¿Hay una fórmula para duplicar el capital en 10 años?: tres estrategias financieras para invertir a largo plazo

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una inversión diversificada tiene el desafío de ganarle a la inflación de EEUU y la devaluación del dólar.

Se asocia a la inversión en la Bolsa como una actividad especulativa y de alto riesgo. Y lo es en gran medida si se la mira con la óptica del corto plazo, con movimientos en los mercados normalmente volátiles e imprevistos.

Así, resulta muy atractiva la búsqueda de rentabilidad rápida, con algún activo que por fundamentos o simple moda captura los flujos de fondos, algo así como ganar la lotería para un inversor intuitivo pero inexperto. La otra cara de la moneda se da en las rápidas pérdidas -que el mercado nunca avisa- y que consumen la mayor parte del capital cuando la apuesta tiene desenlace negativo, experiencia que contribuye a la mala fama que muchas veces se atribuye, como prejuicio, a la operatoria bursátil.

Es por eso que los analistas plantean el largo plazo -por ejemplo diez años– como horizonte para que un ahorro rinda sus frutos, sin márgenes espectaculares pero sí consistentes. Cosechar una ganancia que permita alcanzar objetivos reales -un fondo de retiro que refuerce una jubilación, el pago de la universidad para un hijo, la compra de un departamento- con una estrategia conservadora o que minimice los riesgos -siempre presentes-, en particular para un inversor no especializado para afrontar los desafíos del “trading” diario.

Un indicador que hay que tomar en cuenta es el de la inflación. En la última década EEUU acumuló una inflación del 35 por ciento. Esto implica que para mantener el valor de la tenencia hay que superar esa tasa de depreciación del dólar, una moneda de referencia internacional y también en nuestro país.

Primer plano de dos manos sosteniendo en abanico varios billetes de cien dólares. Se ve parte de una camisa azul en el fondo borroso.
El S&P 500 de Wall Street subió 175% en la última década y, descontada la inflación norteamericana, permitió duplicar el capital de los inversores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

1) Una estrategia podría ser la de replicar un índice bursátil que por su trayectoria histórica exhiba ganancias frente a la inflación. El S&P 500 de Wall Street subió en la última década un 175%, contra una inflación del 35%, arrojó un beneficio próximo al 140%, por lo tanto, más que duplico el capital inicial.

El Cedear (Certificado de Depósito Argentino) que replica el ETF (Exchange Traded Fund o Fondo Cotizado en Bolsa) del índice S&P 500 en la Bolsa porteña Argentina es el SPY (SPDR S&P 500 ETF Trust), el cual permite invertir en las 500 empresas más grandes de EEUU desde pesos. Cotiza bajo el símbolo SPY en ByMA (Bolsas y Mercados Argentinos), con un ratio de conversión de 20 Cedear por cada acción subyacente.

El índice Dow Jones de Industriales de Wall Street ganó en diez años 172%, cerca de la ganancia obtenida por el S&P 500. Cotiza en el mercado argentino bajo el ticker DIA. Este instrumento permite invertir en pesos en un portafolio diversificado de 30 grandes empresas estadounidenses (como Apple, Coca-Cola, Microsoft, Walmart).

En el mismo sentido, el Nasdaq ganó un 423% en diez años. Aún descontada la inflación, este indicador permitió multiplicar prácticamente por cinco la inversión. Su Cedear es el ETF QQQ. En este caso, por su composición basada en activos tecnológicos, presenta mucho mayor riesgo y volatilidad, por eso también es mayor mayor la recompensa cuando la tendencia general del mercado es positiva.

Ejemplo de esto fue la “burbuja” tecnológica del año 2000. En marzo de ese año el Nasdaq superó los 4.900 puntos, pero luego del derrumbe de precios del sector tardó 15 años en regresar a dicho nivel, recién en marzo de 2015.

El ETF del índice Bovespa de la Bolsa de Valores de San Pablo es el EWZ, que cotiza como Cedear en la Bolsa de Buenos Aires y permite invertir en en las empresas más grandes de Brasil, como Petrobras, Vale y Nubank. Su beneficio en dólares en la última década fue de 35%, por lo tanto apenas igualó a la devaluación de dicha moneda en el período.

Al ser Brasil una economía emergente, también sufre fluctuaciones en la cotización de sus activos de acuerdo al desempeño económico del país vecino. Por ejemplo, en 2026 el EWZ acumuló una ganancia de 17% que superó a la mayoría de los mercados del mundo, pero sus caídas también pueden ser muy amplias.

“La economía global contiene el aliento ante un dólar que promete mantenerse caro por más tiempo” (Ignacio Morales)

Alejandro Bianchi, experto de AsesorDeInversiones.com, recordó que “invertir en el S&P 500 te rinde 7,5-8,5% promedio anual y es una inversión riesgosa. Es decir, un inversor agresivo que invierta en S&P 500 el 100 por ciento de su cartera debería poder doblar el dinero en 10 años”.

Probablemente, un balance entre los distintos índices sea una opción razonable para incrementar el el capital a largo plazo de forma defensiva en un marco siempre cambiante para la economía y los mercados.

“El S&P 500 es la base de todo y tiene ‘beta 1′. De ahí podés tener inversiones con beta (riesgo) mayor a 1, como por ejemplo el Nasdaq (QQQ) que son acciones tecnológicas y tiene un beta de 1,22, o como por ejemplo el EWZ que tiene un beta (riesgo) más bajo, de 0,68 porque pese a ser un país emergente son acciones muy pagadoras de dividendos. El EWZ paga una tasa anual de dividendos del 4,13% antes de impuestos”, detalló Bianchi.

2) Las carteras defensivas con activos sólidos suelen dejar un apreciable rédito en el largo plazo. El célebre “gurú” de Berkshire Hathaway Warren Buffett contaba con algunas acciones predilectas, principalmente asociadas al consumo, que siempre se distinguieron en la integración de sus fondos. Buffett es conocido por su enfoque conservador y de “valor”, prioriza empresas con ventajas competitivas duraderas, bajo nivel de deuda y fuerte reconocimiento de marca.

“Un inversor agresivo que invierta en S&P 500 el 100 por ciento de su cartera debería poder doblar el dinero en 10 años” (Alejandro Bianchi)

Entre estos papeles destacan Apple (Cedear AAPL), que tuvo una extraordinaria ganancia de 1.100% en diez años. Otra favorita, Bank of America (Cedear BA.C) ganó 262%, que aún descontada la devaluación del dólar permitió triplicar el capital. Asimismo, Coca Cola (Cedear KO) ganó un 77%, que descontada la inflación dejó un beneficio de 22% real desde 2016. Otros papeles en el foco de Berkshire fueron American Express (Cedear AXP) ganó 382% en diez años, mientras que Occidental Petroleum (ticker OXY en ByMA) perdió un 25,4% en el período, en este último caso sujeta a la cotización del petróleo.

“Si el inversor tiene un horizonte largo, que tome más riesgo está OK, podría tranquilamente tener un portafolio 80% o inclusive 100% en equity (acciones o renta variables) si el momento del gasto está a diez años vista, con el fin de capitalizar más”, comentó Bianchi.

3) Bonos del Tesoro de EEUU. Los bonos del Tesoro norteamericano son considerados los activos bursátiles más seguros del mundo. Su tasa de retorno puede resultar magra, pero también una garantía en contextos inestables como el presente.

Un bono del Tesoro a 30 años -que igualmente puede ser liquidado en el mercado secundario antes del vencimiento- rinde hoy un 5% anual en dólares, contra una inflación norteamericana todavía por encima del 3% anual, aunque la Reserva Federal se puso como objetivo llevarla debajo del 2 por ciento. En la proyección a una década, esta tenencia “ultraconservadora” podría dejar un beneficio real de un 22%, si se toma una ganancia anual de 2 puntos porcentuales por encima de la eventual devaluación del dólar.

En este caso, la inflación en EE.UU. y el nivel general de las tasas de interés juegan su papel. “El IPC de abril subió un 3,8% interanual, superando las previsiones. La energía representó más del 40% del incremento, lo que puso el ‘clavo en el ataúd’ de las esperanzas de una baja de tasas inminente”, observó Damián Vlassich, Team Leader de estrategias de IOL Inversiones.

“Más allá de los surtidores, la inflación núcleo en EEUU también dio una sorpresa amarga al situarse en 2,8% (anual). La noticia cae en un momento de transición política y monetaria clave. Kevin Warsh, el elegido de Donald Trump, asumirá este viernes la jefatura de la Reserva Federal en reemplazo de Jerome Powell. Los inversores ya borraron de su agenda cualquier posibilidad de un recorte de tasas para este año. El temor ahora es el opuesto: un posible endurecimiento del crédito para frenar la inercia. La economía global contiene el aliento ante un dólar que promete mantenerse caro por más tiempo”, explicó Ignacio Morales, jefe de inversiones de Wise Capital.

Para invertir en bonos del Tesoro de EEUU desde Argentina, la forma más directa es abrir una cuenta en un bróker internacional o utilizar una Agencia de Liquidación y Compensación (ALyC) local con cuentas en EE.UU. para comprar ETF de bonos, lo que permite operar con dólares Cable (el llamado “contado con liquidación”) o pesos. Los ETF más comunes incluyen SHV (corto plazo) y TLT (largo plazo).

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