Causa Cuadernos: un abogado ratificó que Cristina Kirchner recibía coimas y no descartó que haya más testaferros

Roberto Herrera es el defendor de Víctor Manzanares, es contador de la familia Kirchner. Contó cómo empresarios y funcionarios recaudaban dinero ilícito, que era trasladado por Daniel Muñoz y blanqueado mediante inversiones y propiedades en Argentina y en el exterior

El avance del juicio oral en la causa Cuadernos sumó nuevas definiciones sobre la trama de presunta corrupción en la obra pública bajo los gobiernos kirchneristas. Roberto Herrera, abogado de Víctor Manzanares —excontador de la familia Kirchner—, afirmó que los testimonios de los arrepentidos coinciden en señalar a Cristina Kirchner como la destinataria final de las coimas recolectadas entre empresarios y funcionarios.

La operatoria para darle apariencia legal al dinero, indicó Herrera, consistía en “negocios, empresas, sociedades, propiedades que iban comprando” en distintos puntos del país y del exterior. Uno de los movimientos más significativos, detalló, fue la adquisición de la empresa francesa SANUP: “Esa empresa, que es una empresa francesa, la compraron en treinta y cuatro millones de dólares”, precisó, al remarcar que la Justicia no tenía noción de esa maniobra hasta que fue revelada por el propio Manzanares como arrepentido. “Ese negocio se lo proponen a Manzanares y Manzanares se lo tramita a Daniel Muñoz. Daniel Muñoz da la orden: ‘Sí, hacelo’, porque todo lo que hacía Manzanares se lo preguntaba”.

El abogado puntualizó que la declaración de Carolina Pochetti, viuda de Muñoz, también reforzó la hipótesis judicial. “Coincide con el relato de Pochetti. Decía que Daniel no le podía ocultar porque eran muchas las propiedades que compraba y que Muñoz le decía: ‘Lo que pasa es que mi jefe quiere que ponga todo en ladrillos’”.

La magnitud del dinero movilizado dejó, según Herrera, numerosos activos y responsables por fuera del radar judicial. “Seguramente. Seguro. Es imposible que no”, sostuvo ante la consulta sobre si todavía quedan empresas, intermediarios o testaferros no identificados. “La cantidad de dinero que manejaban era mucha. Manzanares sabe lo que se manejaba en Río Gallegos a través de él. Pero las propiedades y cosas compradas en Estados Unidos no las manejaba Manzanares. Tenían otras personas. Y en Buenos Aires también había otros operadores”.

En ese sentido, remarcó que es probable que aún existan bienes y activos no declarados en manos de terceros: “Seguramente quedó mucha gente afuera sin que la justicia sepa de quiénes son”. Al mismo tiempo, reconoció que hay personas en el radar judicial, pero también otras sin identificar, dada la complejidad de las maniobras y el volumen de operaciones.

El circuito de blanqueo e inversión de los fondos incluyó también movimientos offshore y cuentas en el exterior. Herrera confirmó que su representado tenía conocimiento de algunas operaciones internacionales de Muñoz, quien realizó múltiples inversiones junto a su viuda en Estados Unidos y otros destinos como Turks and Caicos y Miami. De acuerdo al relato, “solamente en Estados Unidos había inversiones por más de setenta millones de dólares”. La investigación de los Panamá Papers expuso sociedades y transferencias vinculadas a esas maniobras, reimpulsando causas que en la Justicia local avanzaban lentamente.

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