¿Salen los dólares del colchón?: qué efecto tuvo la Ley de Inocencia Fiscal en los depósitos en moneda extranjera

El ministro de Economía, Luis Caputo, apuesta a que los argentinos saquen sus “dólares del colchón” para que la reactivación económica sea más rápida, pero la Ley de Inocencia Fiscal parece no haber permeado entre los contribuyentes. El objetivo oficial se centra en captar dólares fuera del sistema bancario, aunque la respuesta de los ahorristas resultó limitada.
De acuerdo con el informe monetario diario del Banco Central de la República Argentina (BCRA), los depósitos en moneda extranjera del sector privado se ubicaron en USD 37.044 millones al 2 de enero de 2025, mes en donde el propio Caputo salió a promocionar que los argentinos saquen los dólares del colchón.
El 1° de febrero, el stock subió a USD 37.817 millones, y el 2 de marzo alcanzó los USD 39.172 millones, uno de los niveles más altos del periodo. Pero el 27 de abril, último dato reportado, el saldo bajó levemente a 38.967 millones de dólares. Esta evolución mostró un comportamiento volátil, que reflejó la cautela de los ahorristas y la influencia de factores de confianza.
El Gobierno busca que los fondos en moneda extranjera que permanecen fuera del circuito bancario impulsen la reactivación económica. Caputo vinculó el futuro de la economía argentina con la formalización del ahorro y el uso productivo de esos recursos.

En declaraciones recientes, el funcionario afirmó: “A la Argentina le va a ir bien irremediablemente, pero la velocidad a la que crecemos es importante porque todavía hay gente que la está pasando mal”. Según su visión, el crecimiento solo alcanza a los sectores más postergados si los dólares fuera del sistema ingresan a los bancos. “Ustedes están perdiendo plata, tienen los dólares en sus casas, pero el que más pierde es el país”, insistió.
La Ley de Inocencia Fiscal se convirtió en el instrumento central para ofrecer ventanas legales que permitan regularizar fondos en moneda extranjera. El texto oficial habilitó la posibilidad de ingresar dólares no declarados bajo un esquema de menor control y con la garantía de que quienes lo hagan no serán perseguidos ante un cambio de gestión. El Gobierno planteó que esta ley es “a prueba de balas, a prueba de Kicillof”, en palabras de Caputo, quien intentó disipar los temores que transmiten los contadores a sus clientes. “No hay ninguna posibilidad de que nadie te haga nada, no importa lo que digan los contadores”, aseguró.
A pesar de la relajación de requisitos y el lanzamiento del programa desde fines de diciembre, solo una porción mínima de esos fondos se incorporó al sistema bancario. Según publicó la agencia Bloomberg, los depósitos en dólares crecieron menos de USD 1.000 millones, reflejando los límites de la propuesta y una preferencia sostenida por el uso del efectivo fuera de bancos. El stock total de depósitos en dólares en bancos argentinos se mantuvo pequeño en comparación con los USD 170.000 millones estimados fuera del sistema financiero formal.
El artículo del medio estadounidense subrayó que gran parte del escepticismo argentino tiene origen en hechos traumáticos como el “corralito” de 2001, cuando el gobierno argentino restringió retiros y transformó depósitos en dólares en pesos, que en poco tiempo perdieron el 75% de su valor. Comerciantes y ahorristas consultados por Bloomberg recordaron que estas experiencias siguen pesando en la memoria colectiva: “Algunas personas todavía tienen miedo”, sostuvo un comerciante de automóviles. Las decisiones erráticas de diferentes gobiernos consolidaron la idea de que confiar los ahorros al sistema bancario implica un alto riesgo.

A este escenario se sumó un informe de la consultora Analytica, que afirmó: “No se ve un cambio en la dinámica de los depósitos en dólares desde la promulgación de la inocencia fiscal. El crecimiento de los depósitos en dólares estuvo desacelerando de manera constante desde enero hasta marzo, donde casi no crecieron (+USD 65 millones). En abril se ve una nueva aceleración en el crecimiento, pero muy por debajo de los incrementos que se observaban en el contexto electoral (por encima de USD 1.000 millones mensuales) o durante los meses del blanqueo. Esa recuperación podría ser una demanda incipiente de dólares vinculada a la caída de las tasas reales y el cierre de posiciones en pesos”.
El seguimiento de los depósitos en moneda extranjera del sector privado expuso la dificultad que enfrenta el Gobierno para modificar patrones de comportamiento profundamente arraigados. Entre enero y marzo, el incremento de los depósitos sugirió una reacción inicial favorable a la nueva ventana de regularización. A partir del 2 de marzo, la tendencia cambió y el stock se estabilizó en valores apenas inferiores, lo que marcó una desaceleración en el proceso de formalización.

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