Beatrice Venezi: la dirección de orquestas, su amistad con Giorgia Meloni, el amor por Buenos Aires y su novio cordobés

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La directora de orquesta Beatrice Venezi está bien adaptada a la gimnasia de los artistas convertidos en pasajeros frecuentes de las aerolíneas internacionales. Este viernes dirigirá la última función de Pagliacci y Cavalleria Rusticana -primer título lírico de la temporada 2026 del Teatro Colón– y enseguida viajará a los Estados Unidos para una serie de reuniones que serán la antesala de una semana de vacaciones en la Costa Oeste norteamericana. Cuenta con dos discos grabados, cuatro libros escritos, actuaciones junto a artistas de la talla de Plácido Domingo y conciertos y funciones de ópera alrededor del mundo que se cuentan por decenas.

Vive en Suiza con su novio cordobés, pero seguramente tenga algún vecino o vecina que se encargue de regarle las plantas, ya que poco es el tiempo que puede pasar allí. Tiene conciertos y óperas ya agendados para dirigir en Rusia, Japón y Georgia. En julio volverá a Buenos Aires requerida por el Teatro Colón y en octubre asumirá la dirección musical del teatro La Fenice, de Venecia, designación hasta 2030 que provocó una gran polémica en Italia.

Beatrice Venezi: “La cultura es un medio diplomático increíble”.Hernan Zenteno – La Nacion

Antes de esa última función en el Colón conversó con LA NACION sobre su ascendente carrera, sobre lo que significa subir con una batuta al podio de la orquesta sinfónica siendo mujer y joven; también habló de lo que le gusta Buenos Aires y del costo que significó su cercanía con la política más importante de Italia, Giorgia Meloni, presidenta de ese país.

“A mí, en general, Buenos Aires me encanta. Me gustaría mudarme, vivir acá. Me encanta trabajar con los cuerpos estables del Colón. Con todos, porque detrás de escena hay un mundo de gente y son todos extraordinarios. Por otro lado, la calidad de vida de la ciudad, los amigos, las relaciones sociales. Es impresionante. A lo mejor es parecido a lo que era Italia hace un tiempo, pero ya no”.

La directora de orquesta italiana Beatrice Venezi visitó Buenos Aires cuatro veces en 2025 y le esperan nuevos compromisos este añoHernan Zenteno – La Nacion

-¿Por qué?

-Porque hay mucho miedo del otro, mucho resentimiento social. Es un momento de Europa muy particular y se vive mejor acá.

-Es un momento del mundo muy particular…

-Lo es, sí, pero Europa está en el medio de todo y bueno, por temas políticos y sociales y por dinámicas internas de los países son momentos intensos.

-¿En qué lugar queda la música?

-Para mí en primer lugar absoluto.

-Tu español está absolutamente aporteñado.

-Porque lo aprendí acá. Vine por primera vez en 2019 para un concierto en Córdoba, en el Teatro del Libertador. Me quedé unos días en Buenos Aires para conocer, como turista. Luego el Teatro Colón me invitó para dirigir Turandot.

-Sos directora invitada residente del teatro, estuviste cuatro veces el año pasado. ¿Cuál es el plan de aquí en adelante?

-Hicimos dos óperas y dos galas de conciertos. Ahora me siento orgullosa de haber abierto la temporada y estamos definiendo lo que sucederá en los próximos meses. Hace un año y medio que no paro. Hasta hice dos producciones al mismo tiempo en Italia. Ahora me tomo unas vacaciones, luego vuelvo a Italia, después Georgia, donde me invitan todos los años, y más tarde hacemos una Traviata en Rusia. Me pone contenta de volver allá porque el tema cultural no debe ser perjudicado por lo político. La cultura es un medio diplomático increíble. También voy a Japón y en octubre empiezo como directora musical en La Fenice.

-Tu carrera fue atravesada por la política, por tu cercanía a Meloni y por el rechazo de algunos sectores a tu designación en La Fenice. ¿Cuál fue el costo?

-Sin duda no fue un beneficio, fue un costo. A ver: Soy fan de las mujeres fuertes, de las mujeres poderosas, competentes. Ella es todo eso. La conozco de antes de su carrera como política. Es una mujer extremadamente competente y poderosa en sentido de liderazgo y de voluntad. Me puso contenta cuando ganó las elecciones en un país machista. El hecho de ser mujer, joven y rubia… porque viste que existen muchos clisés alrededor de la figura femenina. Me pareció genial un momento de cambio para el país. El apoyo fue de mujer a mujer, de amiga a amiga, no fue político, porque nunca hice política en mi vida y no me interesa.

Beatrice Venezi: “El apoyo [a Meloni] fue de mujer a mujer, de amiga a amiga, no fue político porque nunca hice política”Hernan Zenteno – La Nacion

-En octubre seguramente no te encuentres con las mejores caras: gente del teatro que se opuso a tu designación, por considerarla política, por considerar que no se mantuvo la tradición de una dirección masculina a cargo y con muchas décadas de experiencia. ¿Cómo se enfrenta eso?

-La figura del director dictador, como Toscanini, ya pasó. Vivimos en una sociedad que cambió mucho en ese sentido. Pienso en la orquesta como trabajo de equipo, aunque toda la responsabilidad cae sobre la espalda del director. En ese sentido estoy tranquila. Ya me ha pasado varias veces de diferentes formas. La gente me ha visto en los medios, también hice publicidades.

-La rubia, el prejuicio…

-Tal cual. Luego la idea cambia cuando te ve a la cara y entiende quién sos. Confío en eso. Además. ¿Conocés la historia de Venecia? Esa ciudad que es una de las cosas más bellas nació en el fango, con miles de pilotes de madera. Es una ciudad que no se construyó gracias a la naturaleza sino en contra, pero conociendo la naturaleza. Creo que conociendo su naturaleza voy a poder trabajar con ellos.

-¿Comenzás con los prejuicios y la falta de canas que tenían muchos directores cuando asumieron ese cargo?

-Pero también lo dirigió Diego Matheuz cuando tenía solo 26 años, aunque él era protegido de [Claudio] Abbado. Yo no tengo padrinos, esa es la diferencia. No vengo de familia de músicos. Y esta es una orquesta en la cual los puestos se pasan prácticamente de padres a hijos. Yo no pertenezco a familia de músicos, soy mujer, de 36 años, la primera mujer directora de La Fenice y quiero renovar. Ese es el tema principal. Tienen miedo del cambio, de la renovación. Es más fácil seguir con los mismos usos y costumbres. Pero así un teatro se muere. Pasa con todos los teatros del mundo. En Venecia el público está dividido. Tenemos a los turistas que ven un acto de la ópera y después se van a comer. Tenemos abonados, muchos de edad avanzada, con sus preferencias. Pero también tenemos a los jóvenes que viven en tierra firme y que nunca viajan a la isla. ¿Y por ellos no hacemos nada? Hay que abrir a un público más amplio.

-¿Cuál es la clave para ganar nuevas audiencias?

-No hay algo que funcione 360 para todos. Porque cada lugar tiene sus necesidades. Pero, por ejemplo, La Fenice nunca hizo una colaboración con el festival de cine o con la bienal de arte. Casi nunca la orquesta y el coro salen de la isla. Así no se va a encontrar nuevos públicos. Se podrían hacer trabajos conjuntos. Me gustaría hacer ciclos de conciertos con elementos naturales, con doble interpretación (visual-musical), con artistas de la bienal.

-Estás dando pistas de lo que será tu llegada a La Fenice.

-[se ríe] Con el festival de cine quisiera hacer muchas cosas. Eso da proyección internacional para el teatro. En este momento, el teatro tiene su nombre, pero salió muy poco. Es una marca muy importante que se puede exportar. Quisiera que haga giras, que es lo que se merece. En cuanto a nuevas audiencias, creo que se hace con comunicación distinta a la vertical y catedrática que tenemos actualmente, porque no acerca, no te toma de la mano y te dice: “Vení, te acompaño a conocer”. Hay que hacer programas que puedan encontrar la curiosidad de un público más joven. Los teatros siempre programan los mismos títulos.

–Es cierto…

–Hay que encontrar óperas que hablen de temas contemporáneos, que puedan llegar mucho más a los jóvenes con una justa comunicación. Siempre pongo este ejemplo: hay una ópera de Mason Bates que habla de Steve Jobs. Un joven sabe perfectamente quién es Jobs. El acompañamiento visual también es importante. La vista es el sentido asociado a nuestra sociedad. Encontrar una forma de actualización me parece una solución ideal. Sin miedo de programar títulos raros. La historia de una Lady Macbeth de [Dmitri] Shostakóvich, hoy es mucho más fuerte que hace 20 años. Programarla hoy y explicar por qué se programa no le va a quitar valor a una temporada.

Beatrice Venezi: “Hay que hacer programas que puedan encontrar la curiosidad de un público más joven”Hernan Zenteno – La Nacion

-Lo visual también se ve en el outfit. Te podés vestir de traje o con vestido largo, como las cantantes solistas.

-Esa es la manera de transmitir un mensaje. No conformarse con un vestido tradicionalmente masculino significa que soy una mujer y tengo todo el derecho de ocupar esta posición, de hacer este trabajo y no esconderme. La primera vez que dirigí en Japón, como no conocía bien la tradición ni su cultura les mandé un email a los organizadores. Les conté que generalmente me pongo vestidos largos, pero si preferían algo distinto. Y me contestaron: “preferimos algo ‘male like’ (masculino)”. Llegué con las dos opciones y al final gané. Creo que a veces a la mujer se le pide esconderse para ser aceptada en un rol. Y me parece que tiene que ser al revés. Por eso creo que además del gusto estético por ponerme un vestido, hay un mensaje.

-¿Qué tanta libertad de acción encontrás en el Teatro Colón?

-Este es un teatro antiguo y joven al mismo tiempo. Tiene buena relación con su público y eso es una gran fuerza. Y tiene cuerpos estables que son el corazón pulsante del teatro. Tiene músicos de altísimo nivel. Hay una energía que, a lo mejor, ustedes no la sienten, quizás, porque están acostumbrados. Pero yo que vengo de afuera veo que esa energía está relacionada con el teatro y con la ciudad o el país. Por todo eso siento que acá se pueden hacer muchas cosas. Tengo el sueño de poder trabajar en una fundación que ayude a jóvenes músicos y se transforme en elemento fundamente de cultura italiana en este país. No hay mejor lugar en el mundo para hacerlo. No soy hippie, pero acá hay algo energético que se siente.

-¿El trabajo que te va a demandar La Fenice te dejará tiempo para volver seguido a trabajar y a estar con tu novio?

-[se ríe] Él está trabajando acá, ahora. La idea es estar medio año en cada lugar.


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