El sector textil profundiza su crisis: volvió a caer fuerte la producción y ya está más de 30% por debajo del 2023

Los sectores textil y de indumentaria enfrentan una de las etapas más difíciles de los últimos años. La disminución del consumo interno, producto del deterioro del poder adquisitivo y la reducción del empleo, junto con la apreciación cambiaria, el aumento de las importaciones y los altos costos estructurales, conforman un panorama cada vez más adverso para la producción nacional.
Los datos de marzo confirman esta realidad. Un informe de la Fundación Pro Tejer dado a conocer este lunes advirtió que la producción textil cayó 23,3% interanual en marzo y se ubicó 31,3% por debajo de 2023. Por su parte, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió 8,9% y se encuentra 19% por debajo de los niveles de producción de 2023.
Como correlato, la industria textil trabajó apenas al 40,2% de su capacidad instalada, más de 12 puntos por debajo de 2023. En promedio, durante el primer trimestre del año, cerca de 7 de cada 10 máquinas estuvieron paradas en las fábricas textiles.
“Las ventas continúan débiles y no logran recomponer el nivel de actividad. Un dato que refleja esta situación fue el desempeño del Hot Sale de mayo, cuyas ventas registraron una caída cercana al -10% interanual en términos reales”, resaltó Pro Tejer.

Según la entidad, la debilidad del mercado interno, marcada por ingresos bajos, precarización laboral y un aumento del peso de los servicios básicos en el gasto familiar se suma a una mayor sobreoferta de productos en diferentes canales comerciales.
Este escenario se atribuye principalmente al incremento de mercadería importada, impulsado por políticas de apertura y desregulación comercial, así como por la reducción de impuestos y otros costos vinculados.
Por la baja demanda, los precios del sector continúan creciendo muy por debajo del promedio general. En abril, los precios al consumidor de prendas de vestir y calzado aumentaron 12,7% interanual, posicionándose nuevamente como la categoría de menor suba anual de toda la economía, frente a una inflación general del 32,4%.
Desde diciembre de 2023, los precios del rubro acumulan un aumento del 125,4%, casi la mitad de lo que avanzó el nivel general de precios (221,6%).
“Esto refleja un sector que enfrenta fuertes dificultades para trasladar costos crecientes en dólares a precios en un contexto de consumo tan deprimido y depredadora competencia importada. En numerosos casos se vende por debajo de los costos para sostener liquidez y liberar mercadería acumulada”, aseguró Pro Tejer.

A su vez, destacaron que en los primeros cuatro meses del año, las importaciones de productos textiles e indumentaria alcanzaron las 107.000 toneladas y USD 571 millones.
Si bien las cantidades importadas cayeron 18% interanual y los valores apenas 1%, esto responde principalmente a un cambio en la composición de las compras externas: crecieron fuertemente las importaciones de bienes finales, mientras se desplomaron las compras de insumos y materias primas para producir localmente.
Por su parte, las importaciones de indumentaria se incrementaron 79% en cantidades y 48% en dólares, alcanzando un récord histórico de 23.482 toneladas y USD 333 millones.
En consecuencia, la inversión productiva muestra un fuerte deterioro: las importaciones de bienes de capital para la cadena textil e indumentaria alcanzaron apenas USD 26 millones en el primer cuatrimestre del año, con caídas de 43% interanual y 65% respecto de 2023.
“De mantenerse esta dinámica, 2026 podría convertirse en uno de los peores años históricos en materia de inversión sectorial”, alertó Pro Tejer.

Las cifras sobre el empleo muestran un impacto significativo. En febrero pasado, el sector textil, confecciones, cuero y calzado anotó la mayor caída porcentual de empleo privado formal entre todos los sectores relevados por el SIPA, con una disminución del 18% respecto de diciembre de 2023, lo que representa la pérdida de 22.156 puestos de trabajo.
La estructura empresaria del sector también sufre un deterioro acelerado. Desde diciembre de 2023, se perdieron 803 establecimientos productivos registrados, lo que equivale a una reducción del 13%. La mayor destrucción se concentra en los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.
“La continuidad de esta dinámica no solo compromete la coyuntura. Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, se destruyen capacidades productivas, empleo calificado, inversión acumulada y entramados empresariales que luego demandan años para reconstruirse”, manifestó Pro Tejer.
Por su parte, la Cámara de la Indumentaria (CIAI) precisó que durante el último bimestre las ventas cayeron 7% interanual, consolidando más de dos años de retrocesos: de los últimos 14 bimestres, 13 fueron negativos, con seis caídas consecutivas.
La debilidad del mercado dificulta el traslado de los costos a los precios: 9 de cada 10 empresas no logra trasladar ni la mitad del aumento de los costos salariales a sus precios de venta.
También, CIAI informó que en el último año aumentó el porcentaje de compañías con niveles de stock excesivo. Mientras en el segundo bimestre de 2025 el 24% de los encuestados se encontraba en esa situación, en el relevamiento más reciente la proporción subió al 52 por ciento.
En este marco, la mayoría de las empresas continúa adoptando medidas para reducir su fuerza laboral sin señales de recuperación. Las principales medidas son las renuncias no reemplazadas (30%) y los despidos (20%).
Las expectativas económicas generales permanecen estancadas. El 54% de las empresas manifiesta expectativas regulares, lo que representa una leve mejora, mientras que solo el 13% expresa expectativas positivas, un porcentaje levemente inferior al del relevamiento previo.

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