De la presión fiscal y los costos laborales a la inteligencia artificial: la industria busca cómo volver a ser competitiva

Empresarios y tributaristas debatieron sobre los obstáculos que hoy tienen las industrias para crecer y precisaron qué deben tener las reformas tributarias y laboral. El avance de la IA también fue eje de discusión

El debate sobre la competitividad sistémica fue central esta mañana en la 31° Conferencia Industrial de la UIA, que se realizó en el Centro de Convenciones de Buenos Aires.

Abeledo señaló que “en ese capital inmovilizado se encuentra parte del flujo de trabajo que las empresas no pueden utilizar”, y que la devolución inmediata de esos fondos permitiría mejorar el ciclo productivo. Del mismo modo, subrayó la importancia de eliminar “impuestos distorsivos” como parte esencial de una reforma tributaria que favorezca la producción y la creación de empleo formal.

Por su parte, el tributarista César Litvin, con quien compartió el panel Abeledo, advirtió que la acumulación de saldos a favor “es algo totalmente improcedente” que tiene origen en la proliferación de sistemas de retención, percepción y recaudación anticipada. Según Litvin, “todo esto afecta directamente el bolsillo del empresario”, porque transforma al contribuyente en acreedor del fisco, pero en condiciones de debilidad y sin poder utilizar su dinero.

“El Estado obtiene financiamiento sin costo y obliga a los empresarios a buscar crédito a tasas mucho más elevadas. Esta situación requiere una solución inmediata, devolución automática y ágil sin trabas”, propuso el tributarista.

Abeledo sostuvo que los lineamientos del Gobierno en materia tributaria coinciden en parte con las demandas del sector, aunque advirtió que aún resta definir la celeridad y la instrumentación de las futuras medidas. Señaló la necesidad de “una autoridad de aplicación firme y la existencia de un sistema de premios y sanciones para cumplidores e incumplidores”, así como que el proceso de reforma no repita errores conceptuales del pasado.

Litvin advirtió que la presión fiscal en la Argentina recae casi exclusivamente sobre quienes cumplen, lo que promueve la informalidad y una competencia desleal que afecta particularmente a las empresas que operan dentro de la legalidad. Sobre el impuesto a los ingresos brutos, planteó que “debe transformarse en un tributo final para la última etapa de la cadena de valor, o funcionar bajo una lógica de IVA provincial”. En relación con las tasas municipales, cuestionó que se cobre por servicios que muchas veces no se prestan, o que el criterio de cobro no esté vinculado al costo real de los servicios.

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