¿Contratar más barato garantiza más empleo?: el debate detrás del nuevo régimen para impulsar el trabajo formal

Hombre de espaldas con camiseta azul opera una máquina pulidora en una planta industrial. Piezas metálicas y estanterías azules llenan el fondo
El nuevo régimen reduce durante cuatro años las contribuciones patronales para empresas que incorporen trabajadores registrados

El Gobierno reglamentó en la última semana el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y abrió de inmediato un debate entre empresarios, abogados laboralistas y economistas sobre el impacto que puede tener la medida en el mercado de trabajo. Aunque distintos sectores valoraron la fuerte reducción de las contribuciones patronales y la mayor previsibilidad para contratar personal, también surgieron dudas respecto de la capacidad real del esquema para generar empleo en una economía que todavía muestra señales débiles en consumo y actividad.

La discusión giró sobre un punto central: si una baja significativa del costo laboral alcanza por sí sola para impulsar nuevas contrataciones o si las empresas sólo incorporan trabajadores cuando existe mayor demanda y necesidad de producción.

La generación de empleo no se da por una ley. Si necesitás gente vas a tomar, y si no, vas a despedir aunque tengas prohibición de despidos”, dijo a Infobae Juan José Etala, abogado laboralista y presidente del Departamento de Política Social de la UIA. De todos modos, explicó que el nuevo régimen mejora las condiciones para contratar porque reduce costos y otorga mayor previsibilidad a las empresas. “Lo que sí te da toda la ley es mejores condiciones para contratar. Doce puntos es mucha plata”, señaló Etala en referencia al alivio sobre las contribuciones patronales previsto en el esquema reglamentado esta semana.

El abogado laboralista sostuvo además que tanto la reforma laboral incluida en la Ley Bases como la reglamentación reciente “dan más certeza y más previsibilidad para contratar”. En esa línea, consideró que cualquier empresa que necesite incorporar personal puede aprovechar el beneficio.

Bienvenida la norma. Pero es condición necesaria, no suficiente, para la generación de empleo. Tienen que estar dadas condiciones de demanda para poder hacerlo (Diab)

La mirada empresaria también puso el foco sobre la situación del consumo y la actividad. Ricardo Diab, presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), sostuvo que las nuevas reglas representan “una condición necesaria pero no suficiente” para impulsar empleo formal.

“Bienvenida sea toda norma que mejora las condiciones para acceder al trabajo formal, que incentive la contratación de personal y que dé previsibilidad para desafectar una relación laboral. Pero es condición necesaria, no suficiente, para generación de empleo. Tienen que estar dadas condiciones de demanda para poder hacerlo”, explicó.

Diab aseguró que muchas pequeñas y medianas empresas todavía atraviesan un escenario complejo. “El consumo está caído. Hace varios meses que nos da negativo. Independientemente de que crece la venta online, eso no alcanza para compensar la merma de la venta física”, destacó el dirigente empresario.

Mujer en traje de negocios sentada en un banco con una caja de cartón que contiene pertenencias personales y una carta de despido. Fondo urbano borroso.
El empleo formal privado acumula ocho meses consecutivos de caída (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los datos de CAME de marzo reflejan que las ventas minoristas mostraron una caída interanual de 0,6% en términos reales y de 0,4% respecto de febrero. Así, encadenaron 11 meses consecutivos a la baja en términos interanuales y en lo que va del año, el rojo acumulado alcanza el 3,6 por ciento.

Aún así, el dirigente empresario sostuvo que gran parte de las firmas asociadas a las cámaras comerciales realizan esfuerzos para sostener su estructura laboral. “La empresa pyme es la que más se resiste a tener que desligarse de personal. La mayoría de las nuestras son empresas familiares, de hasta diez trabajadores. Uno convive con la gente y aguanta hasta el máximo posible”, señaló.

El empresario respaldó la reforma laboral pero insistió en que las contrataciones dependen directamente del nivel de actividad. “Si no tengo necesidad de tomar gente, no lo voy a hacer. Por eso necesitamos incentivo al consumo”, afirmó. También reclamó mayores herramientas de financiamiento para sostener la demanda interna.

De todas maneras, remarcó que mientras que hasta antes de la reforma laboral las empresas evitaban la contratación por la impresibilidad que había y las multas exhorbitantes frente a los juicios laborales, ahora ese escenario cambió (las multas fueron eliminadas) y hay mayores certezas. Lo que falta es el dinamismo económico, que sólo existe en sectores como el energético, la minería y el agro. Son, sin embargo, los que menos empleo generan.

Soy muy escéptico respecto de la posibilidad de que este tipo de herramientas reduzcan sustantivamente la informalidad (Maito)

Mientras desde el sector empresario aparecieron apoyos con matices, algunos especialistas cuestionaron la capacidad estructural del esquema para reducir la informalidad o generar empleo registrado en forma significativa.

Matías Maito, economista del CETyD (Programa de Capacitación y Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín), expresó una mirada escéptica sobre el impacto que puede tener la reducción de contribuciones patronales en el contexto actual. Según explicó, “Las medidas pueden facilitar situaciones puntuales para algunas empresas, pero no modificar la dinámica general del mercado laboral”.

Grandes empresas vs pequeñas

Maito cuestionó además que el beneficio alcance tanto a pequeñas empresas como a grandes compañías. “La reducción es generalizada y también está planteada para las grandes empresas, donde el problema de los costos laborales sin duda no es un inconveniente para la formalización”, afirmó.

EMPRESAS Y EMPLEO PYME
La pyme es la que más se resiste a tener que desligarse de personal, aseguró Ricardo Diab, presidente de CAME (Foto: Unión Industrial Provincia de Buenos Aires -Uipba)

El economista consideró que las grandes compañías no necesitan una rebaja de contribuciones para decidir nuevas incorporaciones. “Ninguna empresa grande necesita que le reduzcan las contribuciones patronales para contratar nuevos trabajadores”, señaló.

El especialista vinculó la discusión laboral con el modelo de crecimiento económico actual. Según explicó, la actividad se concentra en sectores con baja capacidad de generación de empleo, mientras áreas intensivas en mano de obra enfrentan mayores dificultades. “Estamos en un modelo impulsado por sectores que tienen baja capacidad de generar empleo y que está siendo muy dañino con sectores intensivos en empleo como la industria, la construcción o incluso el comercio”, afirmó.

Matías Maito agregó: “El empleo formal no crece aun en los momentos en los que la actividad económica crece, porque la actividad crece traccionada por sectores que no generan empleo”.

El economista contó además que, frente a la falta de puestos registrados, crecieron modalidades laborales más precarias o informales: “Lo único que está creciendo son las modalidades más precarias de empleo, los empleos refugio, sobre todo el trabajo informal por cuenta propia: changas, vendedores ambulantes, trabajadores de plataformas o personas que ofrecen servicios por redes sociales y WhatsApp”.

En ese contexto, el economista consideró: “Mientras esas características estructurales del modelo económico se mantengan vigentes, es muy difícil que una medida como esta pueda compensar los efectos que esta situación está teniendo sobre el empleo, la calidad del empleo y la formalidad”.

El empleo formal privado acumula ocho meses consecutivos de caída y desde comienzos de 2024 cerraron unas 26.000 empresas

El último informe laboral publicado por el CETyD plantea que el empleo formal privado acumula ocho meses consecutivos de caída y desde comienzos de 2024 cerraron unas 26.000 empresas. Al mismo tiempo, crecen los llamados “empleos refugio”: trabajos informales, de baja productividad y bajos ingresos, vinculados sobre todo al cuentapropismo en gastronomía, comercio, construcción y venta ambulante. El informe sostiene que este fenómeno refleja más una estrategia de supervivencia que una expansión del trabajo independiente por elección.

Hacia adelante, las perspectivas siguen siendo débiles. Según el documento, esos “amortiguadores” de la crisis laboral empiezan a saturarse: cada vez más trabajadores compiten por una demanda estancada y eso limita la capacidad del empleo informal para absorber a quienes pierden puestos registrados.

De hecho, el aumento de la desocupación registrado a fines de 2025 podría ser una primera señal de esa transición, sostiene el paper. Además, los datos de actividad económica de comienzos de 2026 no muestran un cambio de tendencia, con caídas fuertes en sectores clave para el empleo como la industria y el comercio. Las proyecciones del propio centro de estudios anticipan que la contracción del empleo privado continuará en los próximos meses, especialmente en la industria.

El RIFL entró en vigencia el lunes pasado y es para nuevas relaciones laborales iniciadas entre el 1 de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027. El esquema contempla una reducción de las contribuciones patronales para empleadores que incorporen trabajadores que no registren empleo formal al momento de la contratación.

Según la reglamentación del Poder Ejecutivo, las empresas que adhieran al régimen accederán a una alícuota reducida de contribuciones patronales durante los primeros 48 meses de la relación laboral. El beneficio alcanza a trabajadores contratados por tiempo indeterminado y registrados bajo convenio colectivo.

Dos hombres de negocios se estrechan la mano en primer plano, mientras otros profesionales interactúan y sonríen en un entorno de oficina moderno y luminoso.
El RIFL entró en vigencia el lunes pasado y es para nuevas relaciones laborales iniciadas entre el 1° de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027
(Imagen Ilustrativa Infobae)

La reducción de cargas se aplicará sobre los aportes destinados al Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP), el Fondo Nacional de Empleo y las asignaciones familiares.

El régimen forma parte de la reglamentación laboral incluida dentro de la Ley Bases y fue presentado por el Gobierno como uno de los instrumentos centrales para incentivar la formalización y reducir el costo de contratación.

El régimen determina qué trabajadores pueden ser contratados bajo este régimen, que contempla una reducción fuerte de las contribuciones patronales durante 48 meses. Podrán ser:

  • Personas que no contaban con una relación laboral registrada al 10 de diciembre de 2025
  • Personas que estuvieron desempleadas durante los 6 meses previos a la contratación
  • Personas inscriptas en el Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes (monotributistas).
  • Personas que trabajen en el sector público, nacional, provincial o municipal.

La norma dispone que los trabajadores pueden contar con ingresos provenientes de otras actividades económicas sin que ello afecte los beneficios del régimen. Esto incluye tanto actividades bajo el régimen general como bajo el monotributo.

A partir de ahora, todas las empresas abonarán 5% de contribuciones sobre la nómina salarial de los nuevos puestos durante los primeros cuatro años desde el inicio de la relación laboral

En cuanto al beneficio para las empresas, consta de una reducción de las contribuciones patronales, que actualmente oscilan entre el 18% y el 20,4%, dependiendo de qué tipo de empresa se trate. Si es una firma de servicios o comercio que no es pyme, actualmente pagan 20,4%, en tanto que las empresas industriales, las pyme, las asociaciones sindicales y obras sociales abonan 18 por ciento.

A partir de ahora, todas las empresas abonarán 5% de contribuciones sobre la nómina salarial durante los primeros cuatro años desde el inicio de la relación laboral. En cuanto a la composición de esa alícuota, el 2% se distribuirá entre el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el Fondo Nacional de Empleo y el Régimen de Asignaciones Familiares, en tanto que el 3% restante irá al subsistema regido por la Ley N° 19.032 (Inssjyp).

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