las rocas que revelan qué hay bajo la cordillera sanjuanina
A simple vista son cajas con fragmentos cilíndricos de roca ordenados y numerados. Para un geólogo, cada uno de esos tramos conserva información obtenida directamente del subsuelo durante una perforación.
Minerales, alteraciones, estructuras, fracturas y cambios en los tipos de roca quedan registrados en los testigos. Su descripción y análisis ayudan a interpretar cómo está constituido un sistema mineralizado y a construir los modelos geológicos que orientan la exploración.
En San Juan, ese trabajo busca responder una pregunta básica: qué existe debajo de una superficie que apenas muestra una parte de la historia geológica.
El trabajo detrás de una perforación
Cuando una perforadora extrae un testigo, la roca comienza otro recorrido.
Los geólogos describen cada tramo, registran sus características, toman fotografías y seleccionan los sectores que serán muestreados. Parte del material queda preservado como registro de la perforación y las muestras elegidas siguen el circuito correspondiente para su análisis.
Los resultados aportan información sobre la presencia y concentración de los minerales analizados. Junto con las observaciones geológicas y otros estudios, esos datos sirven para evaluar la mineralización y definir cómo continúa una campaña de exploración.
En ese proceso intervienen perforistas, geólogos, técnicos y personal especializado. Cada metro recuperado agrega datos sobre un subsuelo que no puede observarse directamente.
Los testigos geológicos también llegan a las aulas
En San Juan, los testigos también se utilizan para enseñar geología a partir de materiales obtenidos en campañas de exploración.
El Ministerio de Minería provincial, a través de la Secretaría Técnica, los incorpora en actividades de formación destinadas a estudiantes de escuelas técnicas y carreras universitarias. Los alumnos pueden observar muestras geológicas y testigos provenientes de perforaciones.
El contacto directo con las rocas ayuda a reconocer conceptos que en el aula suelen estudiarse mediante textos, fotografías o esquemas, como alteraciones, cambios litológicos, estructuras y minerales presentes en una muestra.
Antes de informar una intersección mineralizada o avanzar hacia una estimación de recursos, hay metros de roca que deben ser recuperados, descriptos, muestreados y analizados. Las cajas de testigos conservan ese registro: una parte de la historia geológica de la cordillera extraída desde cientos de metros bajo la superficie.



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