La reinvención de Paulo Londra: la nueva etapa de su carrera y que lo mantiene fuera de la tormenta

“Si tengo que decirle a la gente que se quede con una foto de Paulito sería un cielo despejado”, confiesa Paulo Londra. El cantante cordobés se siente hoy “confiado y tranquilo”, así como decía en una de las canciones que dieron comienzo a su camino musical. Años después, aquellas palabras parecen recobrar sentido.

Habla de una etapa diferente de su carrera. Una en la que, después de años de exigirse para estar a la altura de las expectativas, siente que encontró un equilibrio entre seguir explorando su música y permitirse disfrutar. Ese estado atraviesa Entre cielos, su nuevo álbum, en el que se muestra más sensible, más suelto y dispuesto a dejar que las canciones lo sorprendan.

El 28 de noviembre se presentará en el Movistar Arena
El 28 de noviembre se presentará en el Movistar ArenaFabián Marelli

La calma, sin embargo, convive con un año de mucha intensidad y alta resonancia internacional. Volvió a Lollapalooza Argentina después de siete años —esta vez como único headliner nacional—, pasó por el Festival de Viña del Mar, donde recibió las Gaviotas de Plata y de Oro, y debutó en los Estados Unidos antes de continuar su recorrido por distintos escenarios de América Latina. El cierre será en la Argentina: el 28 de noviembre se presentará en el Movistar Arena de Buenos Aires y el 3 de diciembre volverá a Córdoba para tocar en el Quality Arena.

En ese recorrido están quienes lo acompañan desde aquellas primeras canciones y quienes se fueron sumando con el tiempo, un público que, de alguna manera, también creció junto a él. “Antes veía mucha gente joven y ahora veo familias o gente de todo tipo de edad, que disfrutan las canciones de distintas maneras. Algunos se ponen a bailar, otros la sienten como si fuese un recuerdo. Me sorprende cómo esas canciones que siento que salieron hace poco, como ‘Adán y Eva’, se volvieron algo nostálgico para ellos. No me deja de asombrar cómo uno logra que esas canciones queden en la gente”, reconoce el músico.

Ese cambio se hace evidente cuando vuelve sobre composiciones que escribió al comienzo de su carrera. Canciones que nacieron en otro momento y que hoy adquieren nuevos significados, tanto para él como para quienes las escuchan. El paso del tiempo, parece decir, no borra esas primeras versiones de sí mismo, las resignifica: “Pienso que los tiempos de Dios son perfectos porque yo arranqué muy desnudo. Me acuerdo que éramos yo, mi DJ y vamos a la guerra. Hoy en día tengo una banda y me siento mucho más acompañado en el escenario. Disfruto esas canciones viejas, tengo la bendición de poder reversionarlas y que suenen mucho mejor”.

Ese reencuentro con las canciones del comienzo convive, justamente, con un álbum que parece registrar otra versión de sí mismo. Bajo la producción de Lisan Beat y Tiano, la dupla que acompaña esta nueva etapa en su carrera, Entre cielos aparece desde un lugar más sereno, aunque no necesariamente menos ambicioso, donde combina el pop urbano con una propuesta que cruza distintos ritmos latinos. Con un tono relajado y un sonido que invita al baile, el álbum refleja una búsqueda atravesada por el disfrute y la exploración de distintos matices musicales sin perder su identidad.

"Siento que muchos de mis éxitos se caracterizan por tener un toque sad, triste, melancólico", indica
“Siento que muchos de mis éxitos se caracterizan por tener un toque sad, triste, melancólico”, indica Fabián Marelli

−¿Qué sentís que tiene este álbum que no tenía el Paulo que hizo Homerun y Back to the Game?

−Este álbum tiene un Paulo mucho más sensible, más emocional y a la vez más maduro y suelto. Mucho más suelto en su lenguaje, en su delivery, siento que me divertí mucho haciéndolo, me permití disfrutarlo mucho.

−En Versus, el último material que lanzaste, volviste a tus inicios y a un lugar bastante introspectivo. Acá parece asomarse algo diferente, ¿Cuál fue tu búsqueda y qué emociones atravesaron este disco?

−Además de divertirme mucho, me dejé llevar por las emociones. Versus tenía algo que tengo muy presente en mí que es el sentimiento del deber y yo sentía que con todo lo que pasa en la música necesitaba volver a mis principios, a esos valores, a esas rimas que a mí me hacían acordar a la plaza y a 2017 cuando comenzó todo. Y luego de hacer eso me permití disfrutar más y decir: “Bueno, ya está, ahora vamos a abrir una puerta que sea totalmente desconocida”. Me dejé llevar y modernizar por los productores, que son jóvenes y se nota que saben un montón de música, y creo que son las canciones más alegres que tengo en mi vida. Siento que muchos de mis éxitos se caracterizan por tener un toque sad, triste, melancólico. Estas canciones nuevas están buenas y son muy alegres, son otra cara de la moneda.

−En otros momentos hablaste de esa lucha entre mantener tu esencia y sentir que tenés que superarte. ¿Cómo lo estás llevando ahora?

−Siento que en este álbum hubo un buen balance de eso, de sentirse a la altura, pero a la vez también disfrutarlo y sentirme cómodo. Porque sino uno siempre está queriendo sorprender o comparándose y más en estos días, donde estamos pendientes de las redes sociales y de los números. Lo hablé mucho con mis amigos, con los productores, dejándome llevar, también amigándome con las opiniones de mi equipo, no solo con las mías. Y me gustó. Es como ganar, es más lindo ganar un partido en equipo que solo.

−Fue la primera vez que trabajaste con Lisan y Tiano como productores, ¿Qué encontraste en ellos que te llevó a querer armar un álbum?

−Encontré dos cosas clave. La primera es que son unas personas extraordinarias, muy cercanas para charlar de cualquier cosa, ya sea de su familia, de sus amistades, de sus gustos. Entonces, fácilmente uno se encariña y se arma algo de equipo. Y después el hecho de que teníamos muchos gustos similares, conocíamos las mismas referencias, escuchábamos hip hop, ellos también conocían las batallas que nosotros veíamos de la plaza, a los tres nos gusta hacer freestyle, rimar. Nos encariñamos rápido y se formó una buena química. Al principio la idea que siempre tengo es crear, empezar a generar una historia y ver cómo la vuelco en el papel. Cuando ya tengo varias, voy analizando cuáles tienen algo en común y con cuáles me siento identificado. Ahí profundizo y hago un grupo de canciones que siento que tienen una carga personal y a la vez traen algo nuevo a la mesa, un delivery, un flow nuevo. Creo que, por ejemplo, en “Me asfixia la ciudad” se refleja eso. Quiero traer ese verso suelto mío en donde me imagino una situación fantasiosa, divertida, pero siempre asegurando la canción con un coro que esté clavadito.

−“Me asfixia la ciudad” parece representar bastante ese deseo de bajar el ritmo, pero también aparece, por ejemplo, “No pain, no gain”, que es una especie de manifiesto donde reaparece el impulso de seguir exigiéndote.

−Sí, en “Me asfixia la ciudad” sentía que traía algo nuevo a la mesa, veía mucho reggaetón o mucho hip-hop y quería hacer algo un poquito más tranquilo, sin presión. Ese tema tiene mucha personalidad, me siento muy cómodo y muy yo ahí. Me sentí abrumado por la ciudad, los horarios, el tener que ir de acá para allá. Me gustó para innovar. “No pain, no gain” me encanta también, porque refleja ese ánimo que tengo de no conformarme con lo que hago, sino siempre estar intentando ajustar una tuerquita y decir, “Che, a mí me falta”. Cada vez me concentro en ser un poco mejor y creo que esas ganas me llevan a estar donde estoy, porque si no ya hubiese bajado los brazos hace bastante. Con ese tema me pareció que ya reflejaba lo que quería y en el resto me permití disfrutar y darle a la gente eso que le gusta de mí.

−En cuanto a lo musical, retomás algunos sonidos que ya habías explorado alguna vez, como algunos ritmos brasileños, pero también incorporás otros, como elementos de fusión latina y de bachata. ¿Cómo se fue dando esa búsqueda sonora?

−Yo creo que lo que más nos movilizó en el estudio fueron los temas, porque eran alegres, contagiaban, no solamente lo que decía el tema, sino también la parte instrumental. Nos generaba ese éxtasis. Hay uno de los temas que parece una bossa nova y me encanta, porque combina ese funky y ese Brasil más tradicional. La bachata también, siempre quise hacer una y se dio muy fácil. No es una bachata tan al pie de la letra, sino una más propia, donde yo puedo llevarla a mi estilo.

"Creo que trajimos un lenguaje más fresco a lo que había, un toque más romántico, no tanto lo mismo de siempre", plantea
“Creo que trajimos un lenguaje más fresco a lo que había, un toque más romántico, no tanto lo mismo de siempre”, plantea
Fabián Marelli

−Cuando se habla del género urbano generalmente se lo suele asociar al trap, el reggaetón o el hip-hop, pero en los últimos años muchos artistas también fueron explorando otros, como el pop, por ejemplo. ¿Sentís que cambió la idea de lo que significa ser un artista urbano en la Argentina?

−Siento que por lo menos nosotros los que vinimos de la camada del freestyle y de la plaza nos criamos escuchando mucha música y, gracias a Dios y a esa disciplina, podemos hacer cualquier cosa. Acá en la Argentina nos gusta mucho la cumbia, el reggaetón, el rock. Hay una mezcla y creo que todos queremos indagar un poquito en eso, solamente que estamos buscando la forma de que suene más propio, y hoy en día se puede más con los recursos, los sonidos y la tecnología que hay. Yo creo que hoy en día lo urbano cambió.

−Formaste parte de un momento de gran crecimiento de una generación de artistas argentinos, que no solo logró consolidarse acá, sino también proyectarse internacionalmente. ¿Cómo mirás ese momento hoy? ¿Sentís que fueron parte de un movimiento que transformó, de alguna manera, la música en la Argentina?

−Sí, yo lo siento así. Cada vez que miro a todos los chicos pienso en cómo antes pensábamos que la música era ir, competir en la plaza y nada más rimar. Y luego nos fuimos adentrando, sabiendo lo que es la industria de la música, amigándonos con los videos, ver a los chicos actuar, hacer no solo hip-hop, sino de todo, cumbia, reggaetón. Cuando se metió más el reggaetón, se abrió más la puerta para nosotros, nos hicimos ver más y creo que lo hacemos muy bien. Creo que trajimos un lenguaje más fresco a lo que había, un toque más romántico, no tanto lo mismo de siempre.

−¿Y cómo ves hoy la escena argentina? ¿Hay artistas que te estén sorprendiendo o que estés escuchando especialmente?

−Yo creo que la veo en su mejor momento. Hay mucha oferta, no sé cómo andará la demanda. Sé que escuchamos mucha música, pero siento que hoy en la Argentina vos podés encontrar todo. No es como antes que, por ejemplo, para escuchar reggaetón tenías que escuchar a Puerto Rico. Vos entrás a una playlist de la Argentina y tenés reggaetón, cumbia, rock. Así que tenemos todo, me encanta lo que hace el underground, lo que dicen que es medio raro. Intento amigarme con eso y me parece muy cool, me lleva al trap de Estados Unidos, así que es muy disruptivo y me gusta. De acá me gusta mucho lo que están haciendo Milo J y Trueno, los escucho un montón. Y me encanta lo que hace Lit Killah, siento que es muy fresco en lo que hace, siempre innova.

"De acá me gusta mucho lo que están haciendo Milo J y Trueno, los escucho un montón", dice
“De acá me gusta mucho lo que están haciendo Milo J y Trueno, los escucho un montón”, dice
Fabián Marelli

−¿Hay algo que esté pasando hoy que te hubiera gustado encontrar cuando vos empezabas?

−El amigarme con los samples, esos samples ya pregrabados que suenan bien por sí solos. Antes no tenía mucho eso, era tocar el piano, ponerle unos golpes y listo. Con Lisan y Tiano aprendí a ver esas cosas y me explotó la cabeza.

Shows

Después de tocar durante el año en distintos escenarios, vuelve a encontrarse con el público local en dos fechas que tienen un significado especial: “En los shows tengo mucho eso de reírme, de tirar chistes, de ‘pavear’. Y a veces lo hago en otro lugar y no me entienden tanto. El compartir la locura, los mismos códigos. Acá sé que me entienden y eso me hace sentir muy cerca de ellos, creo que a ellos también de mí”.

−Con todo este recorrido que venís haciendo, ¿Qué sentís hoy que tiene que tener un show para que sea un buen show?

−Una mezcla de todo, lo que sé que a la gente le gusta y lo que yo quiero proponer. Ir a defender lo nuevo, pero también regalar eso que a la gente le gustó. Siempre voy a tocar los hits que tengo, pero lo que hago con la banda es reversionarlos, darles un tinte distinto y también mostrar la música nueva que para mí es la más alegre que hice en mi carrera. Eso se lo debo mucho a mi familia y a mí, porque aguanté muchas cosas para hoy en día poder estar confiado y tranquilo como me siento.

−Si tuvieras que sacar una foto para reflejar quién es Paulo hoy, ¿Qué te gustaría que mostrara?

−Yo quiero llevar al escenario algo de la tapa del disco. Que la gente intente ver ese cielo despejado que de alguna forma me hipnotizó y me llevó a hacer este álbum. Siempre pienso en Dios y lo tengo muy presente, y siento que también esa tapa refleja el momento en el que estoy, lejos de la tormenta. En un estado de viaje, pero a la vez de tranquilidad. Siempre mirar al cielo y pensar en algo más grande que nosotros mismos y que nuestros problemas a mí me dio esa fuerza para poner los pies en la tierra y decir: “Valoremos que hoy estamos acá”. Si tengo que decirle a la gente que se quede con una foto de Paulito sería un cielo despejado.

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