Según Wall Street Journal, los bancos que trabajan en un paquete de ayuda para la Argentina buscan garantías para avanzar

El medio especializado consultó con fuentes allegadas a las negociaciones. El paquete de USD 20.000 millones tiene dificultades para concretarse al no estar respaldado por activos, como sí ocurrió en el caso de México en los 90

La posibilidad de que bancos estadounidenses participen en un préstamo de USD 20.000 millones para respaldar a Argentina se encuentra en suspenso, ya que las entidades financieras exigen garantías o activos que aseguren la devolución de los fondos, según informaron personas al tanto de las negociaciones a The Wall Street Journal. Este grupo, integrado por JPMorgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs y Citigroup, evalúa su exposición ante la situación financiera de la nación sudamericana y aguarda directrices del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sobre los mecanismos de respaldo o colateral que podrían emplearse.

En los últimos años, los bancos estadounidenses han evitado prestar a Argentina, que permanece excluida de los mercados internacionales de capital. La economía argentina, la tercera de América Latina, ha atravesado reiteradas crisis de deuda, con nueve incumplimientos soberanos desde mediados del siglo XX, tres de ellos ocurridos desde el año 2000. Para cubrir sus déficits crónicos, sucesivos gobiernos han recurrido a la emisión monetaria o a la toma de deuda en dólares, lo que ha alimentado una inflación descontrolada y ha derivado en colapsos financieros, corridas bancarias y devaluaciones que han generado inestabilidad política y social.

Desde la década de 1950, Argentina ha recibido más de 20 rescates del Fondo Monetario Internacional (FMI), incluido uno acordado este año. No obstante, estos programas no han logrado evitar las crisis recurrentes. Actualmente, el país mantiene una deuda con el FMI cercana a USD 60.000 millones, la mayor del mundo con ese organismo.

El canje de divisas acordado entre el Tesoro estadounidense y Argentina, por USD 20.000 millones, busca reforzar las reservas internacionales y estabilizar el valor del peso. Por ley, este swap no exige que Argentina aporte colateral, y el valor de los pesos entregados debería ser equivalente a la inversión del Tesoro. Sin embargo, la depreciación constante de la moneda argentina —que acumula una caída del 30 % frente al dólar en lo que va del año— plantea riesgos significativos. “Los riesgos de estas operaciones son inusualmente altos. Si el peso se deprecia, algo que muchos consideran no solo probable sino necesario, el Tesoro se quedaría con activos que han perdido valor”, advirtió Brad Setser, exsubsecretario adjunto del Tesoro durante la administración de Barack Obama, en declaraciones a The Wall Street Journal.

El lunes, el Banco Central de Argentina anunció que había acordado los términos y condiciones del swap bilateral con el Tesoro estadounidense, aunque no reveló detalles. Tras la noticia, el peso experimentó una breve recuperación, pero luego volvió a depreciarse frente al dólar.

En operaciones similares previas, como el rescate a México en 1995 tras la llamada “Crisis del Tequila”, el Tesoro estadounidense exigió garantías respaldadas por las exportaciones petroleras mexicanas. En ese caso, el préstamo fue reembolsado y el peso mexicano pasó a cotizar libremente, convirtiéndose en una de las monedas emergentes más negociadas.

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