lo cierto es que un d\u00eda me regal\u00f3 ese libro de actas y ah\u00ed empec\u00e9 a escribir las historias de un robot superh\u00e9roe (que le deb\u00eda bastante al robot de \u201cEl planeta prohibido\u201d, \u201cEl ni\u00f1o invisible\u201d y \u201cPerdidos en el espacio\u201d) mezclando text..<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":13472,"comment_status":"","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13471"}],"collection":[{"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13471"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13471\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/13472"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13471"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13471"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/maxradio923.com.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13471"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}