Juan Carlos Romero: “Una nueva mayoría en el Senado no debe ser para imponer cosas, sino encontrar una mejor solución”
Fue tres veces gobernador de Salta y termina su cuarto mandato en la Cámara alta. Su reflexión sobre la relación del Ejecutivo con el Congreso. Feroces críticas al kirchnerismo. “Estar tres años sin Presupuesto sería una desgracia para el país”, advirtió
Juan Carlos Romero (Provincias Unidas) fue tres veces gobernador de la provincia de Salta y el 10 de diciembre termina su cuarto mandato como senador -el tercero ininterrumpido-, tras haber sido el legislador dialoguista por excelencia que tuvo el Gobierno libertario al inicio de su gestión, uno de los creadores del grupo de los “39”, que ayudó a una Casa Rosada y luego esta dinamitó. Con feroces críticas al kirchnerismo, el experimentado peronista disidente reflexionó ante Infobae sobre la gestión política de la administración Milei en relación con el Congreso y aconsejó sobre temas sensibles de cara al corto, mediano y largo plazo.
-Después de la victoria electoral, la Casa Rosada estima un ritmo muy distinto del que tuvo el Congreso en los últimos meses y una agenda pura opositora. ¿Cree que será tan automático?
-Ya sabíamos desde antes que La Libertad Avanza iba a crecer en número y mejoró muchísimo, pero sin llegar al control de las Cámaras. Por eso hace falta cierto diálogo más allá de sectores como el kirchnerismo, que tiene una visión muy dura, refractaria, de un país que no existe y de un modelo que, en el mundo, no dio resultado. Me refiero al populismo de izquierda, que se sigue hundiendo como en Venezuela, Bolivia y Nicaragua. Lo vengo diciendo hace más de 20 años. Hay gente más razonable, que responde a gobernadores con una realidad parecida a la del Presidente, que es la de gestionar, y hay margen para el diálogo. Ahora, el diálogo no es “yo tengo toda la razón”, sino encontrar soluciones. Aún con más fuerza, tiene que haber una etapa de acuerdo y no perder a quienes no son opositores y vienen colaborando.
-¿Cómo le contaría a alguien la formación y quiebre del “grupo de los 39”? Fue algo veloz para un Gobierno que necesitaba blindarse de la agenda que vino después
-Arrancamos con un número y lo fuimos degradando por errores de la política. De 39 bajamos uno – en referencia a la expulsión del peronista disidente Edgardo Kueider y su expedición con dólares en una frontera- y lo recuperó el kirchnerismo, más las elecciones provinciales, gente enojada y el maltrato a senadores que apoyaron. Y el kirchnerismo aprovechó eso para alzar voces con temas atractivos y sensibles como las universidades, los jubilados y el -hospital- Garrahan que, por una mala praxis del Gobierno, lo convirtieron en conflictos que se podrían haber resuelto antes. En resumen: se pasó de controlar la Cámara a un Gobierno que perdía con ocho o diez votos a favor de la postura de la Casa Rosada. Hubo un período que terminó con el proceso electoral y un desgaste que llegó al extremo. Ahora hay gente dialogando y una nueva mayoría no debe ser para imponer cosas, sino encontrar una mejor solución.
-¿Alguien del Gobierno le dio alguna respuesta válida cuando consultaba sobre el envío de pliegos judiciales?

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