Por la volatilidad global, se aleja el regreso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda

La volatilidad global elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. e impactó de lleno en los activos argentinos. EFE/Sarah Yenesel
La volatilidad global elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. e impactó de lleno en los activos argentinos. EFE/Sarah Yenesel

Un tsunami financiero” puede ser la frase que defina lo que sucedió en la Argentina y en el mundo. A diferencia de otros días aciagos, esta vez no hay refugios. De hecho, la tasa de los bonos del Tesoro de Estados Unidos están en niveles cercanos a los récords por la baja de precios.

El título a 10 años rinde 4,70% y es el retorno más alto desde marzo de 2024. Pero el bono a 30 años tiene una tasa de 5,20%, la más elevada de los últimos 20 años.

La deuda norteamericana no goza de buena salud. Su calificación fue reducida de “AAA” a “AA1” y en la licitación de bonos a 20 años por USD 16.000 millones del viernes, los inversores pidieron tasas más altas. Por otro lado, la crisis del petróleo hizo que varios países redujeran su tenencia de títulos norteamericanos en sus reservas. China y Japón estuvieron entre los principales vendedores.

El oro no funcionó como refugio. En el mes está casi 7% abajo y mucho menos el Bitcoin, que cotiza cerca de USD 77.000 y en un año pierde casi 30 por ciento de su valor.

Los fondos que operan acciones de energía fueron los más buscados: el petróleo volvió a ser el oro negro. Ayer el Brent cerró a USD 111,04 y fue uno de los pocos activos que cerró en verde.

Los bonos de países emergentes, que fueron una salida para los fondos de inversión, agotaron su atractivo y el índice de países emergentes bajó 1,1 por ciento. En otras palabras, los títulos soberanos, incluidos los argentinos, resistieron mejor que otras regiones. Los instrumentos locales tuvieron leves bajas de hasta 0,5% y elevaron el riesgo país en apenas 4 unidades (+0,7%) a 547 puntos básicos.

La Bolsa local acompañó el mal humor del mundo. El S&P Merval de las acciones líderes bajó 1,47% en pesos y 2,1% en dólares. Los bancos se desplomaron más de 4% por el anuncio de que no habrá auxilio oficial a los deudores morosos. VALO fue la excepción y subió 0,2% porque se dedica a fideicomisos y no tiene cartera de morosos. Las empresas de gas y petróleo fueron las que subieron. Metrogas aumentó más de 4% e YPF, 1,2 por ciento.

A la Argentina también le llegó el problema que complica al mundo. La inflación mayorista de abril fue de 5,2% comparable, salvando las distancias, al 1,2% de los precios al productor de los Estados Unidos. Ambos índices son devastadores y tienen en común la suba del petróleo.

Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL señaló que “se operó bajo un clima de marcada aversión al riesgo global y recalibración de carteras. Tras la tregua transitoria de la rueda previa, los mercados asimilaron la falta de avances estructurales en la cumbre de Beijing y el endurecimiento en la retórica de la Casa Blanca que reavivó los temores de un desabastecimiento energético crónico”.

“Mientras Wall Street -agregó- corrigió con el sector tecnológico liderando las bajas antes del balance clave de Nvidia, la plaza argentina no pudo sostener el rebote y sufrió un duro castigo: los ADRs (certificados de tenencias de acciones argentinas que cotizan en las Bolsas de Nueva York) bancarios se tiñeron de rojo y el Riesgo País volvió a escalar, condicionado por un frente internacional adverso y la confirmación de que el cepo cambiario corporativo se mantendrá sin cambios en el corto plazo”.

El resultado fue una venta masiva de bonos soberanos en el mundo por parte de inversores y de países que apuntan a cambiar la composición de las reservas.

Auxtin Maquieyra gerente comercial Sailing Inversiones indicó sobre el aumento de retorno de los bonos largos que “cuando la tasa libre de riesgo sube, todos los activos financieros del mundo tienen que reacomodar sus valuaciones: acciones, crédito corporativo, deuda emergente y bonos soberanos. En ese contexto, los países con mayor riesgo crediticio, como la Argentina, quedan más expuestos porque la tasa que se les exige no depende solamente del riesgo país, sino también del punto de partida de la tasa americana. Es decir, aun si el riesgo argentino no se moviera, una suba en la tasa del Treasury (bonos del Tesoro de Estados Unidos) implica automáticamente un mayor costo de financiamiento externo”.

En tanto, en el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 571 millones y el Banco Central compró USD 144 millones. El dólar mayorista aumentó $1 a $1.398. Pero en la plaza financiera el movimiento pareció indicar que el carry trade (apostar a las tasas en pesos) está en problemas y el MEP aumentó $5,58 (+0,4%) a $1.434. el contado con liquidación (CCL) subió $5 (+0,3%) a $1.490,50. El “blue” fue más drástico y anotó alzas de $14 (+1,10%) a $1.435.

La consultora F2 que dirige Andrés Reschini analizó la falta de refugios para los inversores al señalar que “no son pocos los factores que llevan a los inversores a buscar refugio en los mercados globales. Entre ellos sigue encabezando la lista el riesgo inflacionario y a eso se le agrega la incertidumbre sobre los próximos pasos del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, y las dudas sobre la independencia del organismo”.

Y sumó: “Además, la cautela del mercado ante la presentación de resultados de NVDA, que es un faro para el sector IA y a nivel global la debilidad del yen nipón a lo que se le agrega la rupia india, dos top 5 entre los PBI más grandes del mundo. En este contexto el dólar se fortaleció y los retornos de los bonos a 10 años del Tesoro americano volvieron a escalar hasta cerrar en 4,67%. La de deuda de emergentes continúa sufriendo y eso suma un obstáculo para que el Riesgo País local caiga”.

En tanto, en el mercado overnite seguía la preocupación. Los inversores durante la noche, antes de la apertura, apostaban tímidamente a un rebote en las Bolsas de Nueva York, pero esos verdes no eran convincentes y en cualquier momento podrían mutar a rojo. El oro subía 0,40% y el petróleo se mantenía por encima de USD 110 por barril. El dólar continuaba su proceso de revalorización.

En ese escenario, se perfila una nueva etapa caracterizada por una mayor carga de deuda debido al fuerte impacto del petróleo y el gas en los precios de los bonos soberanos a nivel global y a la escasez de opciones seguras para los inversores.

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