Escándalo en la Justicia por causas prescriptas

En la provincia de San Juan, la implementación del sistema acusatorio en el fuero penal trajo consigo importantes beneficios para las víctimas de delitos, que ahora ya no tienen que esperar años y años para que su caso se resuelva. Sin embargo, el remanente que quedó en el viejo sistema no tuvo la misma suerte: hay causas apiladas en el piso y cerca de 2.500 prescribieron, por lo que nunca se sabrá si los acusados son culpables y los denunciantes no tendrán respuesta. Lo peor es que muchos de esos procesos respondían a delitos graves.

Las causas penales anteriores a febrero de 2021 quedaron en el viejo sistema, el inquisitivo. Los juzgados Correccionales y de Instrucción que pasaron al acusatorio se desprendieron de unos 12.000 expedientes que fueron derivados a la Unidad Conclusiva, una estructura conformada por fiscales, jueces y administrativos que tiene la misión de concluir esos procesos por los más variados delitos.

Fuentes judiciales que pidieron reserva tildaron de «grave» lo que está pasando en la Unidad Conclusiva. Aseguraron que los expedientes están guardados en armarios o en el piso y que miles han prescripto. Esto es, que se venció el tiempo máximo que tenía la Justicia para resolver y que ahora, en cambio, serán archivados.

Un dato extraoficial describe el panorama: hay, al menos, un 20% de casos que caducó, es decir 2.400. Significa que personas que efectivamente fueron víctimas del delito no encontraron ni encontrarán respuesta en un sistema que está concebido para protegerlas. Jamás se podrá saber si los acusados cometieron un crimen y si corresponde que tengan un castigo y vayan presos.

Abogados litigantes de larga trayectoria contaron que en todo el Poder Judicial es normal que prescriban casos por delitos que no son muy significativos. Pero coincidieron en que muchos de los que quedaron en la nada aquí no son precisamente hechos menores. Sin poder precisar cantidad, cosa que debería surgir de las estadísticas oficiales, las fuentes confesaron que hay causas prescriptas por violencia de género, delitos contra la integridad sexual y homicidios culposos en siniestros viales.

Si el objetivo de la creación de la Unidad Conclusiva es cerrar de manera prolija y efectiva los casos pendientes, surgen varias preguntas. ¿Hubo una estrategia de selección que estableciera prioridades por la severidad del hecho y que evitara que presuntos violentos, negligentes al volante y abusadores sigan caminando por la calle como si nada? ¿Se hizo un recuento para ver cuáles eran los procesos que estaban más cerca de pasar a la historia?

A la luz de las cifras que trascendieron, quedan bajo la lupa las medidas que tomó quien administra el Poder Judicial para tratar que no se generara una olla a presión a punto de estallar. La Unidad Conclusiva es atendida por jueces subrogantes, que son los que ya están en funciones en otros organismos y que se ven recargados. La responsabilidad recayó en los 4 magistrados de Flagrancia, bajo el argumento de que las estadísticas demuestran que pueden atender en simultáneo los 12.000 casos heredados y los nuevos que llegan a su jurisdicción. «Es lógico que no den abasto», aseguraron empleados judiciales.

Hace tiempo que en los pasillos de Tribunales retumban quejas contra los miembros de la Corte de Justicia y su diseño para pasar de un sistema a otro. Les endilgan, entre otras cosas, poner casi todas las fichas en el nuevo sistema (vale reiterar que trajo un sinfín de beneficios) y no afectar jueces que se dediquen exclusivamente a la Unidad Conclusiva, sea a investigar, resolver o celebrar las audiencias de juicio.

Por una vía o la otra, el Poder Judicial de San Juan dejó de cumplir con su función primaria, con la más básica. Ante cada denuncia debe determinar si hubo delito, quién o quiénes son los culpables y, si correspondiera, aplicarles el castigo que dispone el Código Penal.

El saldo final trae aparejado un plano de desigualdad entre los justiciables. Muchos de los que fueron víctima de un delito antes de la fecha de corte miran con sana envidia cómo otros sanjuaninos en la misma situación tienen ¿la suerte? de ver esclarecidos los hechos a tiempo en el sistema acusatorio.

Op: Juan Llarena

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