Blair: de dedicarle su premio Gardel a Hanna Montana al impacto que le produjo escuchar por primera vez a Soda Stereo

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Julieta Ordorica, una muchacha cercana a cumplir sus 25 años y oriunda de Punta Alta, al sur de la Provincia de Buenos Aires, espera sentada y entre risas el comienzo de nuestra conversación. Una vez que la grabación empieza a correr, quien responde las preguntas es Blair, una solista con ya dos discos de estudio bajo el brazo que se dispone a encarar el tercero. Su propuesta se inscribe dentro del pop alternativo, con una identidad estética muy definida y con la intención de tomar la posta de todas las grandes colegas que vinieron antes (como Taylor Swift, a quien teloneó invitada por Louta en sus tres shows en River de 2023) y que la inspiraron a volverse la artista que es hoy.

El álbum que publicó el año pasado, Bar Scorpios, compuesto por 13 canciones y con colaboraciones de Dillom, Mariana Enríquez y Santiago Motorizado, le valió el Gardel a Mejor nueva artista y el reciente lanzamiento de una sesión suya con Spotify en el marco del programa global EQUAL -creado por la plataforma para apoyar a las mujeres en la música, promover la igualdad de género y dar más espacio a artistas y creadoras-, del cual fue embajadora en el mes de marzo y que llevó su imagen a espacios públicos del mundo, como el Times Square de Nueva York. Dicho álbum tendrá su despedida sobre el escenario el 18 de septiembre en Deseo, para luego darle lugar a una nueva etapa de su carrera.

–Lo primero que me da curiosidad saber es sobre Blair como nombre artístico. ¿Por qué ese nombre? ¿Por qué la búsqueda de un nombre artístico? ¿Qué le permite a Julieta?

–Bueno, yo quería algo que me imaginaba, ya visualizaba el nombre en lineups y no me convencía mucho Julieta porque bueno, es un nombre propio, hay un montón de Julietas y quería algo como con un poco más de musicalidad. Y la verdad, la historia es cero romántica. Agarré y googleé: “lista de nombres de mujeres” y me apareció algo de Yahoo Respuestas. ¡Mirá que ahora no existe más Yahoo Respuestas! Y era una persona que preguntaba por nombres de mujer, porque estaba escribiendo una novela y qué sé yo, y ahí había todo un listado con todos nombres re volados hasta que encontré Blair y dije: “Ok, bueno, bueno, me gusta, me gusta”. Así que simplemente por eso, porque me gustó cómo sonaba.

–¿Y te permite algo a vos a la hora de lo escénico o de lo performático no llevar tu nombre?

–No, no, porque la verdad que no siento como si fuese, por ejemplo, un personaje. No me pasa eso. De hecho, a veces me disocio un poco y digo “yo me desperté un día y dije: bueno, ahora me llamo Blair y todo el mundo me dice Blair.” O sea, como que mañana me puedo despertar y decir otro nombre y la gente me va a empezar a decir así, es rarísimo. Así que un poco me disocio a veces, pero no, la verdad que siento que no hay nada que me distancie a mí, mi yo del día a día, con mi yo del escenario, ¿viste? Somos como lo mismo.

–Tu música trae aparejada una altísima carga visual y estética. Todas las canciones de Bar Scorpios tienen su videoclip. ¿Vos sentís que más allá de la presencia de un concepto unificador es necesaria esa porción óptica, extramusical, para que un álbum y sus canciones puedan ser vistos como una obra?

–Sí, o sea, no sé si necesario. A mí personalmente me pasa que soy mucho de lo visual. Hay cosas que incluso me entran primero por los ojos, y bueno, me gusta el cine. Entonces creo que la parte que más me divierte, de hecho, de hacer música es la parte de pensar lo visual, los videos, cómo conquistar a la gente por ahí, ¿viste? También lo pienso, ponele, si lo llevás a los festivales, que hay mucha gente desconocida que quizá te ve por primera vez, me parece más importante, te diría, un buen look que llame la atención. Obviamente, después lo tenés que mantener y respaldar con que la banda suene bien y cantar bien. Y bueno, todas las cosas musicales, ¿no?

Blair se presenta el 18 de septiembre en Deseo
Blair se presenta el 18 de septiembre en Deseo

–Entrar por los ojos y convencer por los oídos…

–Claro, la vista es lo más rápido. Quizá vos querés decirle a alguien “escuchá mi música” y tiene que sentarse y gastar al menos tres minutos de su vida. Pero en los tiempos de hoy tres minutos es un montón. En cambio, con lo visual, digamos, es mega rápido. Y me pasa eso en todas las áreas de la música. Me pasa con los videoclips, con esto que te digo de la música en vivo. Así que para mí era muy, muy importante que este disco, que es conceptual, tenga un mini videíto, aunque sea, para cada canción. Porque obviamente yo tenía toda la historia en la cabeza, pero hay un montón de cosas que quedan afuera porque no deja de ser una canción y tiene que tener como una poesía, digamos. No es una cosa descriptiva. Entonces el video me ayudaba a meter nuevos personajes también. Por ejemplo, en el video de “Bar Scorpios”, la canción, aparecen unas monjas que en el tema no están. Así que fue como una ayuda también para terminar de explicar cosas que yo tenía en la cabeza.

–Claro, una visualización literal y metafórica a la hora de complementar lo musical. ¿Y no te interesa, digamos, promover la ambigüedad? Más allá de los cabos que quedan sueltos, pareciera que querés que la transmisión al oyente sea directa.

–Para mí están buenas las dos cosas, ¿viste? O sea, por un lado, a veces me freno porque no quiero explicar de más las canciones, pero por otro lado he notado que a ciertas personas les gusta -y a mí incluso a veces también me gusta cuando lo hacen otros artistas- explicar algo de la canción que hace que después a la gente le guste más o la escuche con otros oídos. A mí me ha pasado, no te sabría enumerar alguna ahora, pero de escuchar a algún artista que dice: “No, porque esta canción…”. Capaz vos pensás que es una canción, no sé, de amor y dice: “No, esta canción la escribí para mi perrito”. Y la volvés a escuchar y pensás vos en tu perrito y llorás y es como recontra especial. Así que me gustan las dos cosas. Por eso también lo dejé ahí como, bueno, quien quiera sentarse y ver los videos puede hacerlo y entenderlo mejor y quien no, que lo escuche y haga su propia interpretación.

–Ganaste el Gardel y fue tu primera nominación. No tuviste tiempo ni de asimilarlo casi…

–No, no, es que yo pensaba que igual no iba a ganar. De hecho, hoy en día también me despierto y tengo el Gardel puesto arriba del piano -cuando te levantás en mi casa y vas por el pasillo es lo primero que ves todos los días- y a veces como que tengo esa cosa de levantarme y que no esté ahí y decir: “Ay, lo soñé todo”, ¿viste? Me pasa que, por ejemplo, volví de los premios y me acuerdo que lo primero que hice fue empezar a pellizcarme con ganas porque dije: “Ay, si es un sueño esto, me voy a odiar por el resto de la vida”. Así que bueno, imaginate lo que significó para mí que estoy con esa paranoia.

–Vi que muchos medios de tu ciudad natal levantaron la noticia y no solamente quería saber qué valor le dabas al reconocimiento del premio, sino también al de Punta Alta.

–Bueno, eso está buenísimo. También me pasa a veces que veo los comentarios y hay gente diciendo: “Ay, pero no le agradeció a los puntaltenses”. Y yo no le agradecí ni a mi familia, imaginate lo nerviosa que estaba. ¡Se lo agradecí a Hannah Montana! Y segundo, que la gente el resto del año te ignora, digamos. O sea, vos sacás tu disco, lo que sea, y yo no soy noticia, la gente no habla de mí, que yo tampoco espero que lo hagan. Pero bueno, igual por los comentarios lindos siempre, siempre contenta. Y también me pone contenta que me conozca gente que no sabía que era de la ciudad, porque quizá hay mucha gente que es artista y que piensa que tenés que vivir en Buenos Aires para que todo suceda.

–Grabaste una sesión para Spotify y fuiste por un mes la embajadora de EQUAL, una instancia de muchísima exposición. ¿Cómo convivís con ella?

–La verdad que ya me parece que pasé un umbral, por suerte. Lo más importante para tomarte las cosas así, para mí, es borrarte Twitter (X). Yo me lo borré en enero, creo, porque quizás lo que pasa en las otras redes sociales es que la gente, si te comenta cosas feas, es un señor de sesenta años que te pone: “La música murió”, y vos te reís. En Twitter por ahí vos no distinguís y decís: “La gente joven me odia”. La gente de mi edad, ¿viste? Pero como yo no leo esas cosas, no me entero. Después, todas las otras cosas feas de la exposición son a través de redes así. Aparte, nunca vino nadie en la vida real, mientras yo caminaba por la calle, y me dijo a la cara: “Tu música es una mierda”. Esas cosas no pasan.

"Me encantan Cerati y Soda", cuenta Blair
“Me encantan Cerati y Soda”, cuenta Blair

–Entre los temas de la sesión está “Entre caníbales”. ¿Por qué la inclusión de esa canción?

–Porque me gustaba mucho la letra y me parecía una canción que encajaba justo con el disco. Hay otra canción mía, que no está en la sesión, pero que se llama “Carne viva”, que habla un poco de esto. Es como una cosa medio asquerosa, gore, pero al mismo tiempo lo lleva a lo erótico y “Entre caníbales” para mí es exactamente eso. Y también tiene algo medio de iglesia, porque dice: “Come de mí, come de mi carne”, que es lo que se dice cuando vas a la misa. Así que me parecía que tenía todos los ticks, ¿viste?

–Es algo que Cerati lograba siempre encapsular bien, la metáfora y el erotismo. Y él también tenía cierto vínculo con lo divino, quizás explorado más desde las letras que desde la práctica. ¿Tenés, más allá de “Entre caníbales”, un vínculo musical con Cerati y Soda Stereo?

–Sí, me encantan Cerati y Soda. Me acuerdo que una de las primeras canciones que yo escuché que me flasheó en la radio era “Corazón delator”, porque me acuerdo que aparte habíamos leído en el colegio el cuento de Poe y yo dije: “guau, alguien hizo una canción de esto”. Para mí fue como un antes y un después escuchar esa canción, porque aparte me produjo también algo interno de “¿por qué me encanta esta canción, pero al mismo tiempo me da miedo?”. Eso me encanta. Y, bueno, sí, también creciendo, como decís vos, muy representada por las letras de Cerati. Me acuerdo cuando tenía quince, que vine por primera vez a Buenos Aires y fui a los Parlantes Holofónicos. La llevé a mi mamá y escuchamos el disco Ahí vamos de él y me acuerdo que me lloré absolutamente todo. Y bueno, siempre ahí, muy presente.

–¿Luego del recital qué sigue, un nuevo disco?

–El disco no existe todavía. Tengo un PDF hace meses armado con todas las películas de referencia, con todas las referentes musicales, con la paleta de colores, con todo, ¿viste? Como un despliegue, pero tengo todas las canciones en versión maqueta. Recién tengo seis, ni siquiera tengo la mitad del disco. Me está costando mucho hacer las letras, por eso estoy un poco trabada. Pero bueno, el espíritu del disco ya existe y veré cuándo puedo ir sacando cosas. Seguramente en el show ya toquemos una canción nueva. Tengo que aprender a no ser tan impaciente, porque apenas tengo algo nuevo ya quiero tirar Easter Eggs de eso y es como: “no, hay que esperar, , no arruines la sorpresa”. Igual, las fans ya se imaginan un montón de cosas que son correctas, porque yo abro la boca y después me olvido que digo cosas y de repente me hacen edits, ¿viste? “Blair 3” y ponen todas cosas que digo: “¡Ah!, son todas las cosas que están en el PDF, tengo que cambiar todo”.

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