Murió Pepe Habichuela, patriarca de una gran dinastía de músicos del flamenco, a los 81 años

El guitarrista José Antonio Carmona Carmona, popularmente conocido como Pepe Habichuela, murió este martes, tras una enfermedad que hace dos años lo había alejado de los escenarios. Miembro de una dinastía de músicos flamencos, el artista granadino habría cumplido 82 años en octubre próximo.

Pepe Habichuela, guitarrista flamencoX.com

Y fue así que la música de España se vistió de luto. Hasta el presidente del gobierno español Pedro Sánchez se pronunció al respecto: “Se apaga la guitarra de Pepe Habichuela, pero su música seguirá sonando allí donde el flamenco siga contando quiénes somos. Gracias por una vida entregada al arte y por engrandecer nuestro patrimonio cultural”.

Pepe había nacido el 23 de octubre de 1944 en Granada. La música y, en su caso, la guitarra, habían sido un destino unívoco en el seno de una familia que ha cultivado por varias generaciones el arte flamenco.

El apodo “Habichuela” se ha pasado de padres a hijos, desde finales del siglo XIX, y ha tenido en Pepe a uno de sus últimos estandartes. Porque si bien la música es una herencia que sigue viva, su hijo Josemi y sus sobrinos Antonio y Juan José volvieron a su apellido para hacer famosa la mixtura del flamenco con otras músicas, con el grupo Ketama, que tuvo su auge internacional en la década del 80. En cambio, tanto Pepe como su hermano mayor Juan fueron custodios de tradiciones y preservaron el apodo de su abuelo.

Hace poco más de una década, durante una charla con César Suárez para la publicación española Telva, esto decía: “Empezó mi abuelo, al que llamaban Habichuela ‘el Viejo’ pero su nombre era Ico, porque en Granada decimos mucho eso de ico. Yo no le conocí. Te estoy hablando del siglo XIX. Pero el verdadero Habichuela el Viejo era mi padre, que se puso Habichuela porque dicen que había un guitarrista antiguo que se llamaba Juan Gandulla Habichuela, que acompañó a don Antonio Chacón y a la Niña de los Peines, y fue el que enseñó a tocar a mi padre. También dicen que le llamaban Habichuela porque de niño le gustaba mucho comer habas”.

“Mi padre se llamaba Juan Carmona Fernández. Mis apellidos son Carmona Carmona. Éramos siete hermanos, cuatro varones y tres hembras. Los hombres tocábamos la guitarra y las mujeres bailaban. Vivíamos en una cueva en el Albaicín. Teníamos que compartir la ropa y la comida. Era otra época. Mi padre traía gente a la cueva y se ponían a tocar y a cantar. Recuerdo que de niño me levantaba de madrugada y les veía. Venían mis tíos de dar serenatas, sacaban una botella de aguardiente y unos pestiños o unos mantecados, y seguían la fiesta. Molíamos el café negro de puchero. Raspando la botella hacíamos compás. Esta es la escuela que yo he vivido”, decía.

Para los 20 ya estaba instalado en Madrid, bien dispuesto a recorrer los tablados flamencos, donde supo compartir veladas con artistas como Juanito Valderrama, Camarón de la Isla y Enrique Morente. De hecho, ha realizado grabaciones con Morente, que representan algunos de los trabajos inevitables de una nueva generación de artistas del flamenco que sentaron las bases para otros que llegaron después y tomaron distintos rumbos y mixturas.

Su discografía no ha sido extensa, pero sí variada. Incluso, entre sus últimos trabajos figura uno que realizó con el prestigioso contrabajista de jazz Dave Holland. Además del álbum, han hecho juntos varias actuaciones donde también participaron varios miembros del clan Carmona, incluido Josemi.

Por ese tiempo también se animó a otros cruces musicales, como el que hizo con el Bollywood Strings de la India.

Durante los últimos años, aquejado por la enfermedad, Pepe Habichuela debió tomar distancia de las actuaciones. Sin embargo, hizo esporádicas apariciones para homenajes y distinciones que ha recibido: en Noches del Botánico de Madrid, en el Festival “Flamenco On Fire” de Pamplona y en el Festival de La Unión. La más reciente fue la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, el 21 de febrero de 2026, otorgada por el Gobierno de España en reconocimiento a “su excelencia artística, su larga trayectoria y su gran aporte a la cultura”. Mucho antes, en 2018, había recibido la Medalla al Mérito en las Bellas Artes.


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